La gobernanza en una actividad como el turismo, especialmente en su dimensión de actividad transversal, compleja, intrínsecamente diversa y dinámica; de intereses fragmentados y de complejas interdependencias –sobre todo verticales-, con una amplia variedad de actores interesados que deben alinearse en torno a un producto integral, debe servir para comprender y, en su caso, reformar buena parte de estructuras, procesos e instrumentos de actuación pública que ya no resultan apropiados ni eficaces a la luz de las nuevas realidades.
La gobernanza turística, como modo flexible, participativo, estratégico, transparente y abierto, donde el conocimiento se comparte, encuentra su pleno sentido ante la evidencia, por un lado de la señalada interdependencia (ya no hay un solo actor que pueda hacer frente y controlar aislada y linealmente desde arriba, con un mínimo de eficacia, la complejidad de los problemas de esta actividad y las decisiones a adoptar) y, por otro, de la necesidad de cooperar para definir y también implementar actuaciones que sirvan al interés mutuo de los actores involucrados.
Pero si bien es cierto que el marco teórico de la gobernanza puede resultar razonable, sugerente y estimulante para emprender prácticas innovadoras de gestión, no debemos dejar de entrever zonas de sombra o de duda en este panorama a la hora de referirnos a las aplicaciones prácticas.
Por ejemplo, iniciativas como la reciente de OMT reconociendo diversos galardones a empresas y destinos excelentes en gobernanza deben ser bien recibidas, aunque nos parece que deben afinarse sus todavía poco precisos contornos, así como realizar una difusión más estandarizada y concreta de los criterios y parámetros a emplear para estos reconocimientos de buenas prácticas.
Pero debiéramos preguntarnos, quizá, si en los modelos actuales de gestión del turismo en España encontramos contextos adecuados para desarrollar estas prácticas interactivas, así como buenos ejemplos en organizaciones y destinos en los que visiblemente hayan penetrado estos principios de gobernanza y, en su caso, ¿qué tipo de sistemas, procesos e instrumentos se han empleado y qué rendimiento han obtenido?, o si ¿existe suficiente y generalizada voluntad política en los niveles de decisión política para avanzar en esta dirección?, o si ¿existen capacidades operativas involucradas para desarrollar estos nuevos modos de gobernar el turismo?, o, en fin, preguntarnos, ¿qué vínculos reales con las redes sociales tienen actualmente las políticas públicas turísticas en España?. Ojalá nuestros bloggers nos señalen buenos ejemplos que puedan compartirse.
Ésta última pregunta, p.e., nos pone sobre aviso sobre el indudable papel que, a mi juicio, más pronto que tarde tendrán que jugar comunidades o redes turísticas 2. 0 como ésta en la que tenemos la fortuna de participar, en la conformación y desarrollo de políticas públicas turísticas, basadas en la gobernanza.
Con un cordial saludo,

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Gracias Edu, de verdad. Nunca llegan tarde las reflexiones atinadas, como la que envÃas. Comparto tu interés por estas cuestiones y creo que debemos pensar y repensar entre todos alternativas para la puesta en acción de modelos de redes como los que vislumbramos. Creo que "hay agua en la piscina" para intentar hacer las cosas mejor, de otro modo, utilizando adecuadamente el conocimiento hasta ahora acumulado, con el apoyo de las herramientas tecnologicas a nuestro alcance. Confieso que no recuerdo ahora experiencias comparadas de éxito "ahà afuera", pero seguro que existirán y más pronto que tarde las conoceremos. Saludos cordiales!
Hola Txabi,
Llego tarde al post, pero me parece un tema de suma importancia. Tal como yo lo veo, la idea de gobernanza no es que sea nuevo, ni una oportunidad, sino que es lo que se ha hablado, con un nombre u otro, durante hace ya tiempo para desarrollar modelos de turismo sostenibles. SIn saber mucho del tema, por ejemplo creo que la Agenda Local 21 es una propuesta en este sentido.
Hoy en dia Internet y la llamada 2.0 nos permite desarrollar modelo de redes mejores relacionadas e interconectadas como hasta ahora no ha existido. Ahora tenemos un espacio (virtual) de relaciones. Ahà si creo que pueda surgir una oportunidad para el desarrollo un nuevo modelo turÃstico que, entre otras cosas, cuente con un nuevo modelo de gobernanza.
Es imprescindible la absoluta interconexión de todos los elementos y agentes (en este modelo de Turismo en red tendrÃa más facil desarrollo el modelo de calidad integral que propones y comentas en el post siguiente).
Por supuesto, las herramientas ya están aquÃ, Internet ya está aquÃ, el problema es el cambio mental que ello necesita.
Lograremos adaptarnos a un turismo en red? Sin duda es absolutamente necesario para el desarrollo de un modelo sostenible (social, economico y medioambiental)
Saludos,
Hola Esther; creo que el concepto de gobernanza, no viene a descubrir ahora que implicar a la sociedad, a los ciudadanos, en la planificación/gestión de un destino, sea una clara necesidad, más que una oportunidad. Hablamos ahora de gobernanza, pero llevamos mucho tiempo en el turismo español hablando de forjar mejores procesos de cooperación para nuestra industria. Sin escuchar a los clientes (turistas) y a los ciudadanos para conocer qué quieren, seguiremos cometiendo los mismos errores de siempre. Nosotros en Huelva hemos consultado en dos ocasiones recientes a los ciudadanos de este destino para conocer su percepción sobre esta actividad. Los resultados obtenidos son muy útiles para todos los que actuamos en el territorio turÃstico, pero éste sólo es un paso de lo que debe ser una mayor integración de las redes sociales en el gobierno turÃstico de un destino. Por todo ello, reitero, compartiendo tu opinión, de que más pronto que tarde tendrán que formalizarse procesos y estructuras de integración en los órganos de cooperación de un destino; y creo también que la presencia creciente de redes sociales articuladas en torno al Turismo 2.0, presentan una indudable oportunidad de mejora y una ventaja competitiva para el diseño de polÃticas turÃsticas de mayor calidad y más sostenibles. Por eso me parece que no debieramos tener demasiada ansiedad en si nos escuchará o leerá "el Ministro" o el "Secretario de Estado", porque una Administración que no esté muy atenta a estas realidades perderá oportunidades de mejora en su sus análisis y en sus decisiones. Confiemos en la nueva Administración que ahora comienza su andadura y mejoremos, en la medida de lo posible, nuestros contenidos y nuestras propuestas. (La verdad es que todo esto es un poco durillo, lo siento y gracias por tus aportaciones)
No habÃa visto esta palabra aplicada al sector tal y como sugieres, Txabi. Creo que es una buena idea y que el concepto puede ser muy útil, sobre todo porque, si te he entendido bien, amplÃa la responsabilidad a todos los que tengan algo que decir: administración, sector y sociedad. Pienso que estamos en un camino nuevo, en el sentido de que el sector debe implicarse mucho más en todo el proceso de la toma de decisiones turÃsticas y, por supuesto, también en la financiación de las campañas promocionales. Hasta ahora es la Administración quien paga, o sea, los ciudadanos, y sin embargo a nadie se le pide opinión. Una democracia madura deberÃa poner en práctica ese concepto de gobernanza en muchos ámbitos, y el turismo me parece un buen campo de pruebas, especialmente en un momento en que las redes sociales proporcionan un feed-back que los polÃticos deberÃan aprovechar.
Por cierto, ¿tú crees que la Administración lo entenderá asà o le seguirá temiendo al 2.0?
Saludos,