O eso dicen. Todos tenemos valores y debilidades, aciertos y fallos, seguridades e inseguridades. Y esto es así cuando nos desenvolvemos en la vida “civil” o cuando trabajamos. Parece obvio. Pues no, no lo es en la empresa.
Lo que se lleva en la empresa turística es la homogeinización. Primero está el puesto, y luego es el trabajador el que ha de adaptarse a él. Es un error. Evidentemente cada puesto tiene sus particularidades y a nadie se le ocurre pedir a un camarero que haga funciones de recepcionista de forma habitual. Pero sí que sería interesante que las efectuara de forma eventual. Siempre es interesante favorecer periodos de rotación interna a modo de aprendizaje para que cada trabajador entienda y comprenda el trabajo que desarrollan sus compañeros.
Pero hay más, cada puesto de trabajo se ha de adaptar al trabajador y no al revés. Cuando realizamos procesos de selección no sólo debemos tener en cuenta el puesto de trabajo a cubrir, sino la empresa en su conjunto, la organización. Debemos ver qué puede aportar el trabajador a la organización y cómo encaja en ella, pero también qué le puede aportar ésta a él y dónde puede desarrollar sus mayores potencialidades.
Está claro que al cliente no le gustan las sorpresas, y que busca un servicio homogeneo, el problema es que cada uno tiene un concepto de homogeneidad distinto. Quiero decir con ello que debemos ver qué puede aportar cada trabajador al puesto de trabajo y potenciarlo, darle la libertad para que lo desarrolle. un camarero puede ser, además de buen camarero, buen relaciones públicas, otro puede preferir desarrollar una gran carga de trabajo físico, otro puede ser muy bueno en los momentos de crisis… Cada uno tiene sus propias características, y eso debemos valorarlo como un activo muy importante de la empresa.
Ha pasado el tiempo en el que gestionar una empresa suponía homogeneizarla, ahora da más valor gestionar la diferencia hacia un proyecto común: la satisfacción del cliente

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Que razón tienes amigo Juan:
alguien alineado a tus valores de empresa y con buena actitud es mucho más valioso que un super camarero eficiente.
Muchas veces por no rascar un poco más en la personalidad de cada miembro de tu equipo uno no descubre cosas interesantes que pueden aportar valor. Ayer descubri que un monitor nuestro hace 10 años que estudia guitarra. Puede parecer un detalle pero para mi alguien que es capaz de tocar un instrumento tiene un plus importante.
Un abrazo.