Nuestro Diario Hosteltur ha tenido a bien publicar el editorial que tanto ha dado que hablar de "The Economist", sobre la economía española, sus problemas y sus soluciones. Como está en un inglés algo técnico y como se ha "perdido" en la Hemeroteca, he creído conveniente traerlo a la Comunidad con su traducción al español porque creo que merece la pena su lectura de una manera profunda.
"
Editorial De "The Economist" Sobre La Economía Española
The Zapping Of Zapatero
HOSTELTUR • 12.02.2010
http://www.hosteltur.com/noticias/66501_the-zapping-of-zapatero.html
Debido a su interés y al revuelo que está provocando, reproducimos a continuación el editorial del prestigioso "The Economist" británico, sobre la economía española y la actuación del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero. Con este subtítulo: "Después de la procrastinación y la paranoia, es ya la hora del liderazgo por parte del presidente", el editorial realiza un interesante análisis de la situación económica de España. Esta es la primera recomendación que se le da al presidente en el texto: que crezca.
IF GREECE is broke, can Spain be far behind? More than four times as big as Greece, Spain has received almost as much unwelcome attention from investors. This month the Madrid stockmarket has tumbled and the risk premium on Spain’s bonds has risen (see article). Aides to José Luis Rodríguez Zapatero, the Socialist prime minister, claim that Spain is the victim not just of a speculative attack but also of a plot led by “the Anglo-Saxon press” to destroy the euro.
To this piffle the best retort is: grow up. It is true that Spain is not Greece. Its public debt, relative to the size of the economy, is lower than that of Britain or the United States. It has not had to bail out its banks. And fears of financial contagion have made the markets unnaturally volatile. But there are good reasons for investors to worry about Spain. It has the highest unemployment rate in Europe, at 19.5%; an economy still in recession, which will not grow appreciably until next year; and a fiscal deficit that jumped to 11.4% of GDP last year, as recession cut tax revenues and forced up spending on the unemployed. Without a faster return to growth, the public debt will quickly become unsustainable.
To make matters worse, Mr Zapatero looks out of his depth. He was a popular leader in the good times, during Spain’s long boom. But he failed to see the bust coming. When he belatedly recognised that the economy was in trouble, he misdiagnosed the problem as an imported recession that he could safely wait out. He carried on doling out public money and raising pensions and public-sector wages while shunning reform. Over the past month the markets have grasped that this course, if he persists in it, would lead to ruin. They are one step ahead of the government, which has reacted with fumbling confusion, abruptly launching an austerity plan and a vague scheme for labour-market reform, only to withdraw bits of both at the first cheep of protest.
Many of Spain’s troubles start at home. The boom relied on a housing bubble, and on the low interest rates that came with the euro. Growth will now have to come from investment in other parts of the economy and from exports. But relative to the rest of Europe, Spain has become a high-cost, low-productivity economy. Wage indexation has made businesses uncompetitive. Generous severance arrangements discourage firms from hiring workers and have created a two-tier labour market and mass unemployment. Years of buying off regional governments with cash and exaggerated devolution means that the central government now directly controls only a fifth of spending, while businesses must surmount sierras of overlapping regulation.
A national pact for reform and growth Rekindling growth and mustering a commitment to start slashing the deficit once the economy revives will take more than an executive decision. To reform the labour market, the economy and public spending, Spain should take a leaf from Germany’s book—or indeed from its own transition to democracy in the late 1970s—with a national pact involving the unions, business and all the main parties. An earlier Socialist prime minister, Felipe González, was capable of such statesmanship. But Mr Zapatero has offered only tactical fixes to placate the unions, the regional barons—and now the bond market. He has only a few months to show that he can take the radical decisions needed to prevent years of stagnation, which could unleash the social disorder he fears. Delaying the pain will only increase it. If he cannot find it in himself to start leading, many in his own party as well as ordinary Spaniards may soon wonder why he is in the Moncloa palace.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Si Grecia está en quiebra, ¿puede España estar muy lejos? Más de cuatro veces más grande que Grecia, España ha recibido casi tan mala atención no deseada por parte de los inversores. Este mes, la bolsa de valores de Madrid ha caído y la prima de riesgo de los bonos de España ha aumentado (ver artículo). Consejeros de José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro socialista, han afirmado que España es víctima no sólo de un ataque especulativo, sino también de un complot dirigido por "la prensa anglosajona" para destruir el euro.
Contra este disparate la mejor respuesta es: crecer. Es cierto que España no es Grecia. Su deuda pública, en relación con el tamaño de la economía, es menor que el de Gran Bretaña o los Estados Unidos. No ha tenido que rescatar a sus bancos. Y los temores de contagio financiero han hecho que los mercados hayan sufrido de forma volátil. Pero hay buenas razones para que los inversores estén preocupados por España. Tiene la mayor tasa de desempleo en Europa, el 19,5%; una economía que sigue en recesión, que no crecerá considerablemente hasta el próximo año, y un déficit fiscal que aumentó al 11,4% del PIB el año pasado, debido a que la recesión redujo los ingresos fiscales y forzó hacia arriba el gasto en los desempleados. Sin un retorno más rápido al crecimiento, la deuda pública se convertirá rápidamente en insostenible.
Para empeorar las cosas, a Zapatero se le ha ido algo la olla. Era un líder popular en los buenos tiempos, durante el largo auge de España. Pero él no pudo ver la bancarrota que venía. Cuando reconoció tardíamente que la economía estaba en problemas, diagnosticó el problema como una recesión importada que podía esperar que se solucionase sola Siguió repartiendo dinero público, aumentó las pensiones y los salarios del sector público y rehuyó la reforma. Durante el mes pasado, los mercados han entendido que este curso, si persiste en ello, llevaría a la ruina. Van un paso por delante del gobierno, que ha reaccionado con torpe confusión, lanzando de repente un plan de austeridad y un esquema impreciso para la reforma del mercado de trabajo, sólo para retirar parte de ambos a la primera referencia de protesta.
Muchos de los problemas de España empieza en casa. El auge se basó en una burbuja de la vivienda, y en las bajas tasas de interés que venía con el euro. El crecimiento ahora tendrá que venir de la inversión en otras partes de la economía y de las exportaciones. Sin embargo, en relación con el resto de Europa, España se ha convertido en un país con altos costes y una economía de baja productividad. La indexación de los salarios (al IPC) ha convertido a las empresas en no-competitivas. Acuerdos de cese demasiado generosos desaniman a las empresas a la contratación de trabajadores y ha creado un mercado de dos niveles de trabajo y un desempleo masivo. Años de comprar a los gobiernos autonómicos con dinero en efectivo y de exageradas transferencias, ha hecho que el gobierno central ahora controle directamente sólo una quinta parte del gasto, mientras que las empresas tienen que superar grandiosos obstáculos de las regulaciones que se superponen.
Un pacto nacional para la reforma y el crecimiento, la reactivación del crecimiento y conseguir aunar el compromiso de empezar a recortar el déficit una vez que repunte la economía, tomará más de una decisión ejecutiva. Para reformar el mercado laboral, la economía y el gasto público, España debe tomar una hoja del libro de Alemania - o incluso de su propia transición a la democracia en la década de 1970 con un pacto nacional con la participación de los sindicatos, las empresas y todas las partes involucradas. Un anterior primer ministro socialista, Felipe González, fue capaz de hacerlo. Pero el señor Zapatero sólo ha ofrecido soluciones tácticas para aplacar a los sindicatos, los barones regionales-y ahora el mercado de bonos. Él tiene sólo unos pocos meses para demostrar que puede tomar las decisiones radicales que se necesitan para prevenir años de estancamiento, lo que podría desencadenar en el desorden social que teme. Retrasar el dolor sólo lo aumentará. Si no puede encontrar en sí mismo las soluciones, muchos en su propio partido, así como españoles de a pie pueden preguntarse por qué está en el Palacio de la Moncloa."
De nada. Saludos, Eduardo


10453 posts
8179 fotos
1507 videos
80 podcasts
6128 usuarios
227 grupos
481 ideas


