Acabo de leer en “El País” que los españoles son, junto con los ciudadanos rumanos y búlgaros, los europeos menos informados sobre las causas y consecuencias del cambio climático. Los españoles son los más ignorantes en cuestiones como si el calentamiento global se puede frenar, o si la lucha contra ese problema producirá efectos positivos para la economía, según un Eurobarómetro publicado hoy.
En él se revela como problemas globales más importantes de los ciudadanos españoles, en primer lugar la escasez de recursos (mencionado por el 70%), seguido del terrorismo internacional (64%) y el calentamiento global (61%). Sin embargo, en la mayoría de estados miembros el cambio climático está considerado por el 62% de los europeos como el segundo problema global "más grave", tras la pobreza.
El sondeo pone de relieve asimismo que aunque el 61% de los ciudadanos entrevistados asegura tomar medidas en su vida cotidiana para combatir el calentamiento del planeta, un amplio porcentaje de ciudadanos europeos cree que no se está haciendo lo suficiente para combatir este problema.
A la vista de este estado de la opinión pública europea sobre el cambio climático, me surgen de inmediato dos primeras reflexiones:
1) La voluntad mundial para hacer frente al cambio climático, fundada en la sensibilización y determinación ciudadanas, en el compromiso de la sociedad científica y de poderosas instituciones globales , se va revelando creciente e imparable. Con el matiz añadido de que en el contexto de una situación económica de recesión y estancamiento que sufren tantos países, que inducirían a un “lógico” debilitamiento en paralelo del compromiso ambiental, la sociedad global se está cuestionando si los problemas ambientales deben tratarse con las viejas o rutinarias recetas y medidas cortoplacistas a emplear o ya empleadas en las cíclicas crisis económicas. Sabemos que los problemas actuales ambientales no son solo producidos por efectos naturales sino producidos igualmente por patrones de crecimiento y desarrollo puestos en marcha por la acción del hombre. Y también nos parece, como revela el Eurobarómetro, que los problemas que anuncia el cambio climático no son cuestiones para abordar en un lejano futuro sino que conciernen a nuestra sociedad aquí y ahora, que desea abordar sus profundas causas y poner en marcha medidas y soluciones, y
2) Para el turismo, en general, y para la industria turística española en particular, no pueden resultar ajenas cuestiones concretas como la mayor vulnerabilidad al cambio climático de importantes áreas de nuestras costas con una gran presión turística y urbanística, o la escasez del agua en determinadas zonas turísticas, o los problemas en zonas de montaña, particularmente en estaciones de esquí. Por ello, el turismo español tiene que tener al cambio climático y sus riesgos entre uno de los puntos prioritarios de su agenda. Y por eso, la investigación, el conocimiento y los procesos de sensibilización y concienciación ciudadana, también dentro del sector turístico profesional, son especialmente oportunos. La noticia que recientemente divulgaba nuestro colega de Comunidad Carlos en su post “Turismo-Cambio climático. Nuevas iniciativas”, va afortunadamente en esa reclamada dirección de redoblar esfuerzos en este compromiso colectivo.
Un cordial saludo!

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Hola Txabi!
Muy interesante el post.
A mà la verdad es que me preocupan mucho estos temas y lo que dice El paÃs de que los españole sno estamos bien informados e spreocupante, la verdad. De todas formas, aunque digamos que nos preocupan mucho los efectos del cambio climático, lo cierto, o lo que yo pienso, es que no hacemos casi nada para combatirlo y basta con darse un paseo por los contenedores verdes, azules y amarillos, muchos están siempre vacÃos, o almenos en mi barrio, y el hecho de concienciarnos en el reciclaje es el primer paso que debemos dar desde casa. Luego las instituciones deberÃan ponerse en marcha YA! con proyectos mucho más grandes, deberÃan entender de una vez la importancia de las energÃas renovables y ponerse a ello. España, gracias a Dios, tiene muchas horas de sol al cabo del año y muchas zonas en las que sopla el viento, por lo que deberÃamos saberlo aprovechar, pero de verdad, no bastan la sbuenas palanras y las intenciones de hacer cosas y luego no hacer nada. Como dices puede que la crisis frene estas iniciativas, pero si nos hubieramos antes a ello, quizás no estarÃamos como estamos con el petróleo. Pero para qué lamentarnos ahora...