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Joan Ballester Moragues

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Joan Ballester Moragues
Publicado por joanballester el 10 de Marzo de 2011

Esta frase/premisa/afirmación siempre me hizo muchísima gracia.

No es irónico, me hace gracia, cuando la escucho en boca de otro, o la leo en algún lado siempre esbozo una sonrisa.

Básicamente porque repetimos muchas frases a diario, de las que, si nos parásemos a pensar fríamente todas ellas, muchas no las diríamos.

Y ya... Ya sé que es una "frase hecha", pero por muy "frase hecha" que sea, no deja de ser una "frase mal hecha".

¿Realmente el cliente tiene la razón ante un profesional que se dedica a algo concreto? El cliente lo que sí tiene, es decisión, pero no por ello tiene la razón. Es decir, no por defecto. Puede tenerla, o no tenerla, pero ¿dársela sí o sí?...

Lo que si tiene es decisión, él decide, él paga por el trabajo, él debe decidir.

Esta situación no me pasa cada día (gracias a root), pero sí más a menudo de lo que uno desearía, porque en muchas ocasiones te plantas ante el dilema... ¿Se lo digo? ¿No se lo digo? Y ahora no me vengáis con los rollos de siempre: "Siempre es mejor decirlo", "Transparencia", etcétera... Esto no siempre es así, hay que tener mano izquierda (y también derecha, claro).

¿Le digo que lo que me propone es una esupidez? ¿Y si vuelve a la carga le diga lo que le diga? Evidentemente, como menciono arriba: decisión. Él decide.

Mucha gente añade la coletilla: "¡Ah! ¡Yo le advertí! No me hizo caso, pero yo se lo dije" para limpiar su conciencia, y dejar claro que él no lo hubiera hecho, pero como se lo mandan... lo hace.

Desde mi punto de vista eso ni siquiera limpia su conciencia, si ves que algo que te piden o proponen no es viable o que puede hacer tambalear otras cosas, está claro que debes advertir, pero es tu trabajo, si aquello fracasa ya no hablamos de dinero, de cobrar o no cobrar, es que es tu trabajo, y es un fracaso.

Desde fuera nadie te preguntará, "Ah, fue porque no te hicieron caso, ¿verdad?". No, tu te habrás equivocado, ese cliente, ese trabajo, también es tu escaparate, y tu vía hacia el siguiente cliente o trabajo.

Todo esto es una simple reflexión en voz alta (otro ejemplo de "frase mal hecha" cuando está escrita... ;-)). Mi reflexión, que no tiene que ser tomada como pataleta o queja, son cosas que suceden a diario, y supongo que le suceden a mucha gente... C'est la vie

Tags: cliente, trabajos
Añadir comentario 5 comentarios
Esther Mascaró Puntí
#1 Esther dice:

Hola Joan!
Muy interesante tu reflexión..., yo optaría siempre por decirlo, decir la verdad, lo que piensas..., el cliente no te paga para hacer lo que él dice, sino para que lo que necesita funcione... Quizá no te escuche, es cierto, y siga insistiendo en lo que piensa que debe hacer, pero pienso que tu obligación es advertirle, sí, explicarle por qué eso no le va a funcionar. Luego pueden pasar dos cosas, que le convenzas y le ayudes a tomar otro camino, o que no le convenzas. En este segundo caso, también tienes dos opciones: hacer lo que él te pide aún sabiendo que se equivoca, o negarte a hacerlo, lo que probablemente implique la pérdida del cliente. A mí me parece que tenemos el derecho y el deber de decir lo que opinamos sobre aquello que conocemos perfectamente porque, en parte, pienso que nos pagan para eso. Si luego no se toman en cuenta nuestras decisiones de experto... pues allá el cliente. Si el fracaso del que hablas puede ser morrocotudo (bonita palabra!) y arrastrarte a ti, pienso que deberías rechazar ese trabajo... A veces un no a tiempo es útil, porque en el trabajo, como en la vida, no todo vale.
Beso!!

Escrito el 10 de Marzo de 2011, hace más de 2 años
Toni  Martín-Avila
#2 ToniMartin dice:

Yo creo que es simplemente proporcional a por lo que te contrata y paga tu cliente. Si eres un "artesano", un "creativo" o un consultor y ese es tu trabajo por el que te contrata, será tu "razón" y tu criterio el que valorará tu cliente, si por el contrario eres un mecánico o un constructor será siempre el cliente el que tenga la "razón". Por otra parte cuando eres una empresa de servicios a menudo poco importa quien tiene la "razón", lo que importa es que tu cliente esté contento con tu trabajo, y así deberíamos enfocar la calidad de un servicio. Unir ambas cosas forma parte de la cultura de innovación, del B2B y del trabajo en equipo, visión no sólo de los "clientes", sino sobre todo de los "proveedores" que tienen que aprender a mejorar el cómo acercarse no sólo a su cliente directamente, sino al ámbito de confianza sobre el que el éste toma sus decisiones.

Escrito el 10 de Marzo de 2011, hace más de 2 años
Miguel Angel Campo Seoane

Creo que puede ser interesante recuperar el post http://comunidad.hosteltur.com/post/2009-05-01-... en el que podreis encontrar en su punto 1.5 entre otras cosas el siguiente contenido, por si da respuesta a este nuevo post:
1.5.- Se dice que EL CLIENTE SIEMPRE TIENE RAZÓN falsedad y verdad de este aserto.
Durante muchos años se ha venido pregonando la importancia del cliente, pretendiendo que el mismo siempre tiene razón, en todo cuanto pide o exige debe ser atendido, esto así pensado y hecho es falso, no solamente falso, si no que además es contraproducente y el camino mas rápido para el descrédito de cualquier empresa que siga dicha política.
El cliente tiene una gran importancia, como indicábamos en el punto primero de esta lección, pero es un elemento mas del negocio, que debe moverse dentro de las llamémoslas “REGLAS DEL JUEGO”, el cliente tiene derechos, pero también tiene obligaciones.
1. Respeto a quién le sirve sobre todo.
2. Obligación del pago de los servicios efectuados, o de aquellos que habiendo encargado y sido preparados para él, haya devuelto sin razón que lo justifique.
En este último punto es donde se suele dar el mayor caballo de batalla, entre el cliente y el dependiente de la empresa, y muchas veces de la misma empresa.
Al cliente se le debe acostumbrar a unas normas que establece la casa, normas que si están basadas en los puntos anteriores, siempre dan al cliente todas las prerrogativas posibles, en tal forma que el dependiente, de dicha casa, tiene como principal función, si así lo queremos ver, defender los intereses del cliente.
Cuando el empleado o camarero actuando de forma honesta, procura en todo momento dar el máximo, no tiene en ningún momento por que sentirse cohibido frente al cliente o sus exigencias.
En la mayor parte de los casos, éstas no existirán, por que el cliente es incapaz de pedir mas de lo que se le esta ofreciendo, y en el caso en que lo haga, una educada negativa a sus pretensiones, es el mas rápido y cómodo camino de solucionar cualquier futuro problema.
RESPETO Y EMPATÍA HAN SIDO LA BASE DE MI VISIÓN DE LA FIGURA DEL CLIENTE
EL CLIENTE NO ES EL REY, COMO PREDICAN LOS APOSTOLES DE UN NUEVO ORDEN DE AVANCES TECNOLÓGICOS Y RETROCESO DE VALORES HUMANOS
EL CLIENTE ES QUIEN NOS DA DE COMER
¿HAY ALGUIEN MAS IMPORTANTE?
SI CREEMOS EN LA IMPORTANCIA DEL CLIENTE
EMPECEMOS A RESPETARLE
Y para terminar, con este comentario, jamás he permitido que un cliente falte al respeto a algún empleado a mis ordenes.

Escrito el 10 de Marzo de 2011, hace más de 2 años
Tomeu Cabrer Amer
#4 TomeuCabrer dice:

Al leer este post recuerdo la cantidad de veces que me he arrepentido de bajar la cabeza y sucumbir a las decisiones del cliente después de haber puesto una débil resistencia.

Yo cada vez estoy mas convencido en que "Si me has contratado hacemos las cosas bien y no como a ti se te antoje" aunque me queda reunir algo de coraje ya que detrás de esta frase uno puede perder muchos trabajos. Así que uno termina haciendo el trabajo no para ser lo mejor si no para gustar al cliente, MAL HECHO PERO...

Escrito el 10 de Marzo de 2011, hace más de 2 años
Miguel Angel Campo Seoane

No hace muchos años en una de las últimas empresas que estaba asesorando, viendo la deriba que estaba tomando la dirección con el beneplacito de la propiedad, o bien influenciado por ésta, dije a la dirección del establecimiento, "No me gusta como se estan enfocando las cosas, porque rompe toda la estrategia que hemos estado preparando", a lo que tuve una de las "respuestas de manual del perfecto prepotente", aquella respuesta fué "Es que a quien tiene que gustar es a mi", lo que me hizo responder a renglón seguido "Entonces no necesitas mis servicios", dejando de forma inmediata la reunión y el servicio que esta prestando a aquella empresa.
Afortunadamente mi calidad de vida, no dependía de lo que aquella empresa me estaba pagando.

Escrito el 10 de Marzo de 2011, hace más de 2 años