En mi primer post ya denotaba confusión y miedo escénico ante mi recién estrenada condición de “blogger”. Empleaba el símil de una hoja en blanco, aún pensando en un diario de papel (o “bloc”), más que en un blog. Nacimos y crecimos –a diferencia de nuestros hijos- fuera de la sociedad digital. Uno llega a este nuevo espacio público compartido con expectativas, pero también con mucha ignorancia. Cuesta entenderlo bien. Me reconozco muy impregnado de la cultura del papel, aunque en tránsito hacia la novedad digital. Y descubro ahora que, como tantos otros, mi condición lleva la etiqueta de “inmigrante digital”, por mi otra vida previa que me impide denominarme como “nativo”. En el fondo, y sin que esto salga de Europa, quizás no llegue a merecer ni siquiera la categoría de “excursionista digital”. Pero me siento bien y solidario entre y con todos los nuevos inmigrantes del planeta en esta nueva civilización. No hay problemas de identidad ni de etiquetas, pues soy consciente de que entro en un nuevo club deseable, con muchas más oportunidades que riesgos. El panorama que se encuentra uno en esta fase inicial de la Comunidad tampoco le sorprende en exceso: Hay un progresivo crecimiento de blogs, grupos y usuarios, lo que habla bien de sus promotores, y en consecuencia de los posts con sus comentarios adicionales que van produciendo una metamorfosis en la construcción de los textos, cada vez más refinados. Estamos ante una positiva conversación global que fluye en todas las direcciones. Y uno se encuentra, como bien señalaba nuestro amigo “JM” en su post “La blogosfera, fin o medio?”, con la dificultad de comunicarse a través de un lenguaje “experto”, trufado de neologismos y de una avalancha de tecnicismos, abreviaturas o formaciones del inglés, alejado del lenguaje habitual. Parece visible, dentro de este nuevo espacio libre y transparente de democracia directa, reconocer una cierta aristocracia de “nativos digitales de primera”, que trabajan arduamente, y con gran avidez. Pero, como bien dice FOGEL, “estamos ante una tecnología que nos iguala, sin distinguir, ni discriminar a priori entre lo absurdo, lo mediocre y lo sublime”. Esta nueva sociedad comunicativa no sólo cambia nuestras vidas cotidianas sino que devalúa el conocimiento organizativo/estratégico anterior y requiere nuevas formas organizativas de acción. Estamos ante una gran oportunidad de progreso, que requerirá no sólo más democracia sino también más responsabilidad a los ciudadanos que ya están tomando la iniciativa en la agenda social. “El cliente es el centro”, es una afirmación pacífica dentro del marketing turístico. Pues si es así, qué gran oportunidad para escucharle en las redes sociales de información, máxime cuando probablemente el control de la calidad está más que nunca en sus manos. Por cierto, ¿conocemos la potencialidad de estas herramientas y la influencia de los blogs sobre las pautas de consumo?.... En esta nueva sociedad el aumento de la productividad que depende del conocimiento, penetra y transforma todos los sectores de la producción y disuelve la distinción clásica entre “bienes” y “servicios”. ¿Tiene sentido hoy hablar, p.e., de “sector terciario”, hablando del turismo, o de“sociedad de servicios”?..... En fin, que cuando, como ahora, casi todo está abierto y en juego, también nos toca repensar casi todo.


957 usuarios
78 grupos
1338 fotos
266 blogs
2557 posts
8198 comentarios
82 ideas



Gracias Esther y Jose Manuel por vuestros comentarios!
"Excursionista digital"!! Me ha gustado mucho esta categorÃa en la que no ha pensado nuestro amigo Edu William. Yo dirÃa que soy excursionista digital, no me considero ni inmigrante digital, porque de momento voy y vengo, entro y salgo, dejo algo y me llevo otro poco, intento transformar en conocimiento ese montón de siglas en inglés a que se referÃa Txabi.
Menos mal que nuestra Magdalena está a mi lado y se compadece de mi.
Por cierto, que ya tenemos RSS (soy incapaz de decir mucho más al respecto, al menos de momento. Tenemos cursillo en breve!) en el diario digital.
Besos.
Hola Txabi,
Muy buen post el tuyo. Queda claro que la tecnologÃa, la blogosfera, y comunidades como esta, ponen el listón muy alto a los que tienen al cliente como su mayor activo y objetivo.
En este ámbito, hay que ir con la verdad por delante, porque lo que no ve un cliente lo aprecia otro. Y ahora se comunican entre ellos y se informan unos a otros.
Aquà no valen más estragegÃas que la calidad, con todo lo que ello implica.
Saludos
JM