Una noticia publicada ayer en el diario Hosteltur, que hoy tiene su segundo capítulo, puede servir como ejemplo de lo que son (generalizando un poco) las relaciones entre los agentes de viajes y los hoteleros.
Por un lado, los agentes realizan su actividad con una normativa legal que define su función y delimita la entrada de otros actores en la comercialización de productos que no sean los suyos propios.
Por otro lado, los hoteleros consideran que ofrecer al cliente otros servicios, además del alojamiento, es un valor añadido.
Ambos colectivos se declaran su amor en público (la mayoría de las veces), y se ponen a caldo en privado....
Los hoteles se quejan de que los turoperadores y agencias les cobran comisiones abusivas y miran con envidia el recorte que han aplicado las aerolíneas.
Los agentes, por su parte, se quejan de que muchos hoteles "se quedan" con clientes que les mandan ellos.
En el fondo creo que todos están de acuerdo en lo interesante de la colaboración entre ambos. Uno tiene el producto y otro tiendas donde venderlo. Pero cuesta quererse. Aunque dicen que los amores reñidos....


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El problema radica en un solo punto, permitidme la falacia.
"Cambiar la orientacion empresarial de costes a beneficios"
el problema es que se entienda y saber aplicarlo, el resto es bien sencillo.
Saludos cordiales.
Siempre me choca que, a pesar de tener grandes y exitosas empresas en el sector, y también pequeñas y exitosas empresas, a veces parece que la cultura empresarial está en pañales en nuestro paÃs. Quiero decir que vemos a todo el mundo como un competidor, pero que ello no nos lleva a cuestionarnos nuestro producto, intentar mejorarlo e innovar, sino muchas veces a esconder la cabeza bajo el ala y culpar al de enfrente de nuestra parálisis.
Está claro que todos en el sector están condenados a entenderse y son interdependientes.
Es un "problema" que tiene dificil solución, ya que hay muchos interés por ambas partes, y nadie quiere dar su brazo a torcer, pero seguro que en algunos casos se encontrarán soluciones.
Desde mi punto de vista (ya que he trabajado en ambos sectores), tanto los hoteleros como las agencias de viajes tienen que explotar su negocio ofreciendo valor añadido a sus productos, reforzar su marca y trabajar cada vez más el olvidado tema de la fidelización.
En efecto, JM. El eterno problema, la eterna discusión (y asà eternamente...)
Efectivamente, creo que unos no pueden - ¿o no deben? - vivir sin los otros.
Aunque ahora, con la proliferación de las integraciones de sistemas de distribución de reservas veremos qué ocurre. Yo, particularmente, creo que ambos seguirán en la brecha, aunque con algunos cambios.