Leo en La Vanguardia de hoy, 29 de agosto de 2008, una reflexión de Amparo Sancho, Profesora de Análisis Económico, Universidad de Valencia y Directora Posgrado y Máster Turismo. Ante todo agradecerle a la profesora Amparo Sancho la reflexión, espero que sea de vuestro interés:
"[...] "El 80% de los pobres del mundo viven en 12 países donde la actividad turística es su principal fuente de riqueza". Esta frase es una síntesis de la importancia de la vinculación entre turismo y desarrollo. Según los datos de la OMT, el crecimiento del turismo en los países menos desarrollados ha sido del 97,5% en los diez últimos años, mientras que en los países desarrollados ha sido del 36,7%.
La actividad turística puede considerarse la principal fuente de divisas en muchos países, fundamentalmente en los más atrasados, donde se aprecia como un sector de grandes oportunidades, que crea negocios y empleo (sobre todo de mujeres y jóvenes), potencia el crecimiento, estimula las culturas autóctonas e incluso, aunque a veces se piensa lo contrario, es un gran defensor del medio ambiente. Pero quizás el factor más importante que caracteriza el turismo es su potencial para desarrollar mecanismos que conducen a la paz y el entendimiento entre los pueblos.
Junto a estos aspectos positivos del desarrollo turístico, son numerosos los problemas asociados a él: fugas de la riqueza hacia los países inversores, impactos medioambientales, desequilibrios entre turistas y residentes, etcétera. Por tanto, para que el balance entre los aspectos positivos y negativos sea favorable, es necesario que exista una planificación integral de la actividad turística con una estrategia nueva: turismo relacionado con las necesidades de los ciudadanos.
Así se ha puesto de manifiesto en los últimos foros de desarrollo turístico sostenible, donde se insta a los gobiernos a compaginar el desarrollo turístico con la calidad de vida del ciudadano, entendiéndolo como "ayuda al desarrollo". Existen dos formas de plantear este reto: la primera es considerar el turismo desencadenante del desarrollo. La segunda consiste en considerarlo un aporte suplementario a la actividad pre-existente (agrícola, ganadera, industrial, etcétera). Esta última forma es mucho más equilibrada y adaptada a las necesidades locales, y contribuye mejor al desarrollo y equilibrio endógeno de los destinos y así debe potenciarse por las instituciones responsables, priorizando los aspectos de "participación equitativa de la población local en los beneficios económicos, sociales y culturales del turismo". Es importante que la creación de servicios para el turismo vaya acompañada siempre de la creación de servicios para la población local.
Desde la iniciativa privada se reconoce la necesidad de crear sistema de desarrollo turístico equilibrado planificando políticas de responsabilidad social corporativa con el fin de integrar estos conceptos en la estrategía de empresa. Así surgen proyectos como Global Reporting Iniciative y el movimiento de comercio justo, que han supuesto una mejora en la orientación y calidad de los negocios establecidos y una mejora en el desarrollo de la actividad local.
El turismo es una oportunidad fundamentalmente para los países en vías de desarrollo, pero tiene que estar sujeto a unas directrices marcadas por el turismo responsable. Ello ha de pasar necesariamente por una gestión codirigida por una asociación donde los agentes implicados (destinos, gobiernos, sector privado, sociedad civil, organismos internacionales) creen marcos políticos, legislativos y económico-sociales que permitan ir más allá de las propias políticas especuladoras y considerar el turismo una estrategia de desarrollo y de superación de la pobreza [...] ".
Sin duda una muy buena aportación de Amparo Sancho en el siempre importante debate de TURISMO y DESARROLLO.
"[...] "El 80% de los pobres del mundo viven en 12 países donde la actividad turística es su principal fuente de riqueza". Esta frase es una síntesis de la importancia de la vinculación entre turismo y desarrollo. Según los datos de la OMT, el crecimiento del turismo en los países menos desarrollados ha sido del 97,5% en los diez últimos años, mientras que en los países desarrollados ha sido del 36,7%.
La actividad turística puede considerarse la principal fuente de divisas en muchos países, fundamentalmente en los más atrasados, donde se aprecia como un sector de grandes oportunidades, que crea negocios y empleo (sobre todo de mujeres y jóvenes), potencia el crecimiento, estimula las culturas autóctonas e incluso, aunque a veces se piensa lo contrario, es un gran defensor del medio ambiente. Pero quizás el factor más importante que caracteriza el turismo es su potencial para desarrollar mecanismos que conducen a la paz y el entendimiento entre los pueblos.
Junto a estos aspectos positivos del desarrollo turístico, son numerosos los problemas asociados a él: fugas de la riqueza hacia los países inversores, impactos medioambientales, desequilibrios entre turistas y residentes, etcétera. Por tanto, para que el balance entre los aspectos positivos y negativos sea favorable, es necesario que exista una planificación integral de la actividad turística con una estrategia nueva: turismo relacionado con las necesidades de los ciudadanos.
Así se ha puesto de manifiesto en los últimos foros de desarrollo turístico sostenible, donde se insta a los gobiernos a compaginar el desarrollo turístico con la calidad de vida del ciudadano, entendiéndolo como "ayuda al desarrollo". Existen dos formas de plantear este reto: la primera es considerar el turismo desencadenante del desarrollo. La segunda consiste en considerarlo un aporte suplementario a la actividad pre-existente (agrícola, ganadera, industrial, etcétera). Esta última forma es mucho más equilibrada y adaptada a las necesidades locales, y contribuye mejor al desarrollo y equilibrio endógeno de los destinos y así debe potenciarse por las instituciones responsables, priorizando los aspectos de "participación equitativa de la población local en los beneficios económicos, sociales y culturales del turismo". Es importante que la creación de servicios para el turismo vaya acompañada siempre de la creación de servicios para la población local.
Desde la iniciativa privada se reconoce la necesidad de crear sistema de desarrollo turístico equilibrado planificando políticas de responsabilidad social corporativa con el fin de integrar estos conceptos en la estrategía de empresa. Así surgen proyectos como Global Reporting Iniciative y el movimiento de comercio justo, que han supuesto una mejora en la orientación y calidad de los negocios establecidos y una mejora en el desarrollo de la actividad local.
El turismo es una oportunidad fundamentalmente para los países en vías de desarrollo, pero tiene que estar sujeto a unas directrices marcadas por el turismo responsable. Ello ha de pasar necesariamente por una gestión codirigida por una asociación donde los agentes implicados (destinos, gobiernos, sector privado, sociedad civil, organismos internacionales) creen marcos políticos, legislativos y económico-sociales que permitan ir más allá de las propias políticas especuladoras y considerar el turismo una estrategia de desarrollo y de superación de la pobreza [...] ".
Sin duda una muy buena aportación de Amparo Sancho en el siempre importante debate de TURISMO y DESARROLLO.
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Muy interesante lo que dices en el post. EHOSTELTUR hemos publicado algún artÃculo relavcionado con el tema y es cierto que el turismo puede ayudar a estos paÃses. de hecho varias ONG están trabajando ya en ello y su trabajo es muy interesante.En la revista del mes de septiembre, que está a punto de salir, publicamos un artÃculo sobre ello en la sección de EconomÃa y Actualidad. En él animamos a las empresas del sector a invertir en el turismo responsable para que el beneficio recaiga tambien en la población. A ver si algún dÃa se consigue.
muchas gracias por pomerlo