El otro día, en mi artículo en HotelJuice, hice un comentario sobre la doble crisis que sufre el turismo español. Decía allí:
“La industria turística está sometida a una doble crisis. Por un lado se ve afectada por la propia crisis económica general (crisis en su acepción negativa de deterioro), y además se ve sometida a la crisis que supone la aparición del turismo o travel 2.0 (crisis en su acepción positiva de cambio).”
Al artículo hizo un comentario muy acertado AlvareZval, en el que hablaba de una tercera crisis. creo que tiene razón, pero voy a dar mi visión del tema.
Sí creo que existen tres crisis superpuestas en el turismo español. Por un lado la ya mencionada crisis económica, que está afectando muy negativamente al sector al retraer tanto en cantidad como en calidad (gasto por turista) al turismo nacional e internacional. Bien es cierto que el turismo está soportando mejor que otros sectores, hasta el momento, esta situación. Posiblemente ayude a esto el hecho de que las vacaciones han dejado de ser un lujo o algo accesorio para convertirse casi en un producto de primera necesidad.
En segundo lugar otra crisis ya mencionada: el travel o turismo 2.0. Estamos inmersos en un cambio muy importante en la forma de entender la relación de los actores turísticos. Estamos inmersos en una nueva conversación. Una nueva forma de entender el turismo basado en la conversación, la comercialización y la gestión en destino. Sería un error pensar que este cambio afecta del mismo modo a todos, pero lo que si es cierto es que de un modo u otro todos nos vemos influidos por las nuevas tendencias y, al menos, hemos de conocerlas. Cosa que no se produce, creando un estado de desasosiego ante lo desconocido y adoptando una posición defensiva ante los cambios.
Una tercera crisis tiene que ver con la propia naturaleza del turismo español. Éste lleva tiempo apostando por un modelo masivo, el de sol y playa, en el que ha tenido gran éxito y que le ha permitido posicionarse en los primeros puestos mundiales. Pero es un modelo en crisis, al menos tal y como lo conocemos hoy en día. El binomio hotel-playa ha dejado de ser competitivo (aun incluyendo la oferta complementaria de un destino de sol y playa), y ha dejado de serlo porque basa su competitividad casi exclusivamente en el precio, y ya hay otros que lo hacen mejor que nosotros. De todos modos no es esta una crisis inesperada, es propia de los destinos maduros, que llegado un punto han de reinventarse para recuperar el atractivo y la capacidad de crecimiento de etapas más tempranas de su vida.
En definitiva, estamos ante un triple frente que no tiene por qué verse como una amenaza, sino como una oportunidad de adaptación a los nuevos gustos y mercados. Si seguimos resistiéndonos a lo que no conocemos y enrocándonos en estrategias ya obsoletas va a ser difícil que salgamos fortalecidos de esta etapa.

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Gracias Juan por tu referencia, sólo reafirmo una expresión tuya: Ante la crisis, conocimiento y valor.