“Mañana voy a jugar en un nuevo campo de 4 Estrellas que han abierto cerca de Madrid”. Llegará el día en que este tipo de comentarios nos sea muy familiar. Campos de Golf categorizados con estrellas, como en los Hoteles, algo que quizás hoy parezca utópico pero no por eso imposible de llevar a cabo.
Si nos paramos a pensar, no parece demasiado descabellado que los campos de golf se puedan categorizar en campos de diferentes estrellas siguiendo los mismos parámetros que se han utilizado en los hoteles para categorizar a los mismos, es decir, según, entre otros, sus instalaciones, casa club, calidad, mantenimiento del campo, instalaciones deportivas, spa y gym, servicios, atención al cliente, cualificación de los trabajadores, ubicación, etc.
Hoy en día todos los campos compiten entre sí por captar clientes/jugadores sin antes tener en cuenta dos cosas: Que ofrezco y para quien lo ofrezco. Es decir, que tipo de instalaciones tengo y que tipo de jugador busco. Si un campo tiene unas magníficas instalaciones deportivas, una gran casa club, unos vestuarios limpios y bien cuidados, los greenes, calles y tees en muy buen estado, etc. ¿Debe este campo competir en precios con otro campo que no disponga de una casa club en condiciones, los vestuarios estén ubicados en casetas de plástico o madera, el mantenimiento del campo sea aceptable, etc? Y el tipo de jugador, ¿Es el mismo perfil de cliente el que uno u otro busca?
Con la categorización de los campos muchos de estos problemas se verían resueltos, pues cada campo competiría con los campos de su misma categoría en vez de hacerlo a discreción con todos los campos de su alrededor. Y el cliente/jugador lo tendría mucho más fácil a la hora de elegir un campo. Al igual que no todos somos clientes de hoteles de cierta categoría en el golf pasa algo parecido, no todos buscamos o necesitamos el mismo tipo de campo.
Siguiendo este mismo criterio, a la hora de plantearnos crear un campo de golf con objetivos puramente comerciales, y si se hace un buen estudio previo, se puede llegar a la conclusión de que tipo de campo se va a crear en acorde a que tipo de cliente es el que busco. No tiene sentido crear campos de altísima calidad en destinos turísticos consolidados donde el turismo es de media o baja calidad. Y viceversa.
¿Cómo hacerlo? Muy fácil, creando un órgano regulador tipo “Q” de Calidad que establezca la categoría de cada campo, al cual, una vez visitado por los inspectores de dicho organismo se le otorgan un número de estrellas que se mantienen o no en acorde a las auditorías anuales que se le hagan a los campos. Lo dicho, no es ninguna locura.


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