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Rincón web de JuanSobejano
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Juan Sobejano

Hablamos de calidad, RRHH y gestión hotelera, de sostenibilidad de destinos, de marketing turístico y de Turismo 2.0

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Publicado por JuanSobejano el 28/08/2008

Ultimamente le estoy dando vueltas al tema de la libertad. La verdad es que no es un tema que se toque mucho en gestión turística, aunque personalmente creo que es un elemento fundamental de la eficiencia. Koldo Saratxaga ha hablado algo de ello y creo recordar que Charles Handy también. De todos modos no se ha profundizado lo suficiente.

Pero si entre los asesores-gurús hay poca literatura, entre los propios directivos hay un erial. Si les nombras la libertad le nombras la bicha: ¿Dar libertad a un trabajador? ¿para qué? ¿para que haga lo que quiera? ¿y qué hacemos entonces con los objetivos, con el orden, con las directrices? Hay una tendencia a pensar que la libertad se pelea con la eficiencia.

Estamos hablando, por supuesto, de la libertad negativa, de la libertad de actuar sin interferencias. Y no creo en absoluto que la libertad sea incompatible con la eficiencia, más bien al contrario.

La creación de objetivos no es la constatación de unos límites, del mismo modo que establecer procedimientos no tiene por qué maniatar al trabajador. Entregar al trabajador la libertad de conseguir esos objetivos (que no olvidemos que siempre tienen que tener como fin último al cliente) y de interpretar una serie de procedimientos (incluso saltándoselos cuando sea conveniente) mejora la eficacia de la organización puesto que las acciones, los momentos de la verdad, son gestionados por trabajadores proactivos, convencidos de la idoneidad de la misión.

Dicho esto se entiende que un elemento fundamental de la libertad es el convencimiento del trabajador. La gestión de la libertad parte de la premisa de que la relación resultante empleado-cliente es una relación win 2 win y eso presupone a su vez la voluntariedad: no hay libertad si las acciones no son voluntarias. Esto conlleva la ausencia de obligatoriedad en el desempeño del trabajo: el trabajador no se rije sólo por motivos económicos que le atan al puesto de trabajo, sino que su presencia en él se debe también a razones puramente subjetivas, es decir, hay más que una motivación de trueque una motivación de artista o de voluntario.

En definitiva, la libertad no sólo mejora la eficiencia al adaptar los objetivos a la naturaleza del trabajador (cada uno sigue su camino para llegar a los objetivos), sino que mejora la satisfacción del trabajador al favorecer la aparición de una serie de motivaciones más personales e internas que nacidas de factores meramente materiales y externos.

Tags: libertad, RRHH
Licencia: Reconocimiento
2 comentarios
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#2 Blanca dice:

Yo creo que la libertad en el trabajo está relacionada con el nivel de creatividad que requiera cada puesto y con los objetivos que se persigan. Si tú a un camarero, a un recepcionista de un hotel o a un azafato de vuelo les dices que les das libertad, seguramente se preguntarán libertad para qué. Una de las características propias en turismo es el trato con el cliente, por lo que libertad para disponer de tu tiempo como quieras, no tienes, porque el trabajo lo tendrás que realizar cuando el turista esté ahí. Tampoco puedes tener libertad en la forma de hacer las cosas, porque la estandarización de los procedimientos es lo que consigue que el servicio que se dé sea siempre lo más parecido posible, igualitario.Y si a alguna de estas personas les importa su trabajo seguramente tiendan a estandarizarlo ellos mismos, porque es lo justo, ante las mismas necesidades, los mismos servicios (lo que no quita que tú puedas adaptar y personalizar tu servicio a cada cliente). Incluso creo que a este tipo de personas les resulta cómodo tener unos procedimientos de cómo referirse al cliente o cómo actuar según qué situaciones.
Sin embargo, si tú a un cocinero, a un agente de viajes o a un consultor les dices que les das libertad para hacer lo que quieran de la manera que quieran, seguramente te sorprendan. Pero si tienes un objetivo tenderás a poner límites, precisamente para acotar el trabajo y dirigirlo a lo que precisas porque con plena libertad las posibilidades son infinitas.

Escrito el 29/08/2008, hace 3 meses
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#1 prisilla dice:

Totalmente de acuerdo, y cuánto! Esta entrada debería de pegarse en los escritorios de muchos directivos de la Península, que creen que las formas mandatorias son más "seguras" y eficaces para comunicarse con sus trabajadores que las "libertinas".

De hecho, una de las grandes diferencias que aprecio en Alemania (y en otros países como Dinamarca, Holanda, Suecia o Noruega) es el alto valor que se le da a que el empleado disponga libertad, espacio y tiempo para desarrollar sus ideas.

El directivo está para transmitirte su experiencia, ayudarte a tomar la mejor decisión cuando nos encontramos con dificiles difurcaciones, y para discernir prioridades a la hora de distribuir tiempo, energías y presupuesto... :)

Escrito el 28/08/2008, hace 3 meses

 
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