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Rincón web de Proyectado
Lluís Vilà Salord

Menorca Sostenible

En un mundo cambiante, donde la tecnología y las energías renovables son y serán la principal arma para combatir la destrucción deliberada del medio, la sociedad civil, la patronal y las instituciones deben emprender un nuevo viaje económico y social. Aquí intentaremos poner nuestro granito de arena para que esto sea así.

Lluís Vilà Salord

 

Hubo un tiempo en qué las ideas eran propiedad del individuo que estaba capacitado para crearlas o de aquel ser, portentoso físicamente y/o suficientemente inteligente, que era capaz de robarlas. La técnica para hacer fuego, por ejemplo, cuando por primera vez pudo ser utilizada por el hombre, no era de dominio público. Tan sólo pertenecía a aquellos que eran capaces de dominarla o, conseguir de algún modo, aquella nueva tecnología. Así, algunas tribus vagaban por la inhóspita tierra en busca de la preciada luz ardiente hasta encontrarla. En algunos casos conseguían su objetivo a través del aprendizaje, en otros, lo hacían por la fuerza o, algunas veces, gracias a la picaresca. También, en aquellos tiempos remotos, era posible la negociación, hasta el punto que se intercambiaba, por ejemplo, hembras por fuego. 
Actualmente, dejados atrás esos momentos de la prehistoria, nos encontramos ante una situación muy parecida, donde, el diseño óptimo de patentes, que vela por la seguridad de las ideas, se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la civilización contemporánea. Del mismo modo que nuestros predecesores lucharon por el fuego, las armas o los utensilios para abrir alimentos, ahora, nuestras empresas, nuestros gobiernos, los lobbies,…, luchan también por las ideas, pero con la diferencia que con las técnicas de telecomunicación actuales, estas ideas, si nadie las protege, tienen una capacidad de difusión infinitamente superior que en la prehistoria, donde no existía más medio de transporte y divulgación que “ir a pata”. Entonces, si antes estos conflictos abarcaban campos de acción pequeños, ahora, esta guerra para dominar las ideas, abarca todo el globo y, por tanto, necesita una solución global para asegurar el bienestar social. 
¿Qué son las patentes?
Las patentes son calificadas como un derecho negativo[1] otorgado por el Estado a un inventor, al mismo tiempo que permiten al titular impedir que terceros hagan uso de su invento si no es bajo su consentimiento. “Grosso modo”, las patentes son el vigilante de la tecnología y una forma de monopolio otorgada por los Estados por un tiempo limitado (longitud de la patente). Una vez finalizado el contrato de la patente cualquier persona puede hacer uso de dicha tecnología (tienen una duración finita). En cuanto a legislación, dentro de lo que es la propiedad intelectual, las patentes son la forma más usada por las empresas o individuos para proteger sus ideas. Hecho, que como veremos más adelante, conlleva efectos positivos y negativos. Por lo general, una patente tendrá longitud y amplitud:
Amplitud de patentes: la repercusión que puede tener una patente (cuanta gente se puede beneficiar de ella) y/o los beneficios que puede llegar a representar la explotación de dicha patente para el titular.
Longitud: Duración en años de la patente. Generalmente son de 20 años.
¿Qué es el bienestar social?
Se dice que el bienestar social es el conjunto de variables que influyen en la calidad de vida de una persona y que hacen que posea, en menor o mayor medida, todos los elementos que aumentan su felicidad. Se trata, sin duda, de un bien intangible que, a partir de formulaciones, se comprende y se puede comparar de un tiempo o espacio a otro. Aun así, se trata de un concepto meramente abstracto y sujeto a una gran subjetividad. A pesar de esta subjetividad, debemos tener claro que el factor económico, de cada vez más, tal y como está construida nuestra civilización, influye mucho en el resultado de dicha formulación. En pocas palabras, el factor económico repercute positivamente en el bienestar social.  
¿Qué relación existe entre el bienestar social y las patentes?
Una vez aprendida la definición de lo que es una patente y, también, comprendido el termino bienestar social, ya debemos ser capaces de relacionar estos dos conceptos. Por un lado, las patentes, crean privilegios a los titulares de dicha patente, a parte, proporcionan un seguro de vida a los inventores que, de algún modo, se sienten incentivados a seguir innovando ya que saben que sus inventos tendrán una recompensa mayor al ser protegidos. De esta forma, por un lado, todos ganamos bienestar social cuando la humanidad sigue inventando, pero por el otro, también todos perdemos bienestar cuando ese invento patentado nos cuesta algo. En términos de coste de oportunidad perdemos, ya que si las patentes no existieran, entonces, ¡acceder a los inventos o las ideas nos saldría gratis! Visto esto sería bueno centrarnos en más relaciones.
¿Y qué cosas podríamos relacionar más?
Pues para responder esta pregunta sería bueno pensar, por ejemplo, en los niveles de renta per cápita por habitante de los países. Generalmente, en los países donde hay más renta per cápita, hay más patentes por habitante. Esto es así, debido a cuestiones de causa y efecto. Por un lado, los países que crecieron más, tuvieron la oportunidad de destinar más dinero a I+D y, en consecuencia, se hicieron más patentes. Y por otro lado, en esos países donde de un principio se incentivo más la I+D, la economía tuvo un comportamiento mejor y, por tanto, una renta per cápita superior a los países que no siguieron el modelo de innovación. Además, todo esto que refrendado por las teorías del crecimiento que demuestran que la innovación acelera e incrementa sustancialmente el crecimiento económico, principalmente porque aumenta la productividad por trabajador. De esto modo y, también basándonos, en la evidencia empírica podemos afirmar que la innovación incrementa el crecimiento económica. Pero, de otro lado, deberemos ver si las patentes causan el mismo efecto, ya que, como hemos dicho, estas también pueden ser fuente de un decrecimiento del bienestar económico y, por defecto, también del bienestar social. Pregunta que será resuelta, en parte, en el apartado dos de este documento. A parte, sería bueno pensar que la legislación que sustenta el sistema de patentes es un elemento primordial para la proliferación o no de patentes. Japón o, en menor medida, EEUU son el paradigma y a la vez paraíso de la innovación y, por su defecto de las patentes. Esto es así, ya que en estos países tienen una ley de patentes muy bien definida y, además, en términos burocráticos, están a años luz que aquí, en España. Por tanto, el número de patentes dependerá, por un lado, de la legislación del país o, en su defecto, del sistema de patentes (2) y, por el otro, del nivel de riqueza o bienestar económico. A continuación podemos observar un gráfico con algunos países del mundo y sus patentes en vigor en el año 2005.
[1] Libertad negativa (o derecho negativo) es aquella que se define por la ausencia de coacción externa al individuo que desee realizar un curso de acción determinado, es decir, el individuo A que pretende realizar un curso de acción X es libre si, y sólo si, no existe un Y tal que impida que A realice X (www.wikipedia.org).
[2] El SP es un esquema de incentivos para impulsar el proceso de invención-innovación tecnológica. Varios autores. Ide@s  Coneytieg. Año 2, núm. 27. 26/10/07. “¿Qué son los sistemas de patentes y cómo han cambiado en los últimos años?”


Hubo un tiempo en qué las ideas eran propiedad del individuo que estaba capacitado para crearlas o de aquel ser, portentoso físicamente y/o suficientemente inteligente, que era capaz de robarlas. La técnica para hacer fuego, por ejemplo, cuando por primera vez pudo ser utilizada por el hombre, no era de dominio público. Tan sólo pertenecía a aquellos que eran capaces de dominarla o, conseguir de algún modo, aquella nueva tecnología. Así, algunas tribus vagaban por la inhóspita tierra en busca de la preciada luz ardiente hasta encontrarla. En algunos casos conseguían su objetivo a través del aprendizaje, en otros, lo hacían por la fuerza o, algunas veces, gracias a la picaresca. También, en aquellos tiempos remotos, era posible la negociación, hasta el punto que se intercambiaba, por ejemplo, hembras por fuego. 
Actualmente, dejados atrás esos momentos de la prehistoria, nos encontramos ante una situación muy parecida, donde, el diseño óptimo de patentes, que vela por la seguridad de las ideas, se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la civilización contemporánea. Del mismo modo que nuestros predecesores lucharon por el fuego, las armas o los utensilios para abrir alimentos, ahora, nuestras empresas, nuestros gobiernos, los lobbies,…, luchan también por las ideas, pero con la diferencia que con las técnicas de telecomunicación actuales, estas ideas, si nadie las protege, tienen una capacidad de difusión infinitamente superior que en la prehistoria, donde no existía más medio de transporte y divulgación que “ir a pata”. Entonces, si antes estos conflictos abarcaban campos de acción pequeños, ahora, esta guerra para dominar las ideas, abarca todo el globo y, por tanto, necesita una solución global para asegurar el bienestar social. 
¿Qué son las patentes?Las patentes son calificadas como un derecho negativo[1] otorgado por el Estado a un inventor, al mismo tiempo que permiten al titular impedir que terceros hagan uso de su invento si no es bajo su consentimiento. “Grosso modo”, las patentes son el vigilante de la tecnología y una forma de monopolio otorgada por los Estados por un tiempo limitado (longitud de la patente). Una vez finalizado el contrato de la patente cualquier persona puede hacer uso de dicha tecnología (tienen una duración finita). En cuanto a legislación, dentro de lo que es la propiedad intelectual, las patentes son la forma más usada por las empresas o individuos para proteger sus ideas. Hecho, que como veremos más adelante, conlleva efectos positivos y negativos. Por lo general, una patente tendrá longitud y amplitud:
Amplitud de patentes: la repercusión que puede tener una patente (cuanta gente se puede beneficiar de ella) y/o los beneficios que puede llegar a representar la explotación de dicha patente para el titular.Longitud: Duración en años de la patente. Generalmente son de 20 años.
¿Qué es el bienestar social?Se dice que el bienestar social es el conjunto de variables que influyen en la calidad de vida de una persona y que hacen que posea, en menor o mayor medida, todos los elementos que aumentan su felicidad. Se trata, sin duda, de un bien intangible que, a partir de formulaciones, se comprende y se puede comparar de un tiempo o espacio a otro. Aun así, se trata de un concepto meramente abstracto y sujeto a una gran subjetividad. A pesar de esta subjetividad, debemos tener claro que el factor económico, de cada vez más, tal y como está construida nuestra civilización, influye mucho en el resultado de dicha formulación. En pocas palabras, el factor económico repercute positivamente en el bienestar social.  
¿Qué relación existe entre el bienestar social y las patentes?Una vez aprendida la definición de lo que es una patente y, también, comprendido el termino bienestar social, ya debemos ser capaces de relacionar estos dos conceptos. Por un lado, las patentes, crean privilegios a los titulares de dicha patente, a parte, proporcionan un seguro de vida a los inventores que, de algún modo, se sienten incentivados a seguir innovando ya que saben que sus inventos tendrán una recompensa mayor al ser protegidos. De esta forma, por un lado, todos ganamos bienestar social cuando la humanidad sigue inventando, pero por el otro, también todos perdemos bienestar cuando ese invento patentado nos cuesta algo. En términos de coste de oportunidad perdemos, ya que si las patentes no existieran, entonces, ¡acceder a los inventos o las ideas nos saldría gratis! Visto esto sería bueno centrarnos en más relaciones.
¿Y qué cosas podríamos relacionar más?Pues para responder esta pregunta sería bueno pensar, por ejemplo, en los niveles de renta per cápita por habitante de los países. Generalmente, en los países donde hay más renta per cápita, hay más patentes por habitante. Esto es así, debido a cuestiones de causa y efecto. Por un lado, los países que crecieron más, tuvieron la oportunidad de destinar más dinero a I+D y, en consecuencia, se hicieron más patentes. Y por otro lado, en esos países donde de un principio se incentivo más la I+D, la economía tuvo un comportamiento mejor y, por tanto, una renta per cápita superior a los países que no siguieron el modelo de innovación. Además, todo esto que refrendado por las teorías del crecimiento que demuestran que la innovación acelera e incrementa sustancialmente el crecimiento económico, principalmente porque aumenta la productividad por trabajador. De esto modo y, también basándonos, en la evidencia empírica podemos afirmar que la innovación incrementa el crecimiento económica. Pero, de otro lado, deberemos ver si las patentes causan el mismo efecto, ya que, como hemos dicho, estas también pueden ser fuente de un decrecimiento del bienestar económico y, por defecto, también del bienestar social. Pregunta que será resuelta, en parte, en el apartado dos de este documento. A parte, sería bueno pensar que la legislación que sustenta el sistema de patentes es un elemento primordial para la proliferación o no de patentes. Japón o, en menor medida, EEUU son el paradigma y a la vez paraíso de la innovación y, por su defecto de las patentes. Esto es así, ya que en estos países tienen una ley de patentes muy bien definida y, además, en términos burocráticos, están a años luz que aquí, en España. Por tanto, el número de patentes dependerá, por un lado, de la legislación del país o, en su defecto, del sistema de patentes (2) y, por el otro, del nivel de riqueza o bienestar económico. 
[1] Libertad negativa (o derecho negativo) es aquella que se define por la ausencia de coacción externa al individuo que desee realizar un curso de acción determinado, es decir, el individuo A que pretende realizar un curso de acción X es libre si, y sólo si, no existe un Y tal que impida que A realice X (www.wikipedia.org).[2] El SP es un esquema de incentivos para impulsar el proceso de invención-innovación tecnológica. Varios autores. Ide@s  Coneytieg. Año 2, núm. 27. 26/10/07. “¿Qué son los sistemas de patentes y cómo han cambiado en los últimos años?”

 

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