Hace una semana se acercó a mi recepción un cliente de unos 65 años. Me saludó parcimoniosamente, y me dijo:
-Buenos dÃas señorita, mire, ¿no hay aire acondicionado en las habitaciones? Es que por la noche hace mucho calor. Anoche mi mujer y yo nos asfixiamos.
Le comenté que no estaba encendido el aire porque, aunque habÃa algunos dÃas calurosos, el verano todavÃa no estaba totalmente instalado.
-¿No abrió un poquito la ventana? -le pregunté- hace fresquito por las noches, al menos hasta las 8 de la mañana.
El hombre se quedó pensativo.
-Abrir la ventana... -murmuró-... sÃ, podrÃa ser una idea.... -se quedó pensando de nuevo con la mirada a un costado-. ¿La ventana es eso detrás de las cortinas, no? -me preguntó por fin, después de sopesarlo.
-Exactamente.
-SÃ... creo que esta noche vamos a abrir la ventana... porque no van a poner el aire para mañana, ¿no?
No creo -le contesté.
Y se marchó.
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Son las cosas de que tu cliente duerma en tu casa, o en la de tu jefe, mejor dicho :), asà es el mundo de la hostelerÃa.
Jiji, es verdad. A mà estos personajes me fascinan. Me parece increible que alguien vaya por la vida sin estar seguro de dónde están las ventanas. Quizás estoy muy acostumbrada a entrar en cualquier habitación de hotel y mirar por los cristales, como primer contacto con un punto de vista desde lo que se supone que será para mà un hogar momentáneo. Eso me ayuda a situarme en el plano, a organizar el espacio de afuera y de adentro, o simplemente curiosear el paisaje.
Se me escapa un poco el criterio de pensamiento, el criterio de observación de lo que lo rodea, de alguien que duda de si lo que está detrás de las cortinas es o no una ventana.
Un saludo! Gracias por el comentario.
Son fantásticas estas pequeñas historias. De verdad que me encanta ver a las personas en estado puro. Porque cuando alguien te hace una pregunta tan simple, para ellos eres la persona que le vas a solventar una duda que, en ese momento, lo es todo. Y tu respuesta afirmativa a su casi certeza de donde estaba la ventana, seguro que le alegró la vida.
Lo mejor es imaginarse tu cara buscando la cámara oculta.
Gracias por el post y por volver después de tanto tiempo.
Un saludo