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Grupo Viajes y Literatura

Blog del grupo Viajes y Literatura

Veronica Aimar
Publicado por vaimar7 el 19 de Enero de 2009

Hace unos a√Īos viaj√© a Florian√≥polis. Era mi primer viaje¬†importante sola, armado en dos d√≠as y con destino¬†decidido sobre la¬†marcha.¬† Ojal√° encuentren fotos suyas en el caf√© humeante de abajo.¬† ;-)¬†

Lloviznaba. Y hacía frío. No era el panorama más alentador para unos días de relax, o sí, ... o qué importaba?.Después de mirar todo lo que mis ojos podían y mi mente asimilaba, acarreé mi valija con rueditas hasta la oficina de informes de la terminal y allí decidí el lugar donde reposaría mi cuerpo, corazón y mente por las próximas cuatro jornadas. Bien, sólo dos cuadras de caminata atravesando una gran avenida y ya estaría allí.
Hotel dos estrellas en reforma, polvillo de pintura apenas disimulado con unas cuantas s√°banas blancas sobre los muebles. Yo ten√≠a mi atenci√≥n puesta en llegar a la habitaci√≥n y tomarme unos minutos para digerir los casi dos d√≠as de viaje que me hab√≠a costado llegar, as√≠ que no le d√≠ importancia a ese ‚Äúdetalle‚ÄĚ. Se podr√≠a decir que mi habilidad de observaci√≥n y cr√≠tica estaba preparada tanto como yo para descansar.


Las preguntas de los recepcionistas ante una joven argentina, sola y en temporada baja, deben haber sido miles, pero sin importar sus caras de desconcierto, me dirigí con total seguridad hacia ellos solicitando una habitación por cuatro días.
El ventanal del 3¬ļ piso daba a mis ojos una altura considerable para observar los tan fotografiados morros con sus faldeos de favela (o de f√°bula?), as√≠ como el Atl√°ntico en un esplendor extasiante, apenas manchado por el hombre, puente uni√≥n de isla y continente.

Pero no todo era poes√≠a bajo esa llovizna que apenas amain√≥ a la hora de la siesta.Ante un cielo ya m√°s despejado inici√© mi paseo c√©ntrico. Voluptuosas mujeres subidas a incre√≠bles plataformas de la m√°s colorida y poco refinada variedad, arrancaban mis sonrisas que se encontraban de repente con hombres negros en claras y sobrias vestimentas, contrastando al sexo opuesto. Puestos de frutas tropicales se combinaban con otros de alg√ļn sofrito mar√≠timo, acaparando invariablemente mi atenci√≥n cual ni√Īa descubriendo un mundo a cada paso.
Un city tour fue lo primero que realicé para tener un rápido conocimiento de los atractivos de aquella isla. Mi encuentro con el mar, aunque llovía, ahora sí copiosamente, fue de los clásicos. Sobrecogimiento ante tal grandeza y la sensación de poderse quedar mirando aquel espejo por horas. Unas cuantas gaviotas y el resto del tour, bajo techo, miraba mis chapoteos alentados por un robusto guía-conductor, el cual accedió a retratar ese encuentro para la posteridad.


Despu√©s de ma√Īanas grises, un ‚ÄúBuenos d√≠as se"O"ra,¬† hoy ha salido el sol‚ÄĚ fue el simp√°tico despertar de la¬†siguiente, temprano como lo hab√≠a solicitado. Una excursi√≥n para ver delfines,¬†era mi m√°xima aspiraci√≥n para esa jornada. Me prepar√© con tranquilidad aunque con mucha expectativa y prob√© divertida el funcionamiento de la ducha el√©ctrica de la habitaci√≥n.¬†Aunque antes de los delfines, paso obligado por el desayuno brasilero del octavo piso. Mis ojos rebotaban sin parar sobre todo lo que hab√≠a en aquellas mesas, tratando mi raz√≥n de calmarlos sin mucho √©xito. .La peque√Īa embarcaci√≥n esperaba, blanca y radiante; ser√≠a almirante o capit√°n, aquel hombre prolijo de mirada horizontal?. Un enorme colectivo de dos pisos se adelant√≥ a mi llegada y de √©l comenzaron a bajar varias mujeres en malla y obligatorio protector solar, algunos nenes y personajes en camisas holgadas y bermudas chillonas que una vez m√°s reconoc√≠ como propios. Compartir√≠amos la traves√≠a en aquella embarcaci√≥n. Turismo de masas, tan de los sesenta, tan ajeno a m√≠‚Ķ. . Quiz√°s este viaje resulte un poco denso, me dije. Sin embargo, el grupo empez√≥ a cantar y re√≠rse a√ļn sin haber zarpado nuestro buque y el panorama se presentaba completamente diferente a ese primer (pre) juicio. Despu√©s de dos fuertes con centenios en su haber, delfines sin aparecer y sol ya al caer, mi espa√Īol se hac√≠a entender y hasta unos pasos de zamba me anim√© a hacer.Caipirinha?. S√≠!. Mercado municipal?. Donde sea!. Bar 32?. De moda. Era un bar muy de moda, de esos descontracturados, con fotos de famosos tomando su trago de ca√Īa. E gostoso?. Muito gostoso!. Nuevamente personajes humanos como yuppies prolijos con riguroso traje en su after hour ‚Äď after office concentrados en sus laptops, alg√ļn cincuent√≥n que miroteaba con inter√©s, mujeres en bulliciosos grupos de 3 o 4 que no paraban de hablar, todos alguna vez registrados en mis retinas y que se repet√≠an ahora, a 2000km de mi lugar natal.


¬†El √ļltimo d√≠a antes de partir, decid√≠ tomar un transporte p√ļblico que me llevara hacia las playas del este y norte de la Isla. Sol compa√Īero, mochila al hombro y mapa en mano, as√≠ inici√© mi traves√≠a. Algunos musculosos pero √°giles j√≥venes, casi todos hombres, se aventuraban con sus tablas de surf hacia aquellas olas que romp√≠an con fuerza considerable en el Macizo de Brasilia, tantas veces nombrado en a√Īos lectivos. Muy poca gente en la arena, alg√ļn que otro negocio de artesan√≠as que mansamente invitaba a probar las remeras estampadas de recuerdo y agua de coco fueron las postales de aquella caminata. Es incre√≠ble como quedaron mis piernas y mi dignidad de caminadora de ciudad ante suelos que se dispersaban al pisarlos!. Llegu√© a un peque√Īo muelle bajo el cual dorm√≠ una reparadora siesta, no sin antes contemplar nuevamente el caudal de agua que ten√≠a enfrente, ahora ya no con ansiedad de primeriza, sino con calma de segundo encuentro. Mi sombra en la playa y luego invadida por la espumeante agua, qued√≥ registrada en mi vieja c√°mara que me acompa√Ī√≥ a pesar del viento. Mi nombre escrito en arenas lejanas brill√≥ por segundos antes de que el mar mojara por en√©sima vez mis pies, ahora disfrutando piel a piel de aquellas emociones.Era extra√Īa la sensaci√≥n que me invad√≠a: de desconocimiento geogr√°fico absoluto de un lugar al que nunca hab√≠a ido, pero a la vez de tranquilidad y disfrute que tampoco nunca antes hab√≠a experimentado. Y actividades como caminatas, sencillos paseos y compras de recuerdos, iban encontrando lugar y simpat√≠a en mis tiempos, tiempos que entregaba sin esperar mucho a cambio.
El poder del sol sobre mi cabeza me alej√≥ un poco de all√≠, para volver al centro y visitar plazas, ‚Äúigrejas‚ÄĚ y museos. Limpieza, orden y belleza caracterizaban esa zona que quiz√°s por la √©poca del a√Īo, eran m√°s apreciables y admirables. Pero a no olvidar que los comercios cierran temprano. Ducha r√°pida y a probar, por fin!, los ricos frititos y jugos naturales, mientras la peatonal se llenaba nuevamente de simp√°ticos y coloridos personajes envueltos en telas admirablemente sint√©ticas para esa geograf√≠a.
 

Hora de guardar cada cosa en su lugar. Mi valija salió de su placard y su cierre soportó los tironeos por aquello nuevo adquirido . Mirada final a través de la ventana, cordial despedida de los jóvenes recepcionistas a los que durante 4 días seguidos solicité un secador para mi largo cabello, y de vuelta a casa.


El estrés había casi desaparecido, la ilusión y sorpresa habían renacido tras desconocidas postales vivientes y yo volvía a mi ansiada cama, pero ahora con un equipaje intangible en mi memoria, lleno de color, calor y calma.

Han pasado casi¬†cinco a√Īos, pero la luminosidad de esos d√≠as en Florian√≥polis a√ļn brilla en m√≠.

Tags: hotelería, servicio, amabilidad
Licencia: Reconocimiento
A√Īadir comentario 6 comentarios
Blanca Egido Barbero
#1 Blanca dice:

Qu√© preciosidad de texto, Ver√≥nica. Qu√© preciosidad. O sea, pero de fliparlo. ¬ŅLo has escrito t√ļ?

Escrito el 16 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos
Veronica Aimar
#2 vaimar7 dice:

Blanca gracias!. Me alegro mucho que te guste!. Lo escribí yo, sí, después de un viaje que calmó mi mente y refrescó ...mis pies! jiji, con el agua fría de septiembre.
Un abrazo.

Escrito el 16 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos
Blanca Egido Barbero
#3 Blanca dice:

Pues hija mía, Verónica. Edítalo, en serio. Es que es para compartirlo. Ya lo creo. Dios, me firmas un autógrafo?

Escrito el 16 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos
Prisilla Regueiro Landeira
#4 prisilla dice:

Qué bonito, Vero... Qué bien escribas. Da ganas de ir a Florianópolis, eh! Gracias por compartirlo con nosotros.

La fuente est√° muy peque√Īita, la lectura se hace un poquito complicada. Si lo puedes editar y hacerla un poquito m√°s grande, seguro que se hace m√°s f√°cil.

Abrazo.

Escrito el 18 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos
Veronica Aimar
#5 vaimar7 dice:

Hola Prisilla, muchas gracias por tus comentarios!.
El texto está reeditado; aunque no pude justificar ni colocar la primera oración como el resto, creo que es menos dificultoso leer el texto ahora.
Otro abrazo.

Escrito el 19 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos
nuria aguilo
#6 nuriaa dice:

Es precioso, Verónica.

Escrito el 19 de Enero de 2009, hace m√°s de 4 a√Īos