Comentaba en twitter que viajar, conversar e intimidad son tres palabras que amo y cuyo sentido me parece en ocasiones el mismo.
DirÃa que son formas similares de plantearse una aventura. Porque en mi particular, una aventura no tiene por qué ser algo que entrañe un peligro intrÃnseco. Para mà una aventura es, sencillamente, atreverse a asomarse a lo desconocido poniendo en cuestión, por el mero hecho de dar el paso, todo cuanto sabes y todo lo que eres. Cuando la idea planea en tu convencimiento personal, frente a esta posible aventura, quieres más.
Y entonces es una suerte que el azar nos traiga a menudo, personas que tienen este sentido: normalmente caras con miradas rectas, sonrisas francas, todo su cuerpo se dirige a tÃ, se interesan y, lo mejor, confÃan: te regalan su confianza! Es brutal.
Tu huésped se convierte en tu gran cómplice, porque al final el viaje lo realizamos entre los dos. Se hace digno si quien te disfruta te entiende cuando le seduciste, cuando te eligió como destino. Y si quien seduce, respeta e imagina al que disfruta. Y empiezas a sentir esa aversión a la pérdida. Aversión mútua.
Al final en esa aventura (simple¿?), el tiempo siempre se detiene ante el recuerdo, la evocación. ¿Cuánto dura un dÃa, un fin de semana, en un hotel? Catorce, cuarenta horas según los relojes. Quizás una gran parte de tu vida en nuestro imaginario. Lo conseguimos: no existe el tiempo.
Viajar, conversar e intimidad. Tres formas iguales de intentar detener el tiempo.

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Montse estas filosofica, y seria bueno que contagiaras de vez en cuando a lacomunidad tan dada a datos empiricos y cuanticos, y a veces la vida es sencillamente eso, suma de pequeños detalles que producen este placer que no lo encontraras en lineales de supermercados ni almacenes, pero mucha gente no entendera de que les hablas, la prueba es que apenas hay comentarios.
Sigue en esta linea, y veras tu recompensa, los que te observan acabaran copiando tu manera de hacer, asi ha sido siempre y asi seguira siendo, mal que les pese a algunos predicadores.
La diferencia entre similares o parecidos, esta en los detalles, ni en el precio ni el tamaño de la cama de la habitacion, esta flor en la esquina de un viejo mueble a veces hace que tu establecimiento sea distinto al mas caro de los cinco estrellas, pero en lo que te diferenciara siempre es en el trato ahi esta tu ventaja competitiva, no cambies eso por nada del mundo.
Apenas te conozco, solo hemos compartido horas, pero se ver donde hay base de calidad humana, y tu de eso andas sobrada.
un fuerte abrazo, desde la Costa Brava del teu amic Joan
Joan
Sense paraules
Pero sólo por ahora, vuelvo en un rato, eh?
Me ha encantado, felicidades, excelente post para meditar y reflexionar.
parece que la nieve os ha dejado "sembrados" buenas lecturas... y mejores acciones
felicidades a ambos... es un place teneros cerca
Cuando hacÃa visitas guiadas hace ya unos años, normalmente se reunÃa a gente muy diferente con la que pasabas unas dos horas caminando y hablando.
Siempre habÃa algún grupo con el que conectabas de una manera distinta. Aquello se convertÃa entonces en algo más que una visita. Te saltabas el guión y conseguÃas llegar mucho más lejos de la historia a contar. Esas visitas eran las auténticas. El grupo acababa relacionándose, riéndose, se implicaba y conseguÃa implicarte más. Te daban su confianza, contaban sus inquietudes, te convertÃas en alguien indispensable para ellos, su único nexo de unión con una ciudad extraña y desconocida. Eran solo instantes, luego otro grupo más... nunca igual
El trasfondo de este post, (sus intestinos, su estómago), se gestó hace mucho tiempo. No sé si sabré explicarme porque empieza en una silla. En una silla cualquiera, de las que vemos en cualquier restaurante al que vamos deprisa y corriendo porque el tiempo manda, y tenemos una hora para comer, a lo sumo. Y añado: donde solemos pasar ratos fugaces y muchas veces estupendos.
Será una estupidez pero cada vez que me siento en una de estas sillas me pregunto cuantas personas se han sentado en esa silla, antes que yo. E imagino a todo el montón de personas sentadas unas encima de las otras que han pasado rápidos momentos ahÃ. Y sobretodo, al camarero que les ha atendido. Una persona como cualquiera de nosotros a la que fugazmente le van pasando rostros y rostros, deseos, órdenes, porfavores... Nunca quiero detenerme demasiado en ese pensamiento porque me horroriza caer en la cuenta, de que ambos, huéspedes o clientes versus a la persona que nos ha atendido, no hemos tenido tiempo de conocernos mejor. Me horripila (existe el verbo?) pensar que hemos perdido una oportunidad valiosa todos.
Exacto Maria, tocas un buen punto de inflexión: cada vez es diferente, lo cual es genial! Pero claro, es necesario que nos impliquemos, y hay quien logra que entres en su cebo (sanamente, por ofrecerte un buen servicio, para que el beneficiado seas tu) y hay quien no.
Y el segundo punto que produce la recta es el tiempo. Maldito y alabado tiempo. El tiempo de pensar en quien nos mira, nos escucha y nos dedica su atención y su trabajo. Si al final, parece que por caridad, pidamos tiempo.
Lo mejor de tu post es que trasmite justamente lo que las letras TURISMO quieren decir. Acoger, servir, facilitar.... hacer sentir bien a quien te visita.
Joan tiene razón, a veces estamos tan centrados en los números, las estadÃsticas, las nuevas herramientas, que se nos olvida que estamos hablando de personas y del mejo momento del año para ellos: Sus vacaciones.
Esta bien que de vez en cuando se nos recuerde para que se ha creado todo esto, y para que trabajamos.