@mferres inició un domingo de agosto, un interesante debate en twitter bajo el hashtag #perfilstwitter [cat]. En post posterior, desvela que un artículo en The Chronicle of Higher Education, el profesor Christian Brady explicaba que poseía dos perfiles en Twitter, uno en función del cargo que posee en la Universidad y un segundo para uso personal y de investigación, la hizo cavilar... (el debate completo se encuentra recogido en el siguiente tweetdoc [cat]). Y es que a raíz de su debate, se vierten diferentes opiniones a favor de la unicidad del perfil digital o bien de su multiplicidad:
- Que la dimensión digital es una parte más, integrada al individuo, por lo que no tiene demasiado sentido separarla.
- En los perfíles políticos la igualdad "perfil profesional-perfil personal" otorga credibilidad a su mensaje profesional.
- Los casos de multilingüismo de marcas, son causa de multiperfiles, perfectamente comprendidos, ya que responden a una única personalidad.
El asunto de la identidad no es nuevo en las RRSS. Desde la problemática etiqueta de los amigos en Facebook para quien miraba con recelo la plataforma, hasta hoy en día, probablemente más adultos en el uso de las mismas, la identidad digital es aún muy sensible a un efecto halo como marca Toni Martin Avila en su imperdible post El Efecto Halo en el entorno digital.
Y quería incidir en situaciones que se observan cuando trabajas en las Redes Sociales:
- Ya no es tan extraño en empresas con fuerte presencia en entorno digitales, que puntualicen la comunicación personal de quien va a representarles, por lo que se dan casos y no sólo en los consabidos Community Managers (no son los únicos que pueden/suelen representar a una empresa, pero esto ya es motivo de otro post), cuyos Facebook y Twitter personales, se encuentran no sólo bajo condiciones de contrato sino también bajo la cuenta de resultados de la empresa. La coherencia persona-profesión y su representatividad no pasan en absoluto desapercibidas. La gerencia es plenamente consciente de su visibilidad.
- Hay perfiles personales, que poseen un segundo perfil digital para seguir los acontecimientos futbolísticos. O bien segundos perfiles eróticos: la pasión deportiva, la sexual o también la de determinados hobbys "nicho" produce perfiles. Ámbitos personales que pueden ser polémicos socialmente o entrar en conflicto por idoneidad con la representatividad profesional, al igual que en la vida real, se vinculan a otro ámbito digital, con sus círculos de seguidores concretos que comparten la misma pasión. ¿Política de pseudónimos? Quizás se trate de una política de credibilidad y de liderazgo.
Este desdoblamiento de perfiles digitales quizás se deba a lo que Toni Martin Avila en su post, denomina al tratar la sociabilidad digital de marcas o personas, como una forma de ofrecer "su imagen bella digital, y que los usuarios que la siguen, sus fans, followers puedan ver en ella otras cualidades que en muchos de los casos no corresponden con la realidad". Quizás lo mejor para todos aquellos que son conscientes de su responsabilidad social, sea separar sus diferentes facetas que no se corresponden con su rutinario:segmentar. No puedo estar más de acuerdo cuando apunta que el efecto halo en el entorno digital demuestra lo poco que sabemos sobre aquello que influencia nuestra evaluación de las personas y del mundo, aun cuando creemos hacer juicios de valor objetivos, y lo poco tolerantes que nos podemos mostrar a cambiar nuestra forma de pensar.

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Interesante exposición. Mucho del éxito de las redes sociales se basa en la idea de que sus usuarios comparten ideas, conocimiento, y porqué no, intimidad (reconocida intrinsecamente o no). Si embargo, el segmentar puede ser percibidido como una falta o una deslealtad a ese principio de veracidad que muchos presuponen a las redes sociales. No hablo de profesionales, campo en el que creo que se sobreentiende la segmentación de perfiles, sino en en las redes sociales más populares y comunes más orientadas al ocio y a ese "minuto de gloria de Andy Warhol". La mayoría de los usuarios no se plantean segmentar sus perfiles, sino que lo que hacen es segmentar y/o falsear sus únicos perfiles (o al menos, la información que aportan en los mismos) lo cual sigue siendo una falta a ese principio de veracidad que ellos mismos no quieren que desaparezca, situandose en una contradicción.
Ahí diste en el clavo Miguel. La misma contradicción que en la vida real, nos puede alimentar poca credibilidad de ese perfil o en el peor de los casos, la desconfianza absoluta. Muchísimas gracias por comentar.