El turismo (dentro del sector terciario de la economía) y la industria (sector secundario) pueden parecer dos mundos distintos, sin conexión, pero no es así. Entre las propiedades del turismo está la puesta en valor de todo tipo de recursos de un territorio, tangibles e intangibles, pasados y presentes, que pueden ser adecuadamente mostrados al visitante (turista o excursionista), sobre todo a ese con inquietudes/motivaciones culturales, para permitirle acercarse y conocer mejor lo que ha sido y lo que es esa comunidad. Y qué duda cabe que parte de esa herencia y de la realidad actual está ligada a actividades productivas, industriales. Parte de nuestro acervo cultural guarda relación con las industrias, pretéritas o en plena actividad; son parte de nuestra realidad, de lo que somos, y en muchos lugares, cada vez en más, se aprovechan como atractivos turísticos del destino.
Es lo que se conoce como turismo industrial (ver http://www.uhu.es/GEIDETUR/), segmento muy amplio que abarca rutas y visitas a industrias vinícolas, explotaciones mineras, fábricas de todo tipo en funcionamiento que despiertan curiosidad, para saber como se manufacturan productos cotidianos que nos hacen la vida más confortable: desde jamones, a cerámicas, pasando por las gasolinas, la electrícidad o artículos de joyería.
Pero quisiera llevar la reflexión, no sólo individual sino también colectiva, al caso de destinos, como la provincia de Huelva, donde su principal reclamo es la naturaleza, el paisaje, el medio ambiente y, por supuesto en este caso, la luz. ¿Es posible compatibilizar industria y turismo? ¿Es sensato plantear el debate en términos de una cosa o la otra? En momentos de dificultades económicas, desaceleración o crisis, como le queramos llamar, me parece que este debate es procedente. ¿Es bueno poner todos los huevos en la misma cesta, sobre todo si tenemos en cuenta que el turismo es una actividad muy sensible a las incertidumbres de los países emisores?
Permitidme una primera opinión: una industria respetuosa con el medio ambiente es la clave (medioambientalmente responsable, también podríamos decir). Si esto es así, los mensajes no tienen porqué contradecirse y, además, hasta las industrias pueden ser utilizadas con fines turísticos, abriéndose al gran público, como muestra, también, de transparencia. ¿Será el signo de los nuevos tiempos? Gracias por llegar hasta el final.

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Me parece, Alfonso, que cada destino debe aprovechar al 100% sus recursos y en el caso de Huelva su tradición industrial es un componente muy interesante que seguir poniendo en valor. El propio turismo generando visitas y, por tanto, riqueza podrÃa aprovecharse para impulsar la industria sostenible, logrando beneficios para ambos sectores.
Por otro lado, quizá serÃa interesante plantear la posibilidad de intercambiar experiencias con otros destinos que también tratan de aprovechar su tejido industrial para el turismo como Galicia, Cantabria, Asturias y PaÃs Vasco.