
(imagen de http://haha.nu)
Lo de tratar al personal como personas parece que todavía no está muy claro y asentado en las empresas, como indica Juan Sobejano:
Pero siguen con la misma estructura mental: busco lo que necesito en el mercado y lo que no me sirve lo tiro. Menuda inteligencia.
Y es cierto, menuda inteligencia !!, nos cansamos de hacer cursos y formaciones sobre gestión de personas, liderazgo, inteligencia emocional, recursos humanos, análisis de comportamiento… y a la hora de la verdad, no en el supuesto teórico o en el role-play divertido del curso con los colegas, sino hablando de la realidad de nuestra casa, de nuestra empresa, de nuestro presupuesto de nuestras personas, acabamos pasándonos el/los cursos, conocimientos y lo aprendido por el “arco del triunfo” priorizando los costes por encima de todo.
La cultura, la visión, la misión, la gestión de personas…son conceptos fantásticos para la decoración de placas y marcos de despachos con grandes frases que pertenecen a la WikiTópico (un diccionario recopilatorio de obviedades y frases estándar válidas para cualquier tipo de organización) así como para las grandes reuniones y foros donde poderlas explicar o proyectar con un .ppt, que eso viste mucho. La realidad es otra: pregunta a directivos, mandos intermedios, incluso al director por la misión, los valores de la empresa y por la política de RRHH (por cierto RRHH también es conocido en muchas empresas por el % sobre ventas que representa en la cuenta de resultados… “tengo que hablar con los del 35 para que me revisen la nómina de este mes“), a muchos se les subirá la ceja/s cuando termines la pregunta, pruébalo es divertido.
Damos lo máximo en los role-play y alucinamos a los colegas incluso al formador en algunas ocasiones, pero al salir de la sala donde juegas a directivo modelo, cruzas la puerta que te lleva de matrix a la realidad. Nos decía en una ocasión nuestro “entrenador” (así quería que lo llamásemos) “conoce a las personas que colaboran contigo, preocúpate por ellas, por sus problemas, por sus inquietudes y por sus sugerencias e ideas” y terminaba, “…bueno, haz lo que puedas“, supongo que también tenía claro que la teoría habitualmente se queda en “cultura personal“ y que su aplicación queda, en la práctica, como un cúmulo de buenas intenciones que duran lo que dura la memoria de pez del asistente.
Ya queda menos…
Salu2


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Jordi, estoy de acuerdo en lo que dices, en la filosofÃa de cuanto dices. Pero intento aplicarlo después, mentalmente, a una situación concreta de una empresa concreta, no muy grande, con trabajadores variopintos. Y entonces me surje la duda de si es posible llevarlo a la práctica..., porque seguramente ese trabajador que no me convence para el puesto en el que le necesito, sabrá hacer otras cosas. Pero quizá no pueda ponerle a él haciendo lo que sabe y contratar a otro para que haga lo que necesito. Quiero decir que esa filosofÃa deberÃa inspirar mis actuaciones como empresario, pero mantenerla siempre en el terreno práctico no es fácil..., quizá podáis darme un poco de luz al respecto...