La idea de este post me ha la dado Juan Cruz. El periodista y escritor, en una entrevista que le ha hecho Antonio San José en CNN+ (Cara a Cara), se quejaba de los insultos que padecía en su blog por parte de lo que él ha denominado “blogueros que escriben bajo pseudónimo”.
Según ha contado, escribe todas las mañanas en su blog ‘Mira que te lo tengo dicho’ que le han habilitado los amigos de Prisa en El País.com. Todas los días de modo sistemático y regular a las siete de mañana, llueva o haga sol, menos durante una temporada que dejó de hacerlo “porque me enfadé”, asegura.
El motivo fueron los insultos que aparecían en los comentarios a sus post, siempre de modo anónimo bajo pseudónimo. “Prefiero que me insulten con nombre y apellidos y que me halaguen con pseudónimo, y no al revés que es lo que sucede habitualmente”, decía.
Estas reflexiones de Juan Cruz me han traído a la mente lo que tenemos que soportar a veces en el diario Hosteltur (tanto los de la casa como el resto de lectores), donde en ocasiones aparecen, no insultos -porque los textos que los contiene son borrados-, sino comentarios que ponen a caldo a una empresa o persona, sin argumento ni prueba alguna que se sostenga, y en la mayoría de los casos con un estilo netamente chabacano. Y claro, son firmados por un pseudónimo. Lo cual, no sólo es lamentable, sino que puede acabar dañando el prestigio del medio y espantando las intenciones de opinar de otros lectores más educados a los que no les gusta codearse con cierta chusma.
Por supuesto, no es algo que pase sólo en Hosteltur, es algo común en la blogosfera.
Este anonimato implica, al menos en estos casos, la cobardía del que opina, ya que insulta o menosprecia impunemente y se queda tan ancho, haciendo bueno el dicho de “difama, que algo queda”.
Y decía que implica cobardía ‘al menos en estos casos’ porque también es verdad que en otros casos bajo el pseudónimo se pueden leer comentarios muy interesantes y correctos, y cuyo uso puede obedecer al objetivo de huir de posibles represalias (tal vez de su propia empresa, en el caso de los foros, blogs o comunidades profesionales, como esta Comunidad HOSTELTUR), o tal vez de lo contrario, que es no condicionar al lector con una firma de renombre. Aunque esto último es poco habitual, sobre todo conociendo el superego de algunos blogueros (o globeros, como decimos en el argot ciclista).
De hecho, este post está escrito bajo pseudónimo (no me llamo Becario, aunque lo soy). O tal vez no lo sea (becario). ¿Seré Juan Cruz bajo pseudónimo? Podéis opinar con nombre real o pseudónimo. En este último caso, por favor no insultéis, que me enfado.

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Pues teniendo en cuenta que la competencia de Hosteltur es limitada, por no decir nula, no creo que sea difÃcil desenmascarar a ese aspirante nefasto a boicoteador que se dedica a enviar anónimos.
Por otra parte, este boicoteador en prácticas debe de deambular muy desesperado para enviar un anónimo a un cliente creyendo que asà ahora le van a dar a él la publicidad que le daban a Hosteltur. Es como de psicópata de parvulario.
Y tiene gracia también que existiendo la OJD, alguien se tome tantas molestias...
En cuanto a los comentarios anónimos malintencionados que aparecen en el diario, no creo que los lectores le den más valor que el que tienen. La gente no es tonta y los que leen Hosteltur, menos. Y dejándolos publicados, vosotros demostráis que no tenéis nada que esconder.
Precisamente por eso creo que es interesante que las webs cuenten con algún tipo de filtro para, si no evitar, al menos disminuir este tipo de opiniones. Al menos que los anónimos se molesten en crear una cuenta de correo. No todos lo harÃan. Pero si lo ven muy fácil... Creo que compensa perder volumen de opiniones a cambio de perder 'ciertas opiniones'.
Si Jimmy. En HOSTELTUR, (www.hosteltur.com), estamos acostumbrados a esto. Hoy mismo un cliente nos ha hecho llegar un comunicado anónimo, que a su vez le ha hecho llegar alguien, en el que decÃa que nuestras cifras de distribución y lectura, tanto de HOSTELTUR impreso, como digital; están falseadas. Nos insultan, nos llaman estafadores. Dicen que solo hacemos la mitad de la tirada de la que decimos.... O sea, un poema. Por no hablar del lector que en la sección de opinión acusa a nuestras publicaciones de estar protegiendo intereses ocultos.... Claro está, todo esto con un correo falso. Todos muy valientes, muy gallitos, y muy machitos; siempre que no haya que dar la cara.
Al final, Jimmy, yo siempre digo lo mismo: "Ladran Sancho, luego cabalgamos". Porque a muchos de nosotros, lo único que nos queda para demostrar que somos honrados, es eso, trabajar más y mejor.
Es curioso, pero cuando te metes en este tema del 2.0 y profundizas, llegas a crearte un nuevo sentido. Me explico, hace unos 20 dÃas más o menos. Alguien puso un comentario negativo sobre el ITH en una noticia, pero un comentario sin fundamento, ni sentido y a mala fe, el cual cantaba desde el primer momento.
Después de investigar un poquito te das cuenta que es un nombre probablemente falso y que no existe el tal personaje. Creo que al final en la red todo se sabe. Las mentiras tienen las patas muy cortas y antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Sabias palabras castellanas...
Hola a los dos.
Me parece interesante lo que comentáis. Yo me encuentro algunos dÃas ante el dilema de borrar o no algunos comentarios de los que los lectores cuelgan en el diario. Si se trata de comentarios claramente insultantes, sean anónimos o no, se borran y se envÃa un correo al remitente explicándoselo. Muchas veces ese correo es falso, pero otras no. Sin embargo, otros comentarios están justo en la lÃnea, no son abiertamente insultantes, pero son el primer aviso de algo que puede convertirse en una bola de nieve. Esos comentarios siempre son problemáticos y te enfrentan a la necesidad de tomar decisiones y mantener criterios. Normalmente, acaban siendo borrados porque aunque debatimos contenidos, las formas también son importantes.
Sin embargo, lo más satisfactorio es que sean los propios lectores quienes reprendan a quien cuelga un comentario desagradable. Ese es el verdadero sentido del 2.0, el autocontrol.
Por lo demás, querido becario, no estoy dispuesta a prescindir de tus servicios -ni de tu café- a ningún precio. Ni de tus comentarios, por supuesto. Te necesitamos donde estás.
Besos.
Hola Rocio,
no nos conocemos pero me han hablado de ti (bien). Una de las cosas que más me han interesado e tu comentario es que deberÃa dejar de ser becario "para asumir mayores responsabilidades en la redacción". Estoy de acuerdo, y el lunes voy a solicitar una reunión con la empresa. ¡Ya está bien de hacer fotocopias y llevar cafés a la jefa!
Estoy muy de acuerdo con tu aportación sobre que hay otros motivos para usar pseudónimo: garantizarse la libertad de expresión. Muy buena reflexión.
Ahora sólo me queda cierta inquietud por eso de la "brillante pluma". En cuanto a lo del dÃa del Señor... me he propuesto no hablar de polÃtica ni religión en esta Comunidad.
Querido becario:
Quizá ha llegado el momento en que tengas que dejar de serlo para asumir mayores responsabilidades en la redacción, a juzgar por lo interesante de tus reflexiones, por tu brillante pluma y, sobre todo, por tu gran dedicación, que te lleva a trabajar en esta nuestra comunidad incluso en el DÃa del Señor.
Afortunadamente, esta comunidad no se ha prestado todavÃa a la práctica del insulto 2.0 ni con pseudónimo ni sin él, sino que da la sensación de que abunda el buen rollo entre todos los que en ella participamos.
Además de la absoluta cobardÃa de quien insulta bajo pseudónimo, otro motivo que puede llevar a uno a esconderse para decir según qué cosas, puede ser la prudencia. Ante ciertos conflictos, no siempre conviene posicionarse descaradamente. Y no por falta de valentÃa necesariamente, sino por una cuestión que tiene que ver más con la privacidad. Y a veces, mientras no se hagan comentarios ofensivos, puede ser ésa la única manera de ejercer el derecho a la libertad de expresión.