La semana pasada me invitaron a conocer una Universidad. Â Â 
Mientras mi anfitrión me enseñaba sus instalaciones (tengo que decir que eran increÃbles), me dejó caer en más de una ocasión sobre lo poco pensada que estaba la arquitectura de los edificios que componÃan el campus universitario para el uso final que tienen.
A la vista estaba que las edificaciones eran espectaculares, pero una vez que ya han pasado varios años desde su puesta en marcha, es ahora cuando conocÃan y sufrÃan las debilidades y disfuncionalidades: edificios con falta de luz o con exceso, techos demasiado altos, formas exteriores peculiares que condenan a la inutilidad a ciertos espacios en el interior….
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El ego del arquitecto, el ego del interiorista, es algo que también hemos sufrido, sufren muchos hoteles en la actualidad. Anteponer la belleza, la originalidad y la creatividad,  es lo que crea esa disfuncionalidad.
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Arquitectura e interiorismo deben de ser herramientas al servicio de los objetivos de los hoteles y la restauración comercial: Crear espacios bellos, estables y funcionales donde los clientes disfruten de su estancia y servicios, mientras el equipo que conforma ese hotel o ese restaurante se encuentra el espacio ideal para desarrollar su actividad. En conclusión: todo ello encaminado a la satisfacción y comodidad del cliente, tanto interno como externo.
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En algunos hoteles encontramos techos inalcanzables que complican la climatización creando espacios complicadÃsimos y carÃsimos de calentar en invierno. Ausencia de espacios de almacén o dimensiones ridÃculas para la capacidad del establecimiento. La importancia de fachada y aspecto exterior tan alta, que la entrada de proveedores es un pequeño reducto incómodo e inoperativo o mezclado con los coches de los clientes en el garaje. Consignas de equipaje en las que cuando el cliente ve abrirse la puerta, se pregunta a si mismo cómo no le han dado su maleta al técnico que vino a revisar la fotocopiadora o a otro cliente. Recepciones de hotel diseñadas para no trabajar o para visitar al fisioterapeuta todas las semanas. Iluminación pensada en crear atmósferas pero no tanto en iluminar o con un mando de opciones tan inoperativo que cuando el cliente termina su estancia es cuando se empezaba a enterar de cómo funcionaba….. (Ejemplos de este tipo salieron nombrados en la iniciativa llevada a cabo en Twitter por mi amigo Fabián González de ITH a través del hashtag #hotelfacts).
¿Pero quién es el que sufre todo esto? El CLIENTE.
El diseño de un hotel, de un restaurante, tiene que estar hecho por especialistas, que conozcan el sector de cerca. Que sean capaces en algún momento de sacrificar su nombre no haciendo un diseño tan llamativo para estar en las revistas del sector, y sà dándole prioridad al uso final. Que a través de lo bello se enfoquen en la comodidad del cliente externo y del cliente interno. Que cuenten también con la opinión del equipo, de las personas que realmente conocen cómo es el trabajo, cómo es la operativa, cuáles son las necesidades.
La arquitectura y el interiorismo no son fines en sà mismos. El objetivo no es tener un hotel o un restaurante simplemente bello. Es que alcancen niveles de ocupación rentables. Es que la belleza o singularidad del edificio y su interior, por supuesto, sean un activador importante en la compra, pero no el único, porque si no con haber visitado el hotel una sola vez será suficiente.


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Hola Paula, excelente post, del que pueden desprenderse conclusiones que se pueden relacionar con las del post publicado el 15/01/2010 titulado Proyectos hoteleros ¿Quién primero, el Arquitecto o el Director?, y que si no habÃas visto puedes encontrar en
http://comunidad.hosteltur.com/post/2010-01-15-...
Muchas gracias, Miguel Angel.
No, no leà el post de ¿Quién primero.... ? Ahora sÃ! Coincido totalmente!!!
Saludos!!!
Paula
La verdad es que tienes razón Paula, muchos arquitectos sólo piensan en hacer una obra que, tal vez, les lleve al estrellato y donde prime el ornamento frente a la funcionalidad.
Además, es cierto que hay muchos tipos de arquitectos y muchas tipologÃas de arquitectura, por lo que, asimismo, es responsabilidad del hotelero tener un criterio previo, que no sea lo famoso que pueda ser el arquitecto, y en función de ese criterio elegir un arquitecto que pueda cubrir sus necesidades.
Por supuesto, también resulta conveniente que el hotelero realice un seguimiento de las obras para que después no haya sorpresas.
Sin duda las arquitectura en su afan por fusionarse con la estética escultórica es interesante siemrpe y cuando sea funcional.
Un saludo,
Clara
Buenos dÃas,
Me integro ahora a esta "comunidad" y veo este comentario que me parece muy significativo, al que modestamente me permito incorporar la necesidad de incorporar la reflexión sobre el diseño universal, integrador, inclusivo, que tenga presente a personas con capacidades diferentes.
Concepto que requiere de "militantes" permanentes, pues de lo contrario la "rentabilidad" se impone y margina.
Mis respetos.
BenjamÃn Liberoff
De nada sirve la belleza sin equilibrio ni orden alguno. Deja de ser perfecto lo que se supone simplemente una antesala de un exceso de egocentrismo.
Deben primar los espacios, lo diáfano y sobre todo la transparencia de los proyectos arquitectónicos vinculados al servicio de las personas, tanto cliente externo e interno como bien dices Paula.
Me han venido a la memoria leyendo tu post "algunos de esos atropellos arquitectónicos o de interiorismo" convertidos en apaños para la ocasión.
La historia del arte nos muestra diferentes cánones de belleza, proporción y equilibrio entre las partes. Especialistas, sin duda.
Estupenda reflexión Paula que, por supuesto, no debe obviar polÃticas de sostenibilidad enmarcadas en un profundo respeto hacia el entorno y el destino. Saludos.
Gran reflexión Paula. Y cuánto lo sufrimos también los directores.
Siempre he fantaseado con lo que reclamas: ¿Cómo serÃa el mejor equilibrio entre funcionalidad y belleza? ¿Qué aportarÃa si me preguntaran; si nos preguntaran?
La estrategia en España ha consistido principalmente en la decoración interior. El resultado ha sido, como bien dices: visto uno visto todos. A penas belleza exterior sin alma. Puedo imaginarme la analogÃa de sentarme a cenar con Paris Hilton: "Bien chica, estás muy buena, pero eres más superficial que un filete transgénico". AsÃ, en un hotel en que sólo se encuentra decoración, sin trabajadores que refuercen ese contenido, produciendo también experiencias con su servicio, se queda en tanto de lo mismo...
Como podrás ver en Asia, los proyectos sin embargo tiran por lo grandioso, impactante y a menudo disfuncional. Parece normal, allà no están necesitados de recursos energéticos, recursos de financiación, ni recursos humanos. Y los clientes, también lo demandan.
Un hotel son vivencias, el diseño puede colaborar pero no lo es todo, como bien dice Arturo el alma la ponen los trabajadores que dÃa a dÃa permiten que las vivencias y experiencias de los huespedes sean lo más confortables y satisfactorias posibles.
En los últimos años se están llevando a cabo proyectos cuyos diseños pueden ser muy "fashion" pero que no están pensandos desde luego para poner las instalaciones al servicio del confort del cliente, sino más bien al contrario y eso en un hotel es un fallo garrafal.
Un saludo.
Muchas gracias a todos , Miguel, Clara, BenjamÃn, Juan Antonio, Arturo, Javier, por vuestros comentarios!!
Aunque el tÃtulo iba dedicado a los arquitectos, en estos dÃas puede que los interioristas sean los mayores responsables de la funcionalidad o ausencia de ella!!
En este comunidad muchos de nosotros hemos trabajado tanto dentro de hoteles como para ellos y sabemos la inoperatividad que producen los espacios mal diseñados.
No obstante, todos los me conocen personalmente saben que creo firmemente en la importancia que tiene el diseño de un hotel y de un restaurante cómo éxito en su comunicación y finalmente en sus ventas.
Entonces: en nuestra mano está poder conseguir ese EQUILIBRIO de belleza y funcionalidad !!!