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Alberto Martínez Villa

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Un blog libre de turismo y viajes.

Alberto Martínez Villa
Publicado por turismosiglo21 el 21 de Junio de 2009

 La estacionalidad. Del mito al logos.
La estacionalidad es un término consustancial a la actividad turística. Realmente es fenómeno crónico al mismo y por tanto diría de difícil solución en los términos que se desearían, es decir una dinámica continua a lo largo del tiempo. 
Tal y como yo percibo la situación. La estacionalidad es relativa y de hecho ha sido utilizada por el sector para tapar o evitar otros problemas de mayor calado y estructurales. Era y es una escusa excelente para no abordar procesos traumáticos que mejorasen la competitividad del sector y/o un destino. Por su mala conceptualización el sector en numerosas ocasiones, no ha podido avanzar o dedicar esfuerzos en otros frentes más necesarios para el desarrollo a largo plazo. La estacionalidad siempre es invocada cuando se dan fuertes caídas de producción y ocupación. Es la culpable de la situación y por tanto es necesario, por parte de la administración, el desarrollo de una política de desestacionalización. Medidas reclamadas por el sector en todo o en parte, pero sin precisar el como, el que o el cuando.
Sin quitar gravedad al tema y sabiendo los problemas que arrastra este fenómeno, si parece oportuno acotar su riesgo e intentar paliar sus efectos hasta donde realmente se puede. Realmente parte de su solución se debe buscar en los problemas que se intentan tapar con su invocación, por no decir que el propio sector es parte de la causa de su marcada estacionalidad. A saber: El desarrollo de un mono-producto por que le iban muy bien y no buscar o innovar en otros. La escasa atención a la mejorara su productividad o la calidad de sus empresas. Los tiempos de vacas gordas no permitieron afrontar problemas. La estacionalidad se veía menos marcada. Con la producción de ciertos momentos del años se consideraba suficiente .
Así se llega al necesario descubrimiento del milagro de la desestacionalización . Una panacea que nos librará de todos los males, y a menudo da la sensación que debe ser así
Tal vez la estacionalidad como en otros muchos sectores no tenga una única solución o la solución que nos agradaría. El ritmo de actividad del turismo es el que tenemos, los flujos de movimientos de las personas se acotan a ciertos momentos y por tanto, poco más se podrá hacer. Algo de verdad hay en esta aseveración pero aún así, si existe margen de maniobra para atenuar los efectos. 
Algunos ejemplos de éxito. Cuando en la década de los noventa irrumpe el producto de bonos tipo BANCOTEL , se revolucionó el mercado. Fue un sistema acogido por las personas para escapar de una manera económica durante fines de semana a muchas ciudades españolas, algunas de ellas hasta entonces de escaso interés turístico. Sus hoteles se quedaban prácticamente vacios de viernes a lunes. Animar a las personas mediante campañas de promoción de destinos y la mejora de algunos recursos fueron determinantes en mejorar esos pequeños momentos de estacionalidad. Pero aquí hablamos de le Estacionalidad en mayúsculas. La curva de actividad de ocupación siempre es la misma en España. Baja en Enero, llegando a su cenit en Agosto y mínima en Diciembre. 
Personalmente creo que la estacionalidad no existe tal y como la ha venido planteando el sector turístico. Por gracia o desgracia, es un factor más como indicaba antes, en un sector de consumo. La estacionalidad no es homogénea y cambia por productos y lugares . Posiblemente el problema de estacionalidad en España radique en su forma de entender y construir el modelo turístico. Un modelo de masas, de economías de escala y grandes desarrollos urbanísticos. Un modelo que acentúa más la diferencia entre temporadas altas y bajas. Un sistema que se enfocó en un mono-producto de sol y playa con un desarrollo poco sostenible y con crecimientos espectaculares de la oferta pero siempre en la misma dirección. Muy contaminado por el fenómeno del “ladrillo” que ha distorsionado aún más la oferta, alterando las reglas del juego y propiciando un mercado tremendamente uniforme. Ese modelo salpicó a todos los puntos turísticos del país y acotó el fenómeno de la estacionalidad, incluso las formas y tiempos de viajar de los españoles. El binomio turismo intensivo más turismo residencial están en la base del problema. Ambos arrastran la estacionalidad con mayúsculas.
Llegados a este punto parece claro que, o se redefine el modelo o es imposible atemperar el fenómeno que aquí se discute, aún a sabiendas que no hay una solución única. Que no todos los lugares tienen la misma dinámica aún siendo similares. Reconocer atractivos, ordenarlos y ponerlos en juego, construir formas de consumo novedosas, servicios, etc. Son partes de la cadena de valor que se debe tener presente un destino turístico. Pero hay que ir más lejos si se quiere atemperar la estacionalidad o “desestacionalizar”. Hay que buscar segmentos novedosos de mercado, segmentos de público que quieran comprar un tipo de producto al margen de la época del año. En definitiva se debe innovar en productos y mercados y hacerlo con fórmulas novedosas de comercialización. Se deben construir modelos de valor añadido y no de masas con estrategias de diferenciación en destino pero en las que participen una buena parte de las empresas turísticas de la zona. Apostar por la calidad del servicio y la autenticidad del destino. En definitiva modelos sostenibles. Cuando se crearon las Edades del Hombre se se generó un producto cultural de interés que avivo los desplazamientos a ciudades de Castilla-León en diferentes épocas del año. Cuando algunas estaciones de esquí, plantean actividades de verano están reactivando sus explotaciones. Sólo hay que buscar nuevos recursos que sean demandados por poblaciones concretas del mercado y estar dispuesto a arriesgar ya que habrá un largo tiempo de maduración. Persistir.
Mientras que sigamos pensando que el modelo de agosto, aunque sea con otras formas, se puede clonar en enero, será imposible afrontar el factor de la estacionalidad.
No es el único sector que tiene estos problemas y que precisa cambiar su modelo de productivo. Hace años Japón como país, fue cambiando su política industrial. En concreto su sector de automoción – sector sujeto a ciclos de consumo-. Se pasó de producir coches económicos basados en mano de obra barata a hacer coches de altas prestaciones pero igual de competitivos. Su apuesta por la Calidad Total, la mejora de procesos y la innovación les llevó por el camino del éxito. Toda una política donde se tejió una estrategia con unos objetivos de futuro. Centros de investigación, capacidad financiera, aplicación empresarial, redes de conocimiento, etc , fueron los pilares de esa gran estrategia. Se hicieron más productivos y competitivos.
Aquí se nos plantea otra de las claves para rebajar el impacto de la estacionalidad crónica. La mejora de la productividad y la competitividad. Ambas deberán atenuar esa fractura creada por la concentración de actividad sectorial. Una mejora de la productividad asociada al factor de la calidad. SI ajustásemos ambas se estará mejor disposición de afrontar la estacionalidad. La presión en los momentos bajos sería mucho menor sobre las empresas. Una buena base para pensar en productos y servicios novedosos de más captación de valor, de futuro. Así mismo la productividad va a depender en buen grado de la gestión de las personas, de su talento y conocimiento. Los RRHH con su conocimiento es el gran activo del sector. Un activo que hay que procurar no se deprecie. No se debe olvidar que estamos ante un sector donde los procesos son muy participados por las personas y donde intervienen e interactúan cada vez más los clientes.. 
Planes de renovación más que de formación, que deben nacer dentro del seno de las empresas- ellas saben donde están sus necesidades y oportunidades- . Una política que debe dejar de venir desde arriba con planes excesivamente encasillados dados por organizaciones en la superestructura.
Si se quiere innovar, la innovación debe venir desde el seno de la empresa. La suma de empresas innovadoras es lo que proporcionará una riqueza colectiva. Una instrucción alineada con las líneas de innovación de la empresa. Orientadas por la propia visión. Misión y valores de la compañía impulsores de su estrategia a medio y largo plazo.


Tags: estacionalidad, concurso
Licencia: Reconocimiento
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