Hace unos días hablaba con el padre de un amigo, un señor de unos 80 años, que ha estado toda la vida trabajando en su establecimiento, un pequeño hotel con encanto en la sierra de su provincia.
El señor me comentaba que no puede dejar de trabajar, sigue levantándose temprano para ir a la oficina, la de siempre, porque es lo que sabe hacer, se encuentra fenomenal y lo echa mucho de menos. Pero ahora el establecimiento lo lleva uno de sus hijos, y según me contaba, “gracias a Dios que no lo sigo llevando yo porque con todos los cambios sufridos en lo que a tecnología se refiere no hubiera podido hacerlo, esto me va grande”.

Según avanzábamos en nuestra conversación, me daba cuenta de que no sólo se refería a todos los aparatos, utensilios y dispositivos que tenemos, más los complementos, sino que también hemos evolucionado en la forma de hablar.
Me pidió que le dijera una palabra de las “nuevas” y se me ocurrió adprosumer, claro, se sorprendió, se la repetí un par de veces hasta que al final decidimos que era mejor escribirla, y por supuesto decirle el significado… (jajaja reimos un rato).
Él comentaba que Internet bien, los móviles también, cosas relacionadas con la informática vale, pero vocabulario del tipo: badge, blog, banner, post, avatar (“me suena por la peli” dijo; más risas), hoax, web 2.0, noob, etc. no consigue entenderlo.
Decía “oigo a mi hijo hablar con los proveedores y no entiendo casi nada de lo que dicen…, perdemos la identidad”.

Después de esa tarde de charla me pregunto si quizás tenga un punto de razón, aunque más que perder la identidad me inclino a pensar en modificarla, evolucionar de acuerdo a los cambios tan rápidos que estamos experimentando.
Estoy convencida de que aprendí más de él que él de mí (con todas mis “palabrejas” como me dijo en algún momento).
Fue una tarde muy entrañable a la vez que provechosa para mí porque me enseñó muchas cosas de su amplia experiencia a pesar de que no entendía lo que su hijo y yo comentábamos sobre redes sociales, comunidades virtuales, posts, webs, blogs…
Nos vino bien volver a su vocabulario.


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Hola Estefanía, considero interesantes las reflexiones que pueden desprenderse de este post, en mas de un post y comentario he "criticado" el uso de términos "anglosajones" o de cualquier otra procedencia, anteriormente eran "franceses" en la cocina y el restaurante, cuando existen términos castellanos que pueden expresar lo mismo, incluso con mayor calidad para que pueda ser entendido.
¿Pretendemos crear un nuevo idioma solo para entendidos o iniciados?
¿No sería mas eficiente, utilizar un lenguaje que puedan entender todos, sean profesionales o no?
¿No ayudaría a evitar muchos mal entendidos sobre el uso de vocablos ajenos a nuestra cultura?
Creo que el último párrafo del post, debiera hacernos pensar en lo que debiera ser un motivo de reflexión "Nos vino bien volver a su vocabulario.".
Hola Miguel Ángel.
Como filóloga apuesto por utilizar términos de mi lengua, castellano en este caso, pero a veces no conozco la palabra en nuestro idioma y quizás es necesario adoptar un anglicismo, por ejemplo, hasta que se "castellanice" el término.
Las cuestiones que planteas son realmente acertadas, de hecho seguro que más de una persona se las ha preguntado en algún momento. Me gustaría extender un poco más la primera diciendo que no estoy segura de si es lo que pretendemos o es algo en lo que nos hemos visto involucrados sin darnos cuenta y que ya no tiene marcha atrás. Tengo esta duda.
De la última frase se pueden desprender varias lecturas todas muy interesantes.
Muchas gracias.
Hola. Como todas las actividades, el turismo tiene su jerga propia, que es necesaria y útil para que los profesionales puedan comunicarse entre sí con rapidez y eficiencia (esto contando con que dichos profesionales la conozcan, claro). Otra cosa distinta es la comunicación con la sociedad que apunta Miguel Ángel. En este aspecto es opinable hasta qué punto, y en qué circunstancias, habría que modificar la forma de expresarse y el vocabulario utilizado. De todas formas, dentro de la complejidad del tema, se me ocurren ejemplos como buffet, low cost o jet lag que ya han pasado al lenguaje corriente.
La forma en que se adaptan o se incrustan los neologismos en los argots y en la lengua común dependen de muchos factores y hay casos de lo más variado. Por ejemplo: tour operator da turoperador; main courante, mano corriente; all inclusive, todo incluido; etc, etc.
Hay alguna tesis publicadas sobre el lenguaje del turismo o aspectos parciales del mismo, aunque predomina evidentemente el enfoque filológico sobre el turístico. Algo más asequible es este artículo sobre el vocabulario del turismo y la hostelería en el DPD (Diccionario panhispánico de dudas): http://www.poraqui.net/archivo/articulos-libros... Espero que te guste, Estefanía.
Saludos.
Hola José,
Perdona que conteste tan tarde a tu comentario... No tengo excusa, simplemente lo leí en su día y al final no contesté. Disculpa.
Lo primero gracias por tu opinión y por el enlace tan útil con el que enriqueces el post.
En lo referente a tu comentario, decirte que comparto tu postura, y efectivaente las circunstancias y otros muchos factores influyen en que se adapte o se tome las palabras de otro idioma. Quizás se podría mirar como enriquecimiento d ela propia lengua, al menos las que adaptamos a la nuestra ¿no crees?
Muchas gracias y un saludo.
adprosume??????
Te falta una r al final, adprosumer. Has visto qué palabro?
Perdonada, Estefanía ;) La suerte que va a correr un neologismo en la lengua receptora, nunca se puede predecir. La casuística es casi infinita, pero no sólo las palabras que se adaptan suponen enriquecimiento. Los neologismos crudos como club, surf o squash también la enriquecen porque suelen aludir a realidades o matices que no estaban de origen en el español, por ejemplo. Ello no quiere decir que no se pudieran haber españolizado, como sucedió con basketball, football o tennis, pero el uso ha hecho que perduren con su forma original.
En cuanto a adprosumer, es un palabro muy querido por estos lares, que si triunfa, no será por su sonoridad ni su poder evocador. Ojo, que "el conceto es el conceto" y no hablo de eso, sino del vocablo.
Gracias :-)
Hay muchas palabras que se han españolizado: carné o güisqui aparecen en el diccionario de la RAE.
En cuanto a los neologismos, hay algunos tan comunes, tanto, que uno ni siquiera se para a pensar que es de otro idioma.
Adprosumer, es una palabra que me gusta, y sí, por aquí se utiliza bastante. De hecho hay un usuario con este nick (mira un neologismo).
Todo lo que sea enriquecer la lengua es positivo, además, si hay avances en otros campos tiene que haberlos en éste también, es cuestión de lógica. Por supuesto que existen sectores en los que se nota más que en otros y en los que los cambios van a pasos agigantados, por ejemplo la informática o las telecomunicaciones.
Nuestra lengua es muy rica, y todos estos avances ayudan a que lo sea aún más.
Pues sí, en realidad todo depende del uso que arraigue entre los hablantes de un idioma o de una jerga; incluso pueden convivir la palabra original y la equivalencia en español, como pasa con email y correo electrónico. De adprosumer, intuyo que pronunciada como llana, a mí personalmente, me gusta el concepto, pero no tanto el término, aunque claro, a ver quién es el listo/a que se inventa una traducción coherente. :-)
Hay muchos casos en los que se usan las dos, así aumentan los sinónimos...
Para lo de adprosumer se me ocurre "aprocon" o "apromidor" para seguir el mismo modelo del término inglés. Y si la conocida suena rara, éstas ni te cuento ;), pero bueno, como todo, es cuestión de acostumbrarse.