Leo en "El Mundo" que parte de alumnado y profesorado de las facultades de Filosofía y Filología de la Universidad Complutense (UCM) "permanece encerrado día y noche 'produciendo' sin parar pensamientos y palabras".
Están en huelga, piden que la Filosofía y la Ética no desaparezcan de los planes de estudios. Pero no es una huelga normal, sino a la japonesa. En HOSTELTUR, una huelga a la japonesa significaría que cada periodista elaboraría tantas informaciones que no cabrían en la revista o en el diario digital, lo bloquearían, no los podría procesar. Se parece un poco a eso de morir de éxito: producir más de lo necesario.
Pienso que quizá algo así le convendría al recién nombrado secretario de Estado de Turismo. Declararse en huelga a la japonesa y dedicarse a pensar, antes de ponerse manos a la obra. Por si nos leen él mismo o el ministro Sebastián, una esperanza que no perdemos algunos, como Rafael Martínez, les lanzo una propuesta: que lo primero que hagan sea hablar con el sector, documentarse y aprender, y lo segundo, una huelga a la japonesa como los filósofos: que se encierren un tiempo y se dediquen a pensar. Antes de entrar en la vorágine del día a día administrativo, que piensen, reflexionen, compartan, aprendan. Que piensen, piensen y piensen. Y sólo después, se lancen al mundo a actuar.
Vemos a los políticos yendo de un lado a otro, atribulados, comparenciendo, declarando, en conferencias, foros y reuniones, firmando convenios..., pero si antes de todo esto no ha habido un tiempo para la reflexión, son como corchos arrastrados por la corriente, y con ellos, todos los demás. En este caso, el sector turístico. Que aprovechen para aprender de la experiencia. Lo normal sería que el ministro Sebastián y Joan Mesquida tuvieran sobre su mesita de noche el Plan Horizonte 2020, su lectura de cabecera. Y quizá también el "Bushido", el camino del samurái, o algún libro sobre estrategia.
Lleguemos a un acuerdo: démosles 100 días para que estén en silencio mediático. Que hablen con los que saben, que reflexionen, lean, aprendan y piensen. Y después, que se pongan a trabajar.

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Perdoname Txabi, me he expresado mal. Mi comentario iba dirigido a Esther y su sueño maravilloso. Realmente yo estoy mucho más tesis de tu tesis. Dificil de conseguir, pero más cerca de la cruda realidad.
Vale, acepto pulpo..., lo que quiero decir es que lo hagan, antes o mientras, pero que lo hagan. Que piensen, reflexionen y aprendan ANTES de tomar decisiones, por supuesto. Hoy me han comentado que Joan Mesquida podrĂa ocupar la plaza de ministro dentro de dos años, cuando Sebastián sustituya a Solbes..., si ello es asĂ, espero que con más motivo se vaya tomando momentos de silencio constructivo.
He vertido una opiniĂłn sobre el valor de la polĂtica, que no propuestas, por tanto no sĂ© sinceramente Carlos a quĂ© "propuesta" te refieres en tu comentario. ?...
Yo creo firmemente que tu propuesta es tan maravillosa que deberĂa haber sido incluida como parte de los Diez Mandamientos, o en algĂşn sitio más importante. Pero aĂşn asĂ, hubiera tenido tantas posibilidades de Ă©xito como de que mañana nos salgan alitas.
Solo de imaginar a los polĂticos haciendo esto, se me pone la piel de gallina.
Las expectativas previas que en esta Comunidad ya existĂan sobre la ubicaciĂłn administrativa del turismo en la estructura orgánica del nuevo Gobierno, se dispararon esta semana con la creaciĂłn de una SecretarĂa de Estado de Turismo, un hecho administrativo, pero con una indudable carga polĂtica.
Entre los muchos, variados e interesantes comentarios en clave turĂstica, se han colado –libremente, hay que reconocerlo- algunos pocos escorados, en mi opiniĂłn, a deteriorar el valor de la polĂtica.
En un reciente comentario que hice a un post de Carlos (ÂżQuĂ© estudia un Ministro?), manifestĂ© mi opiniĂłn a favor de la primacĂa del debate turĂstico en esta Comunidad, por aprender, compartir e intentar aportar mis propias reflexiones a este debate global, antes que por entrar en consideraciones propias de las “cosas de la polĂtica”, que bien podĂan ejercerse en otros foros “ad hoc”. Lamentablemente, mis propĂłsitos han durado tres minutos, pues los rompo conscientemente con estas letras que ahora escribo.
Comparto la crĂtica hacia los comportamientos poco Ă©ticos o irresponsables desde la polĂtica; hacia los polĂticos sin convicciones, sin valores u oportunistas. AquĂ la crĂtica no solo resulta conveniente sino muy necesaria, y defiendo la polĂtica como un autĂ©ntico servicio pĂşblico; pero no parece que sea el mejor remedio para un pretendido intento de regeneraciĂłn democrática acudir al ejercicio de descalificaciones indiscriminadas, o a calificativos peyorativos hacia quienes desempeñan cargos polĂticos. AquĂ, probablemente no hay nada de inocencia angĂ©lica o de purismo, sino evidente intenciĂłn o resentimiento, o ambas cosas.
De la polĂtica dependemos desde que nacemos. No recuerdo ahora quien dijo aquello de que, “aunque no te ocupes de la polĂtica, ella se ocupará de ti”. Como decĂa Max Weber, la polĂtica se hace con personas y las personas tienen intereses no siempre justos, ni dignos, ni siquiera decentes. Toda polĂtica por pura que pretenda ser, sufre de condicionamientos, dependencias, hipotecas por pagar y necesidades –o necedades– “instrumentales”; y, a veces, resulta “humana”, demasiado humana.
Ah!, perdĂłn, estábamos convocados por Esther en este post para hablar de turismo y del manual de instrucciones a proporcionar desde nuestra Comunidad al Sr. Mesquida. Pues sĂ, Esther, una vez más tus opiniones son muy certeras. Creo que como bien afirmas , “reflexionar”, “leer”, “aprender” y “pensar” sobre los actos y sus consecuencias, sobre las diversas opciones o posibilidades ante una determinada situaciĂłn, no solo es necesario para los polĂticos, o para el nuevo Secretario de Estado; es necesario obviamente para todos nosotros. Pero disiento puntualmente contigo en que ello no debiera ser algo previo a “ponerse a trabajar”, sino que en el trabajo y en las decisiones de los polĂticos como en la de los directivos o en las de cualquier persona que desempeñe otra actividad con responsabilidad, va implĂcito el necesario ejercicio de una racionalidad instrumental “maduramente reflexionada”, como decĂa Max Weber.
Muy probablemente este ejercicio que recomiendas al Sr. Mesquida, le acerque más al éxito en su gestión.