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Rafael Martínez Serrano

Hoteles 20

Turismo y hoteles desde la óptica del 2.0

Rafael Martínez Serrano
Publicado por RafaelMartinez el 8 de Febrero de 2011

140 caracteres pueden alegrarte el día o arruinarte la vida para siempre (Auto-cita)

Aquella ma√Īana, como siempre, Manuel Torrado tom√≥ su Iphone y accedi√≥ a su cuenta de Twitter. El primer twitt que encontr√≥ fue uno de su mujer, enviado a las 7 de la ma√Īana, que dec√≠a:

@matorrado Antes de volver arráncale los brazos y la cabeza y déjalos dentro de una bolsa en el maletero del coche.

Inmediatamente Manuel le envió un mensaje directo - un DM para los más versados. -

¬°Est√°s completamente loca!. ¬°Borra ese tuit ahora mismo!

Manuel tom√≥ nota y procedi√≥ tal y como le hab√≠a indicado su esposa v√≠a Twitter, prepar√≥ a los ni√Īos y se march√≥, como cada ma√Īana, a trabajar. Era un poco estresante lo de los ni√Īos, pero a Mnuel le gustaba esa "tarea" de despertarlos, preparar su desayuno y dejarlos en el colegio cada ma√Īana. Lo que m√°s le gustaba era hablar con ellos reci√©n despiertos. Los ni√Īos le contaban sus cosas, sus penas, preocupaciones y alegr√≠as. Que si el ni√Īo estaba contento porque hab√≠a hecho muy bien - seg√ļn su apreciaci√≥n - los deberes o que la ni√Īa estaba desconsolada, porque la perra le hab√≠a destrozado su mu√Īeca preferida. "No te preocupes, hija, compraremos otra..." En fin, todo normal, en una familia normal.

Lo que no era habitual era que ambos miembros de un matrimonio fueran √°vidos usuarios de las Redes Sociales, llegando, incluso, a comunicarse v√≠a Twitter a√ļn estando ambos dentro de la casa. Caso perdido... Por eso a Manuel Torrado no le sorprendi√≥ el twitt de su mujer inst√°ndole a que "le arrancara los brazos y los cabeza, los introdujera en una bolsa y los metiera en el maletero del coche". Esto - no vamos a negarlo - tampoco era muy normal.¬†

La verdad es que, como la mayor√≠a, no eran capaces de comprender al cien por cien hasta d√≥nde puede llegar el eco de las Redes Sociales y, claro, un twitt como ese podr√≠a resultar un tanto comprometedor. lo que pasa es que ambos viv√≠an en el desconocimiento y en su fuero interno actuaban como si sus p√ļblicas conversaciones fueran privadas.

Manuel dej√≥ a los ni√Īos en el colegio y volvi√≥ a casa para proceder tal y como su esposa le hab√≠a indicado. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para lograrlo. Sobre todo un esfuerzo sicol√≥gico, ya que, a pesar de los motivos, no le parec√≠a que hubieran obrado de forma correcta. En cualquier caso, al final, lo hizo. le arranc√≥ los brazos y la cabeza y los meti√≥ en una bolsa. De ah√≠, al maletero del coche.

Manuel llegó a la calle donde se ubicaba su despacho, aparcó el coche, inspeccionó el maletero una vez más y entró en el portal. Al cabo de dos horas la policía irrumpió en su oficina y, como una exhalación, se apresuraron a detener el paso a Manuel justo cuando se disponía a ir al servicio.

-¬ŅEs usted Manuel Torrado? - le pregunt√≥ uno de los polic√≠as, casi increp√°ndole.
- As√≠ es, ¬Ņen qu√© puedo ayudarle?.
- ¬ŅConoce a Andrea Fuentes? - pregunt√≥ el polic√≠a de una forma algo m√°s profersional.
- No... - respondió Manuel dubitativo - ...¡Aahh!, si, se trata de la joven desaparecida hace una semana. Si, sale en todos los telediarios- concluyó Manuel.
- Tenemos serias sospechas de que usted está relacionado con su desaparición - dijo, por fin, el otro agente.
- ¡¡¡Cóoommoooo!!!. Debe haber un error - respondió Manuel.
- Quisi√©ramos inspeccionar su veh√≠culo, se√Īor Torrado.
- Por supuesto, si tienen¬† una orden. Est√° aparcado en la puerta. Les acompa√Īo - respondi√≥ con gran decisi√≥n.

Cuando bajaron a la calle, Manuel dio un respingo al descubrir que su coche no estaba donde lo había dejado. Estaba lívido. Y lívido estuvo durante las siguientes tres horas.

Sofía Ledesma, la esposa de Manuel Torrado fue literalmente asaltada por la policía en una calle céntrica, mientras caminaba apresuradamente hacia el casco viejo de la ciudad. Los motivos, los mismos que para la retención - que no detención - de Manuel Torrado. De todas formas, la policía no tenía nada. Un Twitt no era una prueba válida. Sin el coche la policía no tenía nada de nada y, por supuesto, Manuel era consciente de ello.

El encuentro del matrimonio en las dependencias de la policía fue todo un compendio de miradas, intentos de complicidad de ela, distanciamiento de él; no me mires; no pasa nada; estás loca; tranquilo, tranquilo,...

- Sin el coche no hacemos nada. ¬°Ya es casualidad, cag√ľen...! - grit√≥ el que parec√≠a de mayor graduaci√≥n.
- En un par de horas hay que soltarlos. Mucho Twitter, mucho Twitter, pero, al final, no sirve nada más que para perder el tiempo. 

Apenas unos minutos después, otro agente contactó con el superior para comunicarle que había aparecido el coche.

- ¡Abran el maletero y no toquen nada hasta que llegue el juez! - ordenó el superior.
- ¬°Se√Īor, ya hemos abierto y ... no...no hay nada extra√Īo. Tan s√≥lo una bolsa con una mu√Īeca descuartizada. Una Nancy, creo - titube√≥ el agente.

El jefe de la polic√≠a no pod√≠a cre√©rselo. ¬ŅC√≥mo pod√≠an haber metido la pata de esa forma?. ¬°Qu√© verg√ľenza!...

Fue en el momento en el que la policía les comunicó que estaban libres y sin cargos, cuando Sofía les explicó lo sucedido.

Esta ma√Īana nuestra perra se ha comido las piernas de la mu√Īeca preferida de mi hija, una Nancy, ¬°je!. El caso es que ella no quer√≠a otra nueva, sino que sus padres le arreglaran la original. As√≠ que hemos comprado una nueva, le hemos separado piernas, brazos y cabeza, hemos sustituido las piernas rotas por las nuevas y mi marido ha metido el resto en una bolsa y la bolsa en el maletero del coche, para que la ni√Īa no se enterara de la operaci√≥n. Si ustedes nos hubieran dicho desde el principio que la pista era el Twitt que escrib√≠ esta ma√Īana, podr√≠amos habernos evitado todo este malentendido.

La policía, sin dar crédito a lo que les estaba pasando, les pidió disculpas y les dejó marchar.
-¡¡ Esto de las Redes Sociales y el Twitter y la madre que lo parió va a volvernos locos a todos!! - voceó el superior una vez que el matrimonio se había ido.

EP√ćLOGO

Manuel Torrado ve√≠a a¬† su hija dormir pl√°cidamente abrazada a su mu√Īeca reci√©n restaurada. No hay nada mejor para un padre que ver feliz a su hija.

- Cari√Īo, - dijo Manuel mirando dulcemente a su mujer - ¬ŅC√≥mo lo has hecho?
- ¬°Ja!. Al decirme que borrara el twitt, he reaccionado y, sin pensarlo, he comprado la mu√Īeca, he ido haca tu despacho, me he llevado el coche con mis llaves, he dejado la mu√Īeca rota dentro de la bolsa, excepto las piernas, y he abandonado el coche por ah√≠.
- Y... ¬Ņlos restos de Andrea Fuentes?...

En ese momento fue cuando Sofía dibujó esa sonrisa entre dulce y cínica que enamoró a Manuel desde el primer día.

Tags: ficción, metáforas, relato, twitter
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