Este es un pequeño post-homenaje a un pequeño negocio de una pequeña y singular (algo pasa aquÃ, pero esto es otro post) ciudad.
Nuestra querida Palma no se caracteriza siempre por un buen trato al cliente, lo dicen los de aquà pero, sobretodo, los de fuera. Quizás sea un modelo de negocio con prioridades mal entendidas. ¿No es el cliente el fin y destino de cualquier comercio?
Pero claro, generalizar es peligroso y, sobretodo, injusto. En un callejón sin salida (no goza de la mejor ubicación) de una de las calles comerciales (eso sÃ) de Palma se encuentra un negocio familiar donde, para empezar, te reciben con una sonrisa y una broma. Eso te hace vencer la tentación de huir despavorida por la puerta al ver la cola apretada en los cuatro metros cuadrados disponibles a tal efecto. Por supuesto, esperas. Aunque tu tiempo valga más que el zapato que llevas a arreglar. Música de fondo (porque ellos cantan mientras le dan al martillo). SonrÃes otra vez (ya van dos en menos de un minuto y mientras haces cola, lo cual es casi un Oximoron). Mientras trabajan a un ritmo envidiable atienden a los clientes, que no son siempre 'fáciles' y para los que su zapato es en ese momento el centro del mundo. 'Para ellos también'. Si tienes una urgencia, por supuesto te la arreglan al momento porque 'para eso están, faltarÃa más'. Pagas (bastante, pero y qué? son los mejores). Quieres salir (claro, porque a pesar de las sonrisas, tienes cosas que hacer) pero no puedes hasta que el zapatero acaba de contar esa historia. Inevitable. Cuando te vas, lo haces con la indiscutible sensación de que eso es un trabajo biene hecho. Y vislumbras el por qué del fracaso de tantos otros negocios.
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Si si, estas son de aquellas sensaciones por las que "se pasea por la vida". Probablemente esos zapateros estan convencidos que la personalidad y otros conceptos empiezan por los pies, por el suelo que pisas. Que bueno tu post, que nos hablas de sonrisas, algo tan barato y tan caro a la vez. Y del poder que tienen en incidir sobre el tiempo.
Gracias Montse. Me arrancas otra sonrisa.
No sé ellos son conscientes o no de lo que dices, pero lo cierto es que son un modelo a seguir. Si un trabajo más o menos rutinario se puede desempeñar con tal alegrÃa, es que es posible. Si no lo hacemos es porque no queremos.
Me pregunta una usuraria que qué tiene que ver este post con el turismo. Creo que, tratándose de Palma de Mallorca, mucho. El ejemplo de este pequeño negocio es, desgraciadamente, poco habitual. Esta es para quienes vimimos en la isla una conversación recurrente (y,como decÃa, serÃa tema para otro debate). Algo pasa en Palma cuando, siendo una de las ciudades receptoras de turistas más importantes de España, la ciudad 'muere' literalmente los sábados por la tarde y, más aún, los domingos. Es un fenómeno de estudio. Y ello es parte, o eso creo yo, de la mentalidad que tenemos aquà y, como decÃa antes, de prioridades mal entendidas. La atención al cliente del pequeño comercio es básica para su supervivencia.
Es iincreÃble que la sonrisa tan simple, sea hoy tan compleja.
Siguiendo con los ejemplos noturÃsticos-turÃsticos, hace un año, de paso por Buenos Aires, un conductor de buses se sorprendió de que le haya dicho buenas tardes; hacÃa tiempo que un pasajero no lo saludaba... .
La atención al cliente es algo que ha estado infravalorado en los tiempos de overbookings, pero es algo que en los tiempos que corren es muy probable que marque la supervivencia de los negocios turÃsticos y no turÃsticos.
Hace poco comentaba la sorpresa mayúscula que supuso para mà el servicio que recibimos en Cancun, tanto en hoteles, restaurantes, bares, tiendas de souvenirs, etc, que visite en pocos dÃas. Y la sorpresa, casi me avergüenza reconocerlo, venÃa porque no habÃa color entre el servicio que recibÃamos, -con sonrisa de oreja a oreja y siempre solÃcitos-, en un lugar de "en supuesto vÃas de desarrollo", (ja-ja), en comparación con una potencia a nivel mundial como es Mallorca. Y cuando digo que no habÃa color, me refiero a que el color donde se habÃa perdido era en mi paÃs y sobre todo en mi Mallorca. Con todo el dolor de mi corazón lo digo.
Vivir servicios hosteleros donde el personal te atiende malhumorado y con gesto, por no decir con un gruñido, y donde parece que el cliente molesta, al menos para mÃ, es lo normal. Tan normal que nos llama la atención que en una zapaterÃa te atiendan como se supone que tiene que ser. No deja de ser muy penoso. Y no deja de dar que pensar.
Hola!! Yo creo que va más alla, de negocios grandes o pequeños, de en que ciudad, pueblo o paÃs nos encontremos, e incluso de que tipo de negocio estemos hablando.
El cliente, siempre, es el fin final de todo negocio, y por tanto lo más importante y lo primero a tener en cuenta.
La sonrisa, el buen trato, el saludo, la despedida y el agradecimiento son basicas en cualquier negocio, aunque muchas veces por desgracia, no suficientes, para poder mantenerlo.
Yo tenÃa un negocio pequeño, que cerré en Marzo de 2009 por culpa de la dichosa crisis, y el comentario general de los clientes cuando se enteraron era: "Que pena, por que cierras??, no te da pena.... Te vamos a echar de menos!!!"
Siempre he mantenido el principio de que es mucho mas fácil ser agradable y disfrutar de tu trabajo, por muy monotono que sea, que ser antipatico y desagradable, te reporta más satisfacciones!!
Tratemos de sonreir!!!
#Verónica, Matilde: estoy de acuerdo en que una sonrisa marca la diferencia. Y también es cierto que algo tan básico se nos olvida a muchos, a pesar de todo.
#Matilde, sà que es cierto que la importancia del cliente trasciende fronteras. Lo único que querÃa matizar es que en Palma me ha parecido más patente la falta de atención que se le da, quizás precisamente por lo que comenta#Carlos sobre la ya lejana época de vacas gordas, en que los clientes venÃan solos.
Gracias por vuestros comentarios.
Exactamente!! Es el precio de los buenos tiempos. Totalmente de acuerdo!!
Hola una vez más Núria. Disculpa, soy lenta, pero es que me he quedado una poco más atrás en esta conversación. Me preocupa que alguien no haya comprendido que este es un post turÃstico.
¿Será que si no mencionamos la palabra "hotel", "lÃneas aéreas", "agencia de viajes", ya no estamos hablando de turismo? Y reitero me preocupa porque esto trasciende un montón de conceptos. Si no se entiende que la amabilidad con sonrisa incluida, responde a estar pendiente de quien te esta solicitando porque deseas complacerle, deseas dejarle satisfecho, y que este punto no tiene nada que ver con el turismo, mal vamos. Quizás no gusta, pero mi opinión (mÃa de mÃ) es que fallan bases.
El entusiasmo, la humanidad, la actitud positiva (me da igual, llamesmole buen rollo, o qué simpáticos son), es de los recuerdos que "pesan" y se comentan, cuando uno regresa del destino que sea. Y eso no responde a leyes, es idiosincrasia. Si no le damos valor a ese modo de hacer las cosas, repito, mal vamos.