Aunque odio la palabra crisis y todos los términos y conceptos asociados a ella...recortes, valor de la deuda, desempleo....porque me generan un estado de frustación e impotencia, está ahí, como un virus que comenzó latente, del que éramos todos portadores por un motivo u otro y que al final ha resultado en una pandemia a nivel mundial al puro estilo thriller americano.
Dejando de un lado los que con la crisis han visto la oportunidad única e inigualable para "hacer el agosto" ya sea a través de la especulación, adeántándose al despido libre, frenando el crédito y/o el gasto o simplemente vendiendo humo..y a pesar de la apología, la demagogia, los catedráticos en economía y los rescatadores varios, nadie da con la receta mágica para salir de este lío.
Por supuesto no sé cual es esa receta pero sí , desde mi humilde punto de vista, creo que hay un ingrediente fundamental: el valor añadido de componente humano, sobre todo en el sector servicios, como es el caso del Turismo: la atención al cliente en todo su espectro y durante todo el proceso de compra (antes, durante y después).
Las cosas han cambiado, el mercado, las necesidades, los hábitos de consumo, el poder adquisitivo...la crisis ha dado una vuelta de tuerca a todo el engranaje de la economía tal y como la estudiamos, tal y como la conocíamos.
Aunque "valor añadido" sea un término que se emplea habitualmente y se regala con facilidad, tiene que ser real.
Ante una competencia brutal sólo queda, diferenciarse y recuperar el ofrecer, para recibir algo a cambio. Ofrecer algo diferente, especial, algo más.
Creo que nos hemos deshumanizado y que se ha perdido en gran medida la esencia de la atención al cliente. En muchas ocasiones es el cliente quien tiene que luchar para resolver dudas y encontrar respuestas. ¿No debería ser todo más fácil? ¿Al revés? ¿Quién compra y quien vende?
Herramientas como la tecnología, la innovación y el 2.o dan lugar a un entorno ideal para recuperar la verdadera relación empresa-cliente, como persona-persona y otorgar al consumidor su verdadero papel en el proceso de compra: el protagonista.
El lujo de esperar en "casa", sentado en el sofá, esperando a que vengan a verte..se acabó. Hay que buscar, encontrar, y aportar para vengan a visitarte .Y por supuesto ser buen anfitrión, cuidar, mimar y atender a esas visitas con todo el cariño que se merecen, para que vuelvan otro día a casa.
Se acabó la supremacía ,vuelve el equilibrio y la relación horizontal entre empresa-cliente que conversan sin jerarquías.
El cliente ha recuperado el poder que nunca debió perder, decide y elige lo que necesita, lo que quiere y lo que realmente le satisface.
Be guiri my friend!


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Sin duda estamos cayendo en una deshumanización del sector donde el contacto y las relaciones humanas están mediados por la tecnología, pero es verdad que el cliente sigue valorando este contacto y tal vez cuando la tecnología lo abarque todo se convierta en una nueva tipología turística el TURISMO HUMANISTA.
Gracias por tu post que nos recuerda la importancia dela realidad en un mundo cada vez más virtualizado