Cuando llegué a NOTRE DAME, me quedé con la boca abierta ante su grandiosidad. Me pareció una obra espectacular, y por mucho que la miró, mi asombro no deja de ser cada vez mayor.
Llego a las puertas, me quedo entusiasmado porque, a pesar de que hay muchÃsima gente que quiere entrar, todo está organizado: Hay puertas de entrada y salida, con guardas que te guÃan amablemente. La gente es civilizada y justo antes de entrar, hay varios carteles que, en gran tamaño te anuncian que:
-NO FUMAR--
NADA DE CAMARAS CON FLASH
-NADA DE PANTALON CORTO Y SIN CAMISETA
-NADA DE MOVIL
-NO COMER NI BEBER
-PERROS, EN ABSOLUTO-NO HABLAR EN VOZ ALTA-NI GORRAS, NI SOMBREROS
-NO LANZAR BASURA-
ATENCION CON LOS CARTERISTAS….
Y me parece estupendÃsimo. Que civilizado todo.
Sigues un poco más, y aparece otro cartel, pero en esta ocasión lo dedican solo a las gorras.
NO-SE-PUE-DE-LLE-VAR-GO-RRA¡¡¡
Reconozco que no entiendo la importancia del porque no, con esta prenda. Pero que más da¡¡. Al fin y al cabo, aunque sea por conservar la apariencia de educación y de respeto, ya me parece bien.
Y entras en esa grandiosidad. Esa de dentro que deja pequeña a la de fuera con sus casi 70 metros de altura. Y hay cientos de personas en el interior, -demasiadas para mi gusto-, pero como tu miras en vertical, casi no te das cuenta, y la grandiosidad sigue haciéndose más grande. Y te parece mentira que hace más de 900 años se hiciera algo asà de bello, de enormemente gigante, de harmonioso. Y nada puede estropearlo, hasta que bajas los ojos y te encuentras con: una máquina de vending ¡¡de tarjetas religiosas de Nuestra Señora, y del Papa Benedicto!!.
Y otra máquina, toda iluminada ella, de medallas de Nuestra Señora…. Y ya la espititualidad me baja un poco, y me apoyo en una columna a recuperar el ánimo, y la dueña de uno de los dos souvenirs que hay dentro de la catedral me llama la atención, un poco en voz alta, porque le espanto a los clientes. Y me dice que me aparte, o que me vaya a otro sitio, ¡¡a molestar!!.
No todo va a ser bueno en el mundo del turismo.


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Turismo sagrado y profano. Literalmente.
Carlos! De dónde te crees que se alimenta la Santa Madre Iglesia en estos tiempos en los que la gente ya no se cree aquello de dinerito por indulgencias!
Si yo no digo nada. Yo solo digo que no deja de ser un contraste encontrar carteles para mantener determinado orden, y luego que haya mercaderes dentro de los templos. Por lo demás, cada uno en su casa y dios en la de todos ¿no?.
Aun asà la arquitectura era absolutamente maravillosa, y todo lo que lo rodeaba, menos el vending, la verdad es que también. Me costo dos dÃas poder cerrar la boca.
Creo que estamos todos de acuerdo en la poca vergüenza torera del negocio que hace la Santa Sede en sus lugares sagrados.
Aunque desgraciadamente no nos tenemos que ir muy lejos para contemplar hasta donde llega el "vending". Sólo hace falta hacer un tramo del Camino de Santiago (aquà mismo en España), para ver hasta donde llega el negocio.
Samos (y digo Samos por decir uno). Pueblito de ganaderos, agricultores etc.... Cómo es una de las paradas "obligatorias" del Camino, no sabeÃs el "circo" que se ha montado allÃ; Conchas, bordones, chubaqueros, pins, tacitas, pulseras, camisetas....etc.
He llegado a comprobar en primera persona como la flechita amarilla (distintivo que te traza el itenerario) como se desvÃa para que pases por delante de una máquina de coca cola, en una aldea de 25 personas.
Y luego dicen que en Galica "solo" las vacas están locas. Pa mear y no echar gota
El negocio es el negocio. Y si esto tiende hacia la auto-financiación habrá que 'inventar'. Hasta aquÃ, de acuerdo. Lo que no puede ser es que prohiban vestimentas informales y que monten el chiringuito dentro, vendiendo al tiempo que se celebra la Misa de domingo. No. Eso se arreglarÃa sacando el puestecillo a la calle, no?