La semana pasado publicamos en Hosteltur varias noticias de interés para los destinos en red.
Por un lado, Segittur ha dado luz verde a 22 Agrupaciones Empresariales Innovadoras, algunas de las cuales pueden ser el germen para impulsar la colaboración entre diferentes destinos que ofrecen un producto similar. Por ejemplo, municipios de costa que desarrollan las Estaciones Náuticas, que pueden ser de gran ayuda para la desestacionalización.
También hemos tenido noticia del proyecto Arquivia para impulsar la Red de Ciudades Medievales. El objetivo de esta red es "impulsar la innovación en los recursos turísticos y la promoción mediante una marca propia".
Esta "red medieval" está formada por los municipios de Hondarribia (Guipúzcoa) Estella (Navarra), Laguardia (Álava), Sos del Rey Católico (Zaragoza), Almazán (Soria), Sigüenza (Guadalajara), Pedraza (Segovia), Consuegra (Toledo), Coria (Cáceres) y Olivenza (Badajoz), a los que se han unido los municipios portugueses de Marvão y Gavião.
Tanto las AEI como la Red de Ciudades Medievales tienen una característica en común: arrancan gracias al apoyo económico de las Administraciones (Gobierno central y Unión Europea respectivamente).
¿Subvenciones iguales para todos?
Pero la llegada de las subvenciones puede plantear en el sí de cualquier organización en red el siguiente dilema: ¿Todos los destinos se implicarán de la misma manera?
Porque quizá uno de los riesgos o peculiaridades de crear una red de destinos es que unos tiren mucho más del carro que otros (que se limitan a ir a remolque y a "chupar" de las subvenciones, pero sin sacarles el máximo partido).
Lo planteo de otro modo: si tú tienes una franquicia de un negocio X pero no cuidas bien el aspecto del establecimiento y la atención al cliente, corres el riesgo de que el franquiciador no te renueve la licencia.
Por tanto, ¿sería oportuno que los destinos en red tuvieran algún tipo de autoridad o consejo regulador que estableciera un "control de calidad" para asegurar que sus afiliados están haciendo correctamente los deberes?
Imaginemos una red formada por 15 destinos, donde media docena de ellos –de manera sistemática- no cuida suficiente la comercialización, la atención en destino, los aspectos paisajísticos, la movilidad, etc. Y sin embargo, reciben la misma subvención que otros municipios que sí se esfuerzan.
Los destinos "incumplidores" no solo se estarían quedando con recursos económicos que no les corresponderían en justicia, sino que además estarían defraudando expectativas de los viajeros y por tanto perjudicando la imagen de toda la red.
¿Estoy exagerando o alguno de vosotros conoce situaciones reales de este tipo?


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Xavier, toda red debe fraguarse con un "contrato social" que haga que sus miembros prefieran trabajar de forma conjunta que individual. A veces son cuestiones tangibles y medibles, dependiendo si es una red muy especifica y su objetivo es, poir ejemplo, un producto. A veces es sólo una cuestión de filosofia de valores compartidos, Llevandolo a los destinos turisticos debemos empezar a entender necesario un nuevo "contrato social sectorial" (expresion que he escuchado en mas de una vez a Alfonso Castellano) que haga que los destinos puedan tejer esas relaciones con una orientacion de aportación de valor.
Lo que ocurre con las subvecniones, es que desarrollan redes donde no existe ese "contrato", ni mecanismos para potenciarlo. Creo que todo destino red debe empezar por la base, y luego buscar la financiacion. Lo que nos dara, si no, es lo que comentas, numerosos proyectos en red nacidos al tun tun de la subvencion, con una vocacion de financiacion cortoplacista (y que en muchos casos se podian haber plantado el mdoelo en red como otro cualquiera...dependiendo del objetivo de la convocatoria) y que posiblemente tengan un recorrido no muy largo.
Yo personalmente, y por estos motivos, soy dudoso de los modelos de financiacion publica para estos proyectos, en su fase de inicio (que no en la de acompañamiento). O al menos, tal cual estan planteados ahora mismo.
Tu propuesta de franquicia (que me gusta), nace de que en ese modelo en red, hay un actor (franquiciador), que establece ese contrato. Es un modelo centralizado, que tiene sus pros y sus contras. Como ventaja, tiene el liderazgo claro para llevar a cabo ese contrato. Como desventaja, elimina la diversidad de opciones...un tema muy interesante en la competitividad turistica.
Creo que, dependiendo del objetivo de la red, será mas adecuado un modelo u otro.
Saludos
edu
Apreciado Xavier,
Se me hace difícil responderte después de haberlo hecho Edu, gran analista y conocedor del tema, aprovecho para mandarle un cariñoso saludo y decirle que en Madrid se le hecho de menos.
Interesante tema el que planteas, y que hace que (me mueva) y te exponga mi opinión al respecto.
De entrada no soy partidario de las subvenciones menos a las empresas que incurren en el libre mercado, si es libre ha de ser totalmente libre, para bien o para mal.
Toda empresa o agrupación de empresas con fines similares que no sea capaz de afrontar los retos de posicionamiento por si mismas, la viavibilidad es de dudosa credibilidad.
Cuando individuos o grupos (empresas) deciden agruparse es porque hay un problema o faltan recursos, desaparecidos estos, se diluirá en el tiempo, a menos que durante el trayecto se haya fortalecido la relación sumando mas éxitos que inconvenientes, los recelos, serán fantasmas a soportar durante el recorrido.
En la verificación constante del producto, es la asignatura en suspenso continuo de la administración (todas) regulan los sectores, califican, otorgan licencias, pero se olvidan de verificar periódicamente el estado de lo regulado, calificado, licenciado y siguen invirtiendo ingentes sumas de dinero para promocionarlo en los mercados (como es el caso del sector turístico de este país).
Desde mi perspectiva, los destinos como contenedores de tipologias de empresas, se deberían gestionar como si de una dirección general de un gran centro comercial se tratase, entender objetivos comunes ante propuestas individuales, entender que somos parte de este continente, que nuestra aportación beneficia o perjudica al colectivo, que nuestro competidor no es el local de al lado,etc.
Destinos en red seria un paso posterior a haber entendido lo que significa en primer lugar la palabra destino para cada uno de los que lo forman, me temo que este estadio aun no esta superado mas allá de escribir la palabra o pronunciarla, sin verificar realmente lo que significa.
Mi propuesta es muy sencilla y básica son solo tres puntos para el correcto funcionamiento de cualquier red, en primer lugar:
Acordar que es necesaria porque así lo entiende el conjunto del destino (hay demanda).
1.-Elaborar una estrategia,
2.-Encontrar a las personas adecuadas para llevarla a cabo.
3.-Dotarla de los recursos necesarios.
La experiencia es la que probablemente todos conocemos, patronatos locales o provinciales, los resultados mas allá del desempeño de las personas que trabajan en ellos, son visibles y evaluables, nunca cuadran las cuentas, bien sean desde la vertiente del control (político) o el estrictamente contable, entender que los comienzos ya son difíciles, no nos llevara mucho tiempo.
Si entrásemos a debatir el porque se crearon y cual es su finalidad, nos daría para debatir in eternum.
y de pasar algo así, no se le podría simplemente expulsar de la red?
Tal como apunta Joan, el dilema de plantear un proyecto de "destinos en red" es que en numerosos lugares de España aún no se ha resuelto aún la fase 1. Es decir, aquella en la que todos los actores y operadores de un destino ya trabajan más o menos con una misma estrategia y objetivos. ¿Cómo pasar entonces a una fase 2, mucho más compleja, de colaboración con otros destinos?
Joan, lo cierto es que me dejas desarmado de argumentos...
Pero las experiencias en red están ahí y van a seguir creciendo (muchas seguramente a golpe de subvenciones). ¿Podemos aprender algo, aunque sea por las bravas?
Creo que un intercambio de experiencias, conocer cara a cara a las personas que participan en este tipo de proyectos, podría resultarnos a todos de gran ayuda. Estoy pensando en una jornada de trabajo tipo "I Encuentro de Destinos en Red", donde se explicaran casos de España y del extranjero, con experiencias exitosas, experiencias fallidas, lecciones aprendidas, resultados concretos en llegadas y pernoctaciones... Pero tal como están las cosas ahora, habrá que esperar.
La idea de colaboración entre destinos similares hasta crear una red es bastante válida pero choca, como todo cuando nos movemos a niveles "locales", con la politica y los politicos, que, salvo algunas excepciones, a nivel de pequeños y medianos destinos tienen el "defecto" de utilizar el turismo como mera promoción personal.
En cuanto a los "clubes de producto" creados en base a diferentes planes por la secretaria de estado de turismo o la FEMP, sería preciso ser mas riguroso: no puede ser que un destino SIN PUERTO DEPORTIVO NI ESTACIÓN NAUTICA pertenezca (y creo que incluso presida) el club de estaciones nauticas de la FEMP...esto es lo que falla en definitiva: el rigor y el control sobre lo que se esta promocionando.
En tanto en cuanto no contemos con unos politicos que esten a la altura de un pais en el que, quieran ellos o no, el turismo es la principal fuente de ingresos, sera muy dificil que solo con el empuje de algunos empresarios esto pueda salir adelante.
Saludos