(Si me lo permiten, les voy a adjuntar un post que he publicado hoy en mi blog. Aunque el comienzo y el final les extrañe, entiendo que el tema central es de suma importancia para garantizar la competitividad de nuestros destinos turísticos. En concreto aborda la incidencia de la carga impositiva sobre nuestro producto. Si bien determinados fragmentos están circunscritos en el hilo argumental de una historia acaecida en un hipotético pueblo español, que narra las vicisitudes de sus personajes dentro del contexto económico, político y social nacional. Agradeciendo sumamente sus comentarios sobre tan controvertido asunto tributario).
Capítulo XV: Mayor carga impositiva, menor competitividad turística
Los rayos de sol atravesaban el cristal de la ventana, anunciando que un nuevo día ya estaba allí. La brisa mecía pertinazmente las ramas de los longevos árboles del jardín, como queriendo transmitirnos un mensaje inminente. Y fue entonces, cuando sonó el timbre de la puerta. Di un salto de la cama y mi dirigí raudo hacia la entrada, en pro de averiguar quién era aquel que llamaba insistentemente a la humilde morada de los Gutiérrez.
Era mi querida prima, mi infatigable heroína. Apareció ante mí, cual musa sibilante, con sus mejores galas y una amplia sonrisa que le llegaba de lado a lado de la cara. Asiendo fuertemente de la mano a su amado Luis, como temiendo que pudiese deslizarse entre sus frágiles dedos para marcharse nuevamente. Parecía otra, rebosante de felicidad y plenitud, muy distinta del último día en que la vi. Habiendo vuelto a brotar en ella su inalienable espíritu de lucha por Matahambre y sus gentes.
Libertad portaba una bolsa con churros, porras y chocolate caliente, para convidarnos a mi padre y a mí a un exquisito desayuno. Manjares preparados con esmero instantes antes por Soledad, la taciturna cocinera del bar municipal. Para la ocasión sacamos el mantel que celosamente se guardaba en la alacena, blanco salpicado por multitud de rosas, calado décadas atrás por las laboriosas manos de mi difunta madre. Lo dispusimos todo encima de la mesa y como una gran familia nos congregamos en torno a ella. Hasta Juan se sumó al convite, avisado previamente por su hija. Encuentro que poco a poco se tornó en una vibrante tertulia matutina. En tanto en cuanto sonaba en el transistor la canción de Mercedes Sosa: “Todo cambia”, emitida por el programa “te rondará morena” en “Radio Vecindad”.
Luis nos habló sobre su trabajo en el departamento de administración del “Hotel Concorde”, enclavado en el centro de Palma de Mallorca. Quejándose de las turbulencias económicas que azotaban virulentamente a cada rincón del país y especialmente a la industria turística. También nos comentó el no entender como reportando el Turismo el 11% del PIB nacional, erigiéndose en el mayor sector productivo después de la construcción, no se le prestaba la atención suficiente en virtud a su importancia. Representando allí el 48% del PIB comunitario y en el otro archipiélago español, Canarias, el 30%. Así, en esta última autonomía, de diez puestos de trabajo generados, cuatro corresponden a actividades turísticas. Lo que explica en gran medida el por qué sufren una de las más altas tasas de paro estatal, casi un 30%. No quedándose atrás tampoco Baleares, con el 31% de los contratos laborales registrados, llegando inclusive al 39% en temporada alta.
Más perplejo lo dejaba todavía la noticia que pudo leer, a través de Internet, en el vespertino periódico “El pobrecito hablador”, en su columna nacional. Artículo concerniente a la controversia suscitada entre los Ministros de fomento, economía e industria, al respecto de una hipotética aplicación de un impuesto ecológico sobre los combustibles. Preguntándose si es que los políticos no intuían que para que los turistas llegasen a las islas necesitaban del avión. Si además de subir el IVA, gravan a las compañías de transporte con otro tributo, consecuentemente se encarecerá el destino ¿Qué sentido entonces tendría el haber reclamado la supresión de las tasas aeroportuarias, acordando el Ejecutivo la bonificación del 100% de las mismas, hasta el 25 de Marzo del 2010, siempre y cuando las empresas aéreas incrementasen el número de pasajeros? Medida lanzada después de que Grecia, uno de nuestros más fuertes competidores, eliminara el canon cobrado por aterrizar y despegar en sus aeropuertos de abril a septiembre del presente año, al objeto de incentivar a los touroperadores europeos.
¿O es que ya nadie se acuerda de las perjudiciales consecuencias de la polémica “ecotasa” promulgada en Baleares? Circunscrita a las estancias en los alojamientos turísticos, con una media de un euro por persona y noche. Lo que repercutió directamente en el producto, al forzar al comprador a abonar 10 ó 12 euros más al adquirir el paquete. Propiciando que durante los tres años que estuvo en vigor la mencionada norma se perdieran más de 700.000 turistas. Relegando al destino del primer puesto al cuarto español.
Y alguien podría pensar, que lo lógico no sería vender por precio sino por marca. Ya, lo más razonable, aunque para ello se requiere de esfuerzos titánicos en “branding”. Redactando un libro de estilo donde se marquen nítidamente tipos y usos de la marca principal y sus submarcas, con especial hincapié en sus elementos diferenciadores, para que no se solapen unas con otras. Y esto ni se ha hecho, ni se espera. Pues si bien las competencias en materia de promoción se encuentran claramente delimitadas, postreramente se enmarañan en el laberíntico tejido gubernamental de: corporaciones locales; cabildos o diputaciones; gobiernos autonómicos y central.
Sin olvidarnos que con unos Ayuntamientos casi quebrados, difícilmente se ejecutarán las obligadas obras de remodelación de las zonas turísticas. Exigidas con la intención de dotar de una mayor competitividad a dichas áreas, mayormente degradadas por el paso del tiempo.
Luis hablaba y hablaba, mientras Libertad lo miraba embelesada con ojos refulgentes de enamorada. Ensimismada por la melodía interpretada por miles de mariposas, que anidaban en la boca de su enjuto estómago, al batir sus alas. Y fue en aquel preciso momento cuando me convencí de que ni Golfi, ni sus secuaces, lograrían jamás acabar con los sueños de un pueblo tan grandioso como éste.
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Hola Ibiza,
La sensibilidad que muestra tu post respecto al Sector confirma, a mi modo ver. la falta de, cierto, sentido común a la hora de emprender acciones de peso que permitan controlar la tendencia negativa compensandose con medidas dirigidas a disminuir o eliminar obligaciones que impidan una reactivación vital -al menos- en el sub-sector vacional de sol y playa (que representa, aproximadamente, el 60-65% de la oferta global) teniendo en cuenta lo especifico de la insularidad (caso de Baleares y -mas acentuado- Canarias). Algunos hechos demostrativos obligan a actuar:
>POTENCIAR (Y DESGRAVAR) LAS COMUNICACIONES AEREAS
>REDUCCION, BONIFICACION O ELIMINACION DE IMPUESTOS
>LLEGAR, DIRECTAMENTE, AL CONSUMIDOR
>PROMOCION, UNIFICADA, BASADA EN LA EXPERIENCIA PROFESIONAL
>MEJORA DE LA CALIDAD (DESTINO, INSTALACIONES Y SERVICIO)
>CREAR CONCIENCIA, A TODO NIVEL, DEL HECHO TURISTICO.
¡Hay que insistir! Un saludo.
Gracias JFG. Esperemos que esa concienciación, que tanto necesitamos, llegue pronto. Porque ya en Canarias no sólo hay un 30% de paro, sino que un 20% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Con un sector turístico menos consolidado que en Baleares, algunas de las compañías fuertes y recientes creadas podrían desaparecer en corto espacio de tiempo acuciadas por las pérdidas. Sin contar los efectos que produjo la moratoria, otro claro ejemplo de intervención gubernamental, que dejó fuera ya de mercado a un alto porcentaje de la planta extrahotelera. Y que ha desencadenado un aluvión de indemnizaciones. El problema es que antes nos venían a comprar y ahora en el nuevo contexto internacional tenemos que salir a vender. Y esa modificación de postura parece que aún no se ha encajado convenientemente.
Un abrazo enorme desde Canarias.
Hola Ibiza,
No hace falta decir lo que comprendo tu inquietud -que es la mia-. He conocido, de primera mano, la problematica de Canarias (6 años en Tenerife y vinculaciones profesionales en Gran Canaria). Si no somos activos, persistentes, realistas y convincentes con el Turismo y su problemática...........no lo pasaremos bien en el futuro. Hay un antes y un despues. Las cosas serán diferentes....despues de esta crisis mundial, acentuada por nuestros errores.......y por "mirarnos el ombligo".
Un gran abrazo.
Esta claro que si se sube el tipo de un impuesto (el IVA) y se mantiene la base del mismo, la recaudación será mayor, lo que sería bueno para las arcas del estado, pero que ocurre si en una situación de crisis como la actual, la subida del impuesto genera una reducción de la base del mismo, al realizarse menos compras de los productos gravados por dicho impuesto, sería necesario que la pérdida de la base de dicho impuesto, fuese menor que el aumento de recaudación que pudiera obtenerse con la subida del tipo, pudiendo darse el caso, de que en lugar de mejorar la recaudación, esta saliese dañada, recaudando menos de lo que lo hubiera hecho manteniendo los tipos, y aumentando la demanda y por tanto la base de dicho impuesto.
En una época de crisis, cualquier medida que atente contra la capacidad de consumo de la sociedad, es un grave error político; sin que necesariamente sea la solución, es mas fácil salir de una crisis aumentando el consumo por medio de medidas liberalizadoras y la rebaja de determinados impuestos, que pretender recaudar más, reduciendo la capacidad de gasto de los consumidores.
Las subidas de impuestos solo tienen justificación en etapas de abundancia, cuando haya que apretarse el cinturón, el primero en dar ejemplo debe ser el estado, porque el problema no es que “a mayor carga impositiva, menor competitividad turística”, porque la realidad objetiva es que “a mayor carga impositiva, menor capacidad de gasto”.
Totalmente conforme Miguel Ángel. Lo que en España históricamente ha producido las épocas de bonanza ha sido el consumo. Si suben los impuestos, ese dinero que destinamos a pagar al Estado lo dejamos de mover en el mercado, con lo que la economía se retrae. Si a eso unimos la incertidumbre actual, consecuentemente se agranda la crisis.
Si se aumenta la capacidad productiva, aunque se mermen los tributos, el dinero a recaudar por las arcas públicas será mucho mayor. Y es que será el tejido empresarial el que genera la riqueza y el empleo.
Una mayor carga impositiva sólo complicaría más la situación al sector turístico y engordaría las listas del paro. Restándonos capacidad competitiva frente al resto de destinos.