Desde hace meses venimos asistiendo al espectaculo mediatico de acoso y derribo de la Agencia decana del turismo, agobiada por los problemas económicos que aquejan a la mayor parte del sector, esto supone una sangría no solo para esta Agencia, si no para el sector en general que ve como los comentarios en los medios van minando las bases de la empresa. Pero lo más preocupante es como quedan los trabajadores de esta empresa, que cada día defienden en la trinchera el reducto que les queda ,para mantener en pie el negocio que sus propietarios ahora pretenden colocar al mejor postor.De alguna manera hay que apostar por los profesionales que han defendido y defienden en el cuerpo a cuerpo, cada palmo de terreno que han conseguido durante años, a veces a pesar de sus dueños. Así pasó en su día con Viajes Meliá, otra de las grandes de las que ya casi nadie se acuerda. Pero el Capital Humano que es quien hace a las empresas, queda en muchos casos desamparado y al albur de quien sabe como se buscaran la vida. No estaría de más que desde todos los estamentos, asociaciones y medios de comunicación se levantaran voces de apoyo para la parte más débil, pero que es la más fuerte en mantener con dignidad todos los días la marca, a pesar de las embestidas que reciben desde cualquier parte.

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Estimado Antonio, yo no tengo esa sensación de acoso y derribo de esa empresa, que supongo te refieres a viajes Marsans, la muy odiada por el sector turístico de las Islas Canarias por ser la mayor depredadora y destructora de nuestro turismo con prácticas arrogantes de hundimiento de precios "cuando se creía la más guapa de la fiesta", en América Latina no se te ocurra preguntar, es capaz que piden la independencia de España una vez más. Sus agobios económicos corresponden a su gestión como empresa y por tanto le atañe sólo a esa organización. Es cierto que el sector está pasando sus horas más amargas, pero no creo que el 87% del mismo compuesto por agencias pequeñas se sienta solidaria de lo que le pase a quien nunca se solidarizó con ellas. Y ahora viene la lágrima fácil, el apelar a los trabajadores, Antonio, los trabajadores de Marsans tendrán que pasar este rubicón como lo han pasado, lo pasan y lo pasarán miles de trabajadores de distintos sectores, corren tiempos malos para el asalariado, que no para el Diaz Ferrán de turno. Y lo del mejor postor es bueno, lo dices como si lo fueran a cambiar de religión. Si hay un "guapo" que compre ese caos de empresa, los trabajadores estarían dispuesto a llevar un escapulario suyo y lo verían como un "buen postor" . Estoy de acuerdo contigo que es el Capital Humano (que lindo que ya no se diga recursos humanos) que es quien hace a las empresas, y que además queda en muchos casos desamparado y al albur de quien sabe como se buscaran la vida. Pero de ahí a que se pida una movilización social, política e institucional porque una empresa privada no es capaz de soportar el momento me parece algo nacional-sindicalista y muy poco apropiado para un país, como España, que quiere salir de tanto proteccionismo subvencionable y ser un país competitivo, por fín.¡¡¡ I need Spaín !! no a sus inútiles.
Gracias por tu comentario, pero nada más lejos de mi intención la posición nacional-sindicalista , si no más bien dejar en buen lugar a los profesionales y de paso al sector que da una imagen de mercadillo, por lo que de alguna manera el cliente pierde la confianza y opta por buscarse la vida a la hora de organizarse sus viajes dejando de lado a quien le puede asesorar y ayudar con la mejor de las voluntades. Protegerse y proteger como hacen otros profesionales de otros sectores, defendiendo así las habichuelas de todos
La defensa de los trabajadores, ese capital humano de que hablas en este post, es digna de aplauso, pero permíteme, que en este caso, mi pensamiento esté más de acuerdo con la visión del problema de Rafael Mesa, como trabajador he defendido mis derechos a lo largo de cincuenta y dos años de vida profesional dedicada al turismo, he defendido la empresa en la que trabajaba, y dejado con rapidez aquellas con cuya política no podía estar de acuerdo como profesional.
Desde que inicie mi vida como Director, cuando han pretendido contratarme con un periodo de prueba, siempre he replicado que no había ningún problema, pero que debían tener en cuenta que quien realmente estaba a prueba eran ellos como empresa, ya que tendría que verificar que iban a permitirme dirigir el establecimiento, una vez habíamos acordado las líneas maestras de la gestión. Quizá sea la causa de haber vivido desde que obtuve mi Diploma de Gerencia Hotelera en 1963 en 25 viviendas diferentes, incluyendo las de aquellos hoteles en que estaba como Director Residente, viviendo en el propio establecimiento.
Los trabajadores debemos cumplir las órdenes de los responsables de las empresas en las que prestamos nuestros servicios, pero podemos tener la capacidad de cambiar de empresa, cuando detectamos que el camino que sigue la misma no es correcto, tenemos que ganarnos el pan de cada día, y sacar a nuestras familias adelante, pero no a costa de perder nuestra dignidad y capacidad de discernimiento, siguiendo las políticas predadoras de algunas empresas, que hacen daño a todo el sector cavando su propia ruina, y de las que nos convertimos en cómplices, respaldando el egocentrismo de los responsables de las mismas.
Cuando una empresa va mal, o realiza una mala política, un buen profesional lo sabe, y su actitud no debiera ser la “defensa numantina, de la prepotencia de quienes les mandan, porque éstos podrán tener dinero, podrán haber dado buenos pelotazos, aprovechando circunstancias y amistades, pero eso no demuestra su capacidad como gestores.
A mi juicio en lugar de ver como “cada día defienden en la trinchera el reducto que les queda, para mantener en pie el negocio que sus propietarios ahora pretenden colocar al mejor postor.”, o pensar que “hay que apostar por los profesionales que han defendido y defienden en el cuerpo a cuerpo, cada palmo de terreno que han conseguido durante años, a veces a pesar de sus dueños.” Terreno defendido año a año, hundiendo a otras pequeñas empresas, cuyos trabajadores han tenido que pasar antes que ellos, por el infierno que en estos momentos les toca vivir, y durante esos años, ellos tan contentos, pensando que trabajaban en la empresa líder, la que “cortaba el bacalao”, sin ver que estaban ayudando a labrar su propia ruina, al tiempo que creaban la de los demás.
Lo inteligente, creo que en esos casos, sería y perdonen la comparación, que la actuación de esos trabajadores fuese más cercana, a la de las ratas que abandonan el barco, cuando detectan que éste se hunde, que a las del capitán del barco que se hunde con éste. Porque en este caso, no es el capitán el que se hunde, porque el capitán se salvará y quienes se hunden son solamente los tripulantes.
Estimado Antonio,
Estoy totalmente de acuerdo contigo en la parte del Capital Humano. Es verdad, que defiende cada uno de ellos, un cuerpo a cuerpo la Empresa. Lamentablemente
los dueños no hacen lo mismo.
Es algo que siempre nos ha destacado a los Agentes de viajes. Defendemos la AGencia como si fuera nuestra. y llevamos hasta las últimas consecuencias la defensa de la misma.
Un fuerte aplauso para todas/os los AGentes de Viajes.
un abrazo
Una empresa esta vacia , si no tiene trabajadores,
Todo esto de capital humano etc.....como si fuera otra cosa mas
No es asi , Lo importantes son las personas y luego viene lo demas,
Viajes Marsans , ha sido grande gracias a sus trabajadores , que ahora sufren en sus carnes y los que van a sufrir todo lo que pase ellos mismos.
Un drama