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Grupo VII Foro Hosteltur 2011

Blog del grupo VII Foro Hosteltur 2011

Daniel Suarez Ayala

Mañana ya es 26 de Abril, expira por tanto el plazo del presente concurso VII Foro Hosteltur 2011. Y no quería dejar pasar tal contexto sin escribir un segundo post que girase en torno a lo que tantas veces ya he nombrado en variados comentarios dentro de esta comunidad on-line: la formación en nuestro sector.

Esto es, volver a resaltar la importancia estratégica que la formación tiene para el devenir de nuestra industria hotelera y turística en general. Exponer cómo personalmente opino que deben enfocarse las acciones encaminadas a elevar la capacidad profesional y los resultados de nuestros recursos humanos (tanto a nivel directivo como operativo de base). En definitiva: no quería dejar terminar este fenomenal marco que Hosteltur nos ha brindado, sin antes escribir unas líneas dedicadas exclusivamente a la formación. Líneas que ahonden un poco en cómo pienso que se debería afrontar esta " eterna asignatura pendiente". De cara a dar, en el medio-largo plazo, un salto cualitativo fundamental en la competitividad de nuestras empresas turísticas Españolas.

Porque, ¿está nuestro actual concepto de formación -público y/o privado- enfocado realmente a lo que el profesional posteriormente precisa?

Mi respuesta es evidentemente no (al menos no en la amplitud que se requiere). Y únicamente hay que ahondar en algunas de nuestras carencias actuales para darnos cuenta e identificar determinadas debilidades que en este esencial campo tenemos que mejorar. Sin que ello lógicamente signifique que en nuestro país no existan ofertas formativas de calidad y alto rendimiento... Por supuesto que las hay. Aunque como ya aludí arriba: o no cubren la demanda por una mera cuestión de volumen, o las mismas son económicamente inaccesibles para muchos! (lo cual al final redunda negativamente tanto en el trabajador con necesidades como en el tejido empresarial que recibe a esos incompletos y no tan competitivos profesionales).

Porque aquí estamos hablando con transparencia y sinceridad -independientemente de nuestros respectivos intereses-. Sobre un punto donde numerosos testimonios coinciden a la hora de admitir que tantas acciones formativas que vemos a diario en la prensa, en internet, en la publicidad de innumerables academias y centros públicos (o privados mayormente subvencionados), pues al final quedan lejos de su a priori naturaleza y objetivos! Son además ya varias décadas de ¨formación masiva¨ (tanto para trabajadores en activo como para desempleados y para profesionales de todos los niveles en nuestro sector turístico). Y en cambio todavía leemos a menudo y nos hacemos eco continuamente de situaciones y problemas muy similares a los que identificábamos a comienzos de los años noventa...

¿Qué está fallando entonces, mis estimados colegas de gremio?

Bajo mi personal punto de vista, y como ya nombré arriba: falla el fundamento y el ENFOQUE ESENCIAL que se le está dando a buena parte de esta actividad formativa.

El enfoque, seguro que con otras cuestiones añadidas (pero dada la amplitud de la cuestión no voy a ser capaz de exponer aquí todo, en un espacio limitado).

Por eso recalco lo del enfoque, y en cierta forma con ello todo lo relativo al espíritu y a los valores que se le están dando a muchas de esas acciones de formación! Las cuales transcurren a lo largo de los años ¨con más pena que gloria¨. O dicho de otra manera: sin brindar los resultados en forma de actitud, recursos personales y cambio de pensamiento y paradigma que esta fundamental y mayoritaria rama de nuestra economía que es el sector servicios necesita.

Porque vamos por un momento a dejar a un lado el factor << técnico >> de nuestra formación turística y hotelera, esto es, la parte que por ejemplo nos permite aprender a servir correctamente un vino, a limpiar adecuadamente una habitación, o a meter en el programa informático una reserva de clientes. Para centrarnos más bien en la componente personal y humana de todas estas acciones!!!! -la cual a la postre es la que estoy convencido marca la diferencia en nuestro sector-. Ya que no es ningún secreto que cuando las personas no conectan interiormente con la actividad que están realizando, rara vez se consigue excelencia en el servicio. Y en nuestro sector hotelero por ejemplo, donde personas mayoritariamente atienden a personas (con todas las variables subjetivas que ello conlleva), es muy difícil que el cliente se sienta plenamente satisfecho si del otro lado no percibe una actitud y una naturaleza especial. Por eso las actividades formativas que defiendo y propongo deben poner énfasis precisamente en eso a la hora de diseñar sus soluciones de coaching y entrenamiento profesional: en reprogramar a nuestras plantilla, en aras de lograr ese trabajador especial que destaque de lo común y de lo habitual! Analizando con ello donde puede obtenerse realmente cierto valor añadido. Y desarrollando un concepto de formación que estimule el crecimiento integral de la persona, para a partir de ahí comprobar que se mejora sensiblemente el desempeño y el enfoque ante el trabajo.

¿Ha visto alguno de ustedes, alguna vez, personas en permanente descontento interior (obstinadas, sin ubicarse realmente en si mismas), brindar un servicio de excelencia…?

Muy difícil. O diría que prácticamente imposible, si la excelencia se requiere de forma eficiente y sostenida para permanecer competitivo en el mercado. Ya que no es nuestra industria una fría fábrica donde se acoplen máquinas con tornillos, o donde procesos mecánicos se ejecutan en el anonimato. Es una actividad donde se relacionan personas con personas, y donde la plantilla de un hotel por ejemplo brinda mayor calidad mientras mejor se sienta. Y dado que no es viable ni empresarialmente sostenible el ¨satisfacer¨ económicamente a todos! (únicamente con la herramienta del salario y acorde a lo que realmente todos desearían); trabajemos al menos ampliamente con su desarrollo individual! Que con la valía que desarrolle cada uno terminará también llegando el retorno monetario si todas las partes cumplen bien su misión.

Valorar más el factor personal como motor de la excelencia en nuestra industria de la hospitalidad!

Un concepto de formación por tanto que conjugue elementos técnicos característicos del trabajo hotelero y turístico, con factores de crecimiento personal. Todo ello en aras de concienciar y despertar en el profesional sus potencialidades como ser humano, como persona más integral, y en definitiva: como ¨ser vivo¨ que sepa relacionarse y desarrollar sus aptitudes laborales en mayor armonía personal y colectiva.

Veamos todo esto también desde el siguiente ángulo.

Los cursos tradicionales. Las acciones formativas que se vienen desarrollando desde hace muchísimo tiempo en nuestro sector. En las cuales es correcto que muchas veces se enseña al personal a servir mejor un vino en el restaurante, a realizar mejor un check-in en recepción, o a dominar un idioma adicional -en el mejor de los casos-. Pero ahí queda todo. El trabajador vuelve a su puesto, y en innumerables ocasiones sus aptitudes (con ¨p¨) han mejorado. Pero su actitud (con ¨c¨) permanece inalterable! Esto es, no hubo trabajo efectivo con esa variable emocional interior, con esa variable de conducta ante los eventos, que tanto determina posteriormente cualquier acción entre personas.

Es como si analizáramos la evolución de la informática en los últimos veinte años, teniendo en cuenta los avances que tanto el hardware como el software de nuestras computadoras han experimentado. ¿Hubiera habido progreso en ese campo de haberse siempre mejorado las aplicaciones, sin un correspondiente desarrollo interior del ordenador…? Evidentemente no! Ya que muy pronto las nuevas aplicaciones habrían quedado inoperativas por correr sobre un hardware no diseñado para los nuevos retos.

Y aunque insisto en el hecho de que no somos máquinas, aquí el paralelismo lo considero válido: muchas veces aprendemos y aprendemos, enseñamos y enseñamos, sin darnos cuenta que todo ese nuevo conocimiento lo estamos intentando hacer funcionar en un ser humano cuyo << hardware >>, o sea, cuyo desarrollo interior!!!!!, quizás debamos igualmente actualizar.

Saludos cordiales,

DSA

 

Tags: competitividad turística, formación, calidad y turismo, desarrollo integral profesional
Añadir comentario 10 comentarios
Manuel Vegas Lara
#1 MVEGAS dice:

Hola Daniel
Comparto en una mayoria tús argumentos, como profesor de Turismo y como profesional, en estos momentos los alumnos que se acercan a los estudios de Turismo o Ciclos Formativos, carecen de la más minima información de cual es su necesidad formativa, carecen de motivaciones y muy pocos es por vocación.
Los planes formativos son generalistas, elaborados por personas alejadas del sector turistico y carentes de sensibilidad, somos meros fabricantes de mano de obra y nos duele no poder formar como se deberia, ya sabes los controles que existen y que impiden salirse del guión.
Hay que encontrar una reforma educativa que mejore las expectativas de los alumnos y que eleven las actitudes.
Hasta pronto
Manuel Vegas

Escrito el 25 de Abril de 2011, hace más de 2 años
MAGDALENA MONTERO
#2 magdalena dice:

Yo tambien comparto contigo tu sentir. Os cuento la última de un hotel, que quizás hayas oido.
Al parecer estuvo esta Semana Santa " CArlos Herrero " de la CAdena Ser, en un hotel de una Cadena conocida, y resulta que se acerca a la recepción, le preguna a una persona del hotel por las procesiones, y tiene la brillante idea de responderle: Mire, no tengo ni idea, yo soy atena y no sé de procesiones.
¿ os parece correcta la respuesta ?.. Se puede ser atea, ignorante, y todo lo que se quiera, pero creo, hay un mínimo exigible ¿ no creéis ??..A mi se me ocurre preguntarme ¿ quién entrevistó para el puesto a esta persona?, tan malas pulgas digo yo, que se debe notar en una buena entrevista.
Una vez más te digo, que comparto el tema de la formación. y la carencia hace, que cuando los tiempos no soplan a favor, se venga abajo todo el instalache.
hasta siempre.

Escrito el 25 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Mª Luisa Fanjul Fernández
#3 malufanjul dice:

No puedo dejar de opinar en el post que has escrito Daniel, ya que creo que me afecta directamente. Al igual que Manuel, creo que existe un problema de base serio, y es que la redacción de los programas no siempre se ajustan a las necesidades del mercado. Concretamente en la diplomatura de turismo falta especialización, mucha especialización ...
Es imposible dar a conocer un sector en tres años, ahora cuatro y además pretender que los chavales salgan preparados para realizar labores de gestión en hoteles, agencias de viajes, etc. Nos perdemos en programas teóricos y dejamos cuatro meses para explicar como se comercializa un producto turístico o como se gestiona un hotel o un restaurante. Por sorprendente que parezca en la mayoría de los planes de carrera de turismo aún no se contempla el revenue o las redes sociales como una asignatura única e independiente, sino que se limita a puntos perdidos dentro de programas obsoletos donde nos vemos obligados a perder horas valiosísimas de clase que pasan por larguísimas clasificaciones y categorizaciones de servicio.
El otro día me llamaba la atención que un grupo de chavales de último curso de carrera se dieran cuenta que el trabajo de las camareras de pisos en un hotel pasaba por todo un protocolo de actuaciones que culminaban en un servicio de atención al cliente vital para la supervivencia del establecimiento.
En lo que difiero un poco con Manuel, es en el tema de la motivación, si es cierto que cuando empiezan, muchos de ellos no saben lo que quieren, incluso muchos de ellos ni siquiera saben que es turismo, más allá de los viajes que hasta el momento hayan realizado, de hecho cuando el primer día de clase les preguntas que les ha llevado a estudiar esta carrera te dicen que les gusta viajar.
Sin embargo es nuestra labor, transmitirles el entusiasmo por un sector que puede dar tanto de si como ellos quieran, no hay limitaciones, porque al final todo puede ser turismo. No se si he tenido mucha suerte, pero en los último curso de carrera siempre encuentro un grupo de chavales que tienen ilusión por trabajar, y que aportan ideas estupendas que ojalá algún día puedan poner en práctica. Muchas veces son emprendedores que se ven igual de limitados que en otras disciplinas, al fin y al cabo están empezando. En este sentido, he de reconocer que soy muy optimista, y que cada vez que he puesto en marcha alguna iniciativa en el aula que difiere de cualquier conocimiento teórico y significa poner en práctica lo que han aprendido me han seguido con ganas y entusiasmo. Y eso es mérito de ellos y de la fuerza y frescura que tienen.
Quizás me haya extendido un poco, pido disculpas, pero creo, ahora que nadie me oye, que es posible adaptar esos programas, en algunos casos, tediosos, aunque solo sea de forma disimulada y sin que nadie se entere. Me siento muy afortunda de poder trabjar con estas mentes abiertas, que sin duda alguna ayudan a la mía a mantenerse más viva.
Saludos

Escrito el 25 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Javier S.T.
#4 JavierST dice:

No hay mejor motivación que la vocación, si un encargado de selección de personal no es capaz de gestionar adecuadamente esa motivación al menos que no acabe con ella.

Mucha gente considera una tonteria una sonrisa o unos buenos dias, pero como bien comenta Daniel, (problema de fundamento) se trata de herramientas clave en un mundo que en la lengua inglesa se hace llamar "hospitalidad".

Puede que haya muchas escuelas que enseñen como es el protocolo en mesa, como gestionar un sistema de reservas o como saber vender unas instalaciones, ahora bien, creo que en las escuelas de hotelería y turismo ante todo se debería poner el enfasis (desconozco si es así) en que los profesionales de este sector deben ser gente que tenga una gran vocación de servicio, empatía, le guste tratar con la gente y sobre todo sepa que vende experiencias cuya satisfacción depende de muchos aspectos, también de su comportamiento profesional.

Yo vengo de la rama de estudios "economico-empresarial" y creo que lo que comenta Daniel es más una cuestión de vocación y de educación que de formación, a mi nadie me ha formado para que una sonrisa y unas palabras amables a la llegada de un huesped que acaba de realizar un viaje de 6 horas le van a hacer sentir bien, nadie me ha formado para salir corriendo cuando veo a un huesped de avanzada edad cargar con 3 maletas para ayudarle, ni nadie me ha formado para saber que nunca hay que menospreciar el valor de una sonrisa, y sobre todo, nadie me ha formado para saber que la actitud y aptitud de una persona que trabaja ofreciendo un producto intangible como es una estancia en un hotel tienen un gran valor en la valoración que el cliente haga del mismo.

Supongo que estas cosas para muchos serán de sentido común, para otros serán cuestiones relativas a la educación de cada uno y para otros será cuestión de mentalidad o de formación.

Un saludo.

Escrito el 26 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Daniel Suarez Ayala

Manuel y Mª Luisa: leer una vez más que seguimos con muchos planes y programas formativos no ajustados a las necesidades del sector (leerlo además de forma tan tajante por parte de dos personas directamente involucradas en la formación turística actual), la verdad que preocupa. No entiendo a qué esperamos -por expresarlo de alguna manera-, si lo tenemos identificado desde hace tanto tiempo!?
Y respecto al factor << vocación >> que nombra Javier en su comentario #4, y que tiene buena parte de ¨la culpa¨ en la respuesta que ilustra Magdalena en su comentario y ejemplo #2; pues precisamente esa ausencia de vocación es la que opino que en cierta forma hay que suplir con Formación de Calidad!
Porque si tenemos ausencia de vocaciones (las cuales no nacen en todos), al menos vamos a hacerlas / crearlas con algunos! (hasta donde nos sea posible).
Porque en algo coincido 101% contigo Javier: si la vocación (una vocación real, verdadera y profunda), fuera innata y estuviera presente en la mayoría de los millones de trabajadores del sector servicios de nuestro país... uuuffff... en ese caso imaginario las cosas serían bien distintas!!! Es más: estaríamos hablando de un escenario cuasi-idílico. Donde personas realizando la labor de su preferencia, la labor que su interior les dicta, pues estarían atendiendo a sus clientes con naturalidad, con alegría interior, con una buena dosis de satisfacción, por el simple hecho de estar realizando la tarea que realmente les nace de dentro! Más o menos es eso la vocación de servicio, ¿correcto?
Pero, ¿cual es en cambio la realidad? Pues que en un sector tan masivo como el nuestro, un número enorme de personas que trabajan en el mismo no han nacido con la vocación profesional, con la vocación de servicio, que en términos ideales necesita la industria. Muchos trabajan en el turismo porque es su fuente de ingresos, el vehículo por el cual en principio satisfacen (o intentan satisfacer), sus requerimientos económicos! Y eso de la VOCACIÓN DE SERVICIO les es evidentemente ajeno a muchos.
Es más, me pongo personalmente de ejemplo. No nací hotelero! -aunque en mi familia más o menos directa había un excelente hotelero... y a pesar del hecho de nacer y crecer en un entorno eminentemente turístico como son las Islas Canarias-. Pero yo no nací ni crecí con vocación hotelera alguna!! Y de hecho, tras el bachillerato, estudié en Alemania cinco años de Ingeniería Industrial e Ingeniería Química de Procesos (donde les aseguro que los términos servicio y cliente estaban totalmente anulados y devorados por fórmulas, ecuaciones, planos técnicos y principios termo-dinámicos!!!! jajajajajaj). Fue en cambio tras esa etapa, cuando estudié Dirección y Gerencia Hotelera, que comencé a formar y a estructurar mis fundamentos profesionales actuales; -que seguro no son los mejores del planeta..., pero sí les aseguro que en términos de principios hacia el cliente, principios y convencimiento interior en aras de satisfacer sus necesidades!, en eso ¨no permito¨ que nadie me diga que es mejor que yo!; igual a lo sumo...-.
Por tanto formé mi vocación de servicio hacia el cliente, no nací con ella.
Insisto Javier: con vocación generalizada, unido a adecuados fundamentos técnicos, y encima con un salario digno (porque el proyecto empresarial sea inteligente y lo permita); la repera sería entonces nuestro sector turístico!!!!!!!!!!! En ese caso habría que ¨inventar¨ una liga especial para nosotros!!!!!!!, porque la ¨de las estrellas¨ se nos quedaría pequeña...
Pero mis estimados colegas: conocemos la realidad. Y sabemos que la vocación en muchísimos casos brilla por su ausencia en nuestro sector -ni ha nacido, si se ha creado posteriormente-. De ahí que yo en mi post abogue por trabajar a fondo (formar), el factor motivacional!!!!! De manera que compense esas carencias -bien en el estudiante, o bien en el profesional ya en activo, y cuyo reciclaje debemos ver (al menos en cierto número), como posible y realizable!!-.
Y bueno, ya de la EDUCACIÓN Javier (que también la nombras en tu comentario #4), ya de esa ni hablo... Porque sería meternos en el sistema escolar actual de este país; sería introducirnos en el análisis de los valores que se transmiten en el seno de muchas familias actualmente; sería meternos con el rol de los padres y sus potenciales carencias como valedores de los principios educacionales de sus hijos; sería meternos con la actual clase política (autonómica y nacional), y su estrepitoso fracaso como garantes de un buen sistema educativo general para sus clientes (los ciudadanos!); y seguro sería meternos en muchas aristas más que este tema de la educación conllevaría. Por tanto permítanme ni siquiera continuar, ya que de ese análisis es posible que no saliésemos durante los próximos tres meses!!!!! jajajajajajajaj
:-o
Un saludo cordial para tod@s en la comunidad, y gracias nuevamente por los comentarios.
DSA

Escrito el 26 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Juan Jose Correa Venegas
#6 jjcorrea dice:

Hola Daniel,

Comparto muchas de las reflexiones que haces en este post y te felicito por ello. No obstante, la realidad es que el sistema de formación en España es bastante rígido y con alto nivel de intervención. Por ello creo que una de las soluciones es que las empresas empiecen a confiar y apostar por la formación continua de sus trabajadores, pero de una forma proactiva, intergrando las políticas de formación en un plano estratégico para la organización.

Te cito a continuación un párrafo de uno de los estudios del Observatorio de RRHH en Turismo de Andalucía donde vemos las razones por las que las empresas turísticas no hacen formación:

"La principal razón argumentada por las empresas es la adecuación de la formación de los trabajadores y trabajadoras en plantilla con las necesidades de la empresa (46%) o bien que la formación inicial proporcionada a trabajadores y trabajadoras ya es suficiente para el puesto de trabajo (28,4%)"

Fuente: http://turismoandaluz.files.wordpress.com/2011/...

La verdad es que viendo estos resultados y leyendo el caso de Carlos Herrera antes mencionado, creo que el problema es de actitud a todos los niveles.

Obviamente no todo tiene que pasar por un cambio de actitud empresarial sino que también necesitamos solventar temas como la alta rotación de personal y el reconocimiento de las profesiones turísticas.

Saludos

Escrito el 27 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Miguel Angel Campo Seoane

Este post se titula “Necesitamos una formación diferente, que genere mayor valor añadido y competitividad”, aseveración tan cierta, como la práctica imposibilidad de lograrlo bajo las premisas que condicionan esa formación, ya que partimos de que para llegar a formarse en nuestro sector, sería preciso partir de unos supuestos prácticamente inexistentes, como serían entre otros, una adecuada formación básica, la aceptación por parte de los que han de ser formados de una elemental escala de valores, y la esperanza de que la formación que van a recibir, vaya a representar para ellos un esperanzador proyecto de vida.
La realidad es que en el momento actual, pocos ven que el turismo sea ese esperanzador proyecto de vida, los salarios de la mayor parte de los trabajadores del turismo antes de iniciarse la actual crisis financiera y desplomarse la actividad inmobiliaria, eran inferiores a los de un peón de albañil, y no digamos a los de un escayolista, alicatador, electricista o fontanero, de tal manera que formados o no, muchos profesionales de la hostelería se pasaron a actividades relacionadas con la construcción, y si hoy han bajado los salarios en esta actividad, todavía siguen siendo mejores que en la hostelería, con la ventaja de disponer de fines de semana y festivos libres y vacaciones durante los meses de julio o agosto, con mayores facilidades de hacer compatibles vida laboral y familiar, y caso de tener problemas económicos mayor facilidad para poder obtener unos ingresos adicionales haciendo alguna chapuza en la construcción o servicios extra en hostelería.
Si a lo anterior añadimos la falta de sensibilidad de la Administración para comprender las necesidades de la formación turística, preocupándose más de la titulación de los formadores que de su capacidad formativa, como demostró durante la transición a la democracia en nuestro país, al someter a los profesores de prácticas de la Escuela Superior de Hostelería de Madrid, por cierto excepcionales profesionales, a la vejación de tener que someterse a unos exámenes de convalidación, para sacar unos títulos de maestría más que probada por años de intachable labor formativa, siendo los titulados de maestría industrial que les examinaban, sus antiguos alumnos, mucho más jóvenes y sobre todo con mucha menos experiencia que ellos, ya fuese como profesionales o como maestros.
Es de destacar que en aquellos momentos en que se somete a esa insensata burla a quienes habían sido mis profesores, aquella Escuela había llegado a ser considerada como la segunda del mundo, inmediatamente después de la de Lausanne, como consecuencia de la relevancia que estábamos alcanzando sus antiguos alumnos y el alto grado de preparación de sus profesores de prácticas y muchos de los estudiantes de aquellos momentos.
Después de estos antecedentes, teorías bien intencionadas como la frase “Valorar más el factor personal como motor de la excelencia en nuestra industria de la hospitalidad!”, suena a música celestial, si no se acompaña de un verdadero cambio en la mentalidad tanto de la Administración como de las empresas y los trabajadores, para valorar a las personas POR LO QUE REALMENTE SON Y SABEN y no POR LO QUE CERTIFICAN QUE SON O SABEN, AUNQUE NO LO SEAN NI LO SEPAN.
Por todo ello, creo que lo que verdaderamente necesitamos para generar valor añadido y ser competitivos, es valorar los conocimientos y actitudes de nuestros trabajadores, independientemente del origen o naturaleza de la formación de los mismos.

Escrito el 27 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Daniel Suarez Ayala

Estimado Miguel Ángel: como en otras ocasiones ya te he trasladado a través de este mismo foro colectivo, no discrepo contigo en muchas cuestiones que escribes. Decir que estás alejado de la realidad sería una temeridad por mi parte, aparte de una aseveración muy incorrecta!
Vaya por tanto esta afirmación por delante.
Eso sí Miguel Ángel, percibo una constante en muchas de tus observaciones. Y esa es la obstinación. Probablemente con cómo nuestro sector en España se ha ido desarrollando a lo largo de los años. Evolución que por supuesto debes conocer mucho mejor que la mayoría de nosotros en esta comunidad! Dada tu trayectoria, tus años de brega, todo lo que debes haber visto, todas las ilusiones y proyectos que me imagino habrás contemplado como posibles (con pasión, con esfuerzo, con voluntad y con esperanza), pero que al final -bien haya sido por la administración, bien por circunstancias negativas de mercado-, pues no han cristalizado de la manera que anhelabas. Algo que de ser así, aunque sea en una pequeña porción, pues puedo entender perfectamente. Porque con 39 años a mi personalmente también me ha ocurrido ya (y más de una vez). Y porque realmente, en este país nuestro, pues ocurren muchas cosas -y nuestra industria turística no es la excepción-, que dejan un sabor de boca agrio y decepcionante.
Pero Miguel Ángel, te pregunto: ¿tiramos la toalla, a los que nos quedan 20, 30, 40 o más años en el sector...?
Evidentemente parto de la base que me vas a responder que NO. Y de hecho nunca te he leído decir algo así -aunque a veces parece que lo piensas-.
Pero mi apreciado Profesor: no creo que sea posible el cambio, la mejora, la transformación, el avance, la confirmación de las cosas buenas (que por supuesto las hay), si no mantenemos un espíritu marcadamente positivo -aún cuando los días estén lluviosos y oigamos los truenos en el horizonte-.
Intentando mejorar siempre. Teorizando a veces..., correcto. Pero también en la práctica!!, buscando vías de avance, de mejora, de cambio (paso a paso, o ¨radical¨ si fuera preciso); con optimismo, con energía positiva, con conocimientos también; y con la ayuda de personas valiosas como tú (que conjugan rico know-how con la experiencia y la veteranía que dan las canas). Porque otra vía muy diferente no creo que haya Miguel Ángel.
Pero insisto: con un espíritu positivo (o ultra-positivo si somos capaces de lograrlo).
Recorrido que no afirmo que sea moco de pavo ni coser y cantar. Pero camino posible!!!!! -no utópico-. Y camino el cual sigo opinando fervientemente que debe ir acompañado de la capacidad de generar cambios en las personas, en su interior. En optimizar lo que tenemos todos dentro (aunque nunca nos lo hayan enseñado). Porque así lograremos ser más competitivos: con nuestros trabajos y profesiones, y con nuestra vida en general; -la cual es una sola, y muchas veces más corta de lo que desearíamos-.
Porque con todos mis respetos Miguel Ángel: ver o denominar ¨música celestial¨ a algo, cuando existe en la tierra! (no en el cielo), cuando hay casos reales que demuestran que se puede, de personas también reales que a través de la superación profesional y personal y a través del crecimiento integral como seres humanos han avanzando en la vida!, en sus trabajos bien de directivos o bien de alicatadores! Pues bueno, denominarlo música celestial sinceramente no creo que sea lo más acertado.
Pero claro, es tu opinión Miguel Ángel, y es altamente respetable. Aunque haya personas (entre las que me incluyo), que no la compartan.
Porque mientras haya un solo caso de éxito (uno solo!, que son en realidad cientos y miles), opino que no debemos permitirnos el pensar que reproducir esas experiencias exitosas, en mayor número y en cualquier sector!!!!, no es posible.
Un saludo cordial,
DSA

Escrito el 27 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Miguel Angel Campo Seoane

Estimado Daniel: Agradezco tus apreciaciones y estoy de acuerdo contigo en que existe una constante en muchas de mis observaciones, diferiría contigo solamente en la definición de esa constante, por que más que obstinación, yo la consideraría constatación de las dificultades a las que nos enfrentamos, aunque estaría mejor expresado, constatación de las dificultades a las que os enfrentáis, ya que a estas alturas, me considero un tanto fuera de juego, aunque como podrás comprobar, y pese a esa constatación, no tiro la toalla, y estoy tan cerca del campo de juego como me es posible, y me permite la inmersión realizada en este nuevo mundo tecnológico, que nos permite comunicarnos y transferirnos información y experiencias en un flujo constante, de forma que podamos ampliar nuestra visión de los mismos hechos desde diferentes puntos de vista, enriqueciendo nuestras posibilidades de mejorar nuestra capacidad de gestión.
Como muy bien señalas a lo largo de una vida profesional que comenzó en 1950, en que visitan nuestro país 676.300 turistas, para cuatro años más tarde iniciar en España coincidiendo con el año santo compostelano de 1954, el fenómeno turístico al alcanzar en ese año una cifra muy cercana al millón de visitantes, en concreto 993.100, datos estadísticos que pueden encontrarse en el link http://books.google.es/books?id=PTkf5Sh0Ay8C&am...=onepage&q=turistas%20en%20Espa%C3%B1a%20en%201954&f=false
Eran cifras muy lejanas a los más de 50 millones de visitantes que recibimos desde hace unos cuantos años, pero que representa el inicio de la recuperación económica de España después de nuestra guerra civil, y los problemas añadidos por la Segunda Guerra Mundial, y que con mayores o menores problemas o crisis, nos han permitido alcanzar el nivel de vida que actualmente tenemos.
A tu pregunta ¿tiramos la toalla, a los que nos quedan 20, 30, 40 o más años en el sector…? Conoces muy bien la respuesta, ya que creo que puede verse en todos mis post y comentarios, una respuesta constante a esa pregunta, no se puede tirar la toalla, y creo dar ejemplo al mantenerme al pie del cañón desde mi posición de jubilado, aportando mi pequeño grano de arena, tratando de transmitir mis experiencias, no para que sean copiadas, porque nunca me copie, ni tuve la mas mínima idea de copiar a otros, SI de utilizar las experiencias que me transmitían para tratar de mejorarlas adaptándolas a los tiempos que en cada momento y situación me tocaba vivir, y lo transmito tanto como puedo, para que se puedan tomar como referencia, junto con otras muchas de otros excelentes profesionales, para corregir lo que pudimos hacer mal y aprovechar y tomar como punto de apoyo, aquello que en algún momento pudimos hacer mejor y nos convirtió en dos o tres décadas en líderes del turismo mundial, posición que vamos perdiendo a lo largo de la primera década de este siglo.
En sentido figurativo y familiar la expresión música celestial, se refiere a “palabras halagüeñas y promesas que no tienen sustancia ni efectividad” y considerando en alto grado tu opinión y el derecho que te asiste a no compartir la mía, podrás comprender que los casos de éxito de los muchos buenos profesionales a cuyo lado he aprendido, con los que he compartido experiencias y con lo que a mi lado han aprendido, no nos debiera permitir “dormirnos en los laureles” confundiéndonos a nosotros mismos, y confundiendo a quienes vienen detrás de nosotros, creyendo que los problemas del turismo, entre el que para mí es más importante, la baja calidad de la formación turística y la escasa profesionalidad que derivada de ella, hay en una amplia representación del sector, se podrá solucionar con lo que más arriba se señala como significado de música celestial, porque ya me dirás lo que son:
A) Las promesas de exitosa vida profesional que se ofrece en escuelas y universidades y la realidad que se encuentran los alumnos una vez terminados sus estudios.
B) Las promesas de “desarrollo profesional – planes de carrera” que los recién graduados en hoteles escuela , ponen como su primer factor de importancia a la hora de elegir una empresa en la que trabajar, y la realidad de lo que se encuentran después de periodos más o menos largos de prácticas, en algunos casos no retribuidas y en muchos otros con baja remuneración, para que al final de esa etapa en la mayoría de casos se encuentren sustituidos por otro trabajador en prácticas, en lugar de cosechar el fruto de su esfuerzo, con un puesto de plantilla a la altura de la formación y capacitación supuestamente recibida.
Me gustaría saber cómo interpretas que más del 40% de los participantes en el sondeo a que haces referencia en tu post http://comunidad.hosteltur.com/post/2011-04-27-... estén considerando buscar algún tipo de empleo fuera del sector turístico hotelero, porque estoy totalmente de acuerdo contigo en la necesidad de ser positivos, de valorar las experiencias exitosas, sea en este o en cualquier otro sector, y que esas experiencias son posibles de reproducir, pero para ello, se deberán tener las mismas si no mejores capacidades y experiencias que aquellos que las consiguieron, porque los tiempos cambian, y considero que en cualquier caso, en una industria como la del turismo, se deberá tener mucho más en cuenta de lo que la realidad nos demuestra, que se sabe valorar la importancia del capital humano de nuestras empresas.
Asumo que soy crítico con aquella parte del empresariado y equipos directivos de nuestra industria, que no son capaces de valorar en su justa medida la importancia del respeto al cliente y a sus empleados, pensando que solamente con precios bajos y salarios todavía más bajos, van a sacar adelante esta industria, porque a mi juicio, se equivocan, y a lo largo de toda mi vida profesional, he asumido que cuando algo no funcionaba bien en el hotel que dirigía, la culpa era mía y no de mis empleados, porque estos hacían lo que les mandaba o permitía hacer, asumo que haya personas que no compartan esa opinión, pero entre las opiniones acertadas y equivocadas de todos nosotros, como dices en el párrafo final del post a que hago referencia en el párrafo anterior “mis estimados colegas de gremio. Creo que hay material de reflexión para todos los gustos.”

Escrito el 28 de Abril de 2011, hace más de 2 años
Daniel Suarez Ayala

Bueno, ahora mismo no tengo nada nuevo que añadir a este intercambio de pareces Miguel Ángel. Me refiero a los conceptos básicos de mi post de arriba << Necesitamos una formación diferente, que genere mayor valor añadido y competitividad >>. Ya que me reafirmo en lo que he venido expresando al respecto del mismo.
Afirmaciones y análisis que opino además en nada contradicen los datos objetivos expuestos en el post << Intereses de los recién graduados en hoteles escuela >> http://comunidad.hosteltur.com/post/2011-04-27-... . Todo lo contrario: opino que lo que he trasladado en ese otro post encaja perfectamente dentro de la línea argumental que he venido defendiendo en todos mis análisis y comentarios hasta la fecha.
Nuestro sector turístico y hotelero (en España específicamente, que es de donde hemos estado hablando más), tiene una serie de carencias y debilidades que tenemos que mejorar. En eso estamos todos en principio de acuerdo. Y bueno, luego vienen algunas diferentes lecturas y distintos enfoques a partir de esa base de partida Miguel Ángel. Donde yo personalmente opino que esa mejora y mayor competitividad es posible subsanarla en el medio / largo plazo. Donde igualmente opino que para que esa mejora sea real y sólida en el futuro hace falta cambiar muchas cosas en lo público, en lo privado, en el empresariado y en el trabajador. Cambio que además opino tiene que venir a través de mejoras en las metodologías y procesos técnico-profesionales, pero también (y de forma fundamental!!!!!), en el interior de las personas implicadas. Por tanto, cambios que tienen que venir a partir del crecimiento integral como seres humanos -para luego poder ser mejores profesionales...-. Sin que ello sean palabras halagüeñas ni promesas que no tienen sustancia ni efectividad.
Como he dicho más de una vez: cambios de actitudes y convicciones como vehículo de esa necesaria transformación personal y colectiva. Opinando que eso lo lograremos con trabajo y empeño, con mucha energía positiva, y a través de la formación diferente que arriba sugiero! Para un contexto global en permanente cambio y movimiento como vive nuestro único planeta tierra.
Y ya te digo Miguel Ángel, eso es básicamente lo que opino. Y eso es básicamente lo que he venido abordando desde un principio en el contexto de mis reflexiones dentro de la comunidad Hosteltur.
Por tanto, y aún con todos los puntos en los cuales coincidimos muchas veces Miguel Ángel, de momento creo que seguiremos teniendo una amplia discrepancia en lo referente a las opciones que le damos a esa mejora, y sobre todo: en lo referente al camino que habría que seguir para lograrla!
Pero bueno Miguel Ángel, ahí precisamente reside una de las riquezas de un foro abierto, libre, profesional y respetuoso como este: en el contraste, en la comparación y en el posterior enriquecimiento de todas las posibles ideas y planteamientos que sus participantes desarrollan.
Saludos cordiales,
DSA

Escrito el 28 de Abril de 2011, hace más de 2 años