Un hotel de Berlín, el Propeller Island City Lodge, ofrece a sus clientes la posibilidad de dormir en un ataúd, una opción si bien para el común de los mortales puede parecer espeluznante, seguro que tiene su público. Pero incluso más de lo que se podría pensar.
El turismo del morbo amplía cada vez más su oferta sumando nuevos tumbas de personajes famosos a los que visitar o lugares donde se produjeron tragedias o incluso desastres naturales.
Sin embargo, a mi este post me ha hecho pensar en la idea de que esos dos bonitos ataúdes blancos que ofrece el hotel berlinés podrían ser atractivos también para los niños. La oferta infantil y los clubes de los hoteles son con frecuencia demasiado almibarados para los niños de hoy día, fans de las series escatológicas y las famosas muñecas Monster High (el juguete más agotado esta Navidad, da una idea de su popularidad).

Quizá sería buena idea que la oferta infantil y juvenil mirase más los gustos reales de los niños y dejaran de ofrecerles lo que les encantó a sus padres con su edad.
El hotel de Berlín está bien pensado en este sentido, nuevas experiencias, pues además de los ataúdes –en los que dormir con la tapa cerrada ya es opcional- incluye otras habitaciones que por ejemplo cambian de color, otras flotan, otras se rodean de espejos y hay incluso una que simula una prisión. Esta en concreto debe ser ideal para sacudirse el estrés.
Saludos!


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A mi la lectura de este post, me ha hecho pensar en si todo vale, para ganar dinero, si el que los niños de hoy en día, sean fans de las series escatológicas y las famosas muñecas Monster High, debe hacernos considerar normal, dicho comportamiento, o no sería más prudente tratar de reconducir, la situación a la que está llevando la permisividad y falta de control de quienes debieran educar en valores, dando pie a que los menores denuncien y maltraten a sus padres, si no les dan todos sus caprichos. ¿Dónde están y quien debe poner los límites?
Libertad de expresión SI, ahora bien, ¿con o sin límites? Si se le ponen límites, ya no hay libertad, si no se le ponen, se puede caer en el libertinaje, quizá sea prudente bucear en nuestra historia, tanto lejana como reciente, para ver a dónde conduce la libertad mal entendida, y a dónde podría llevarnos el “dejar hacer” de quienes la defienden.
Interesante cuanto menos, una oferta muy válida e ingeniosa, todo tiene su público y está bien ofertarles según sus intereses. Seguro que vacio no se les queda el hotel.
Un saludo.