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Rincón web de InmaQuirante
Inma Quirante

Reflexiones de una novata!

Una de las cosas buenas de empezar en algo, es todo lo que te queda por aprender!

Inma Quirante
Publicado por InmaQuirante el 18 de Octubre de 2012

Consciente de la escasa relación (o quizá no tan escasa), que tiene el tema sobre el que escribo hoy, con respecto a la tónica general del blog... Pido disculpas.

Sin embargo, mis razones son simples: Me siento feliz, de buen humor, y me apetece compartirlo.

Esta sensación de ingrávida y absurda felicidad, la ha provocado uno de esos pensamientos fugaces, que se nos pasan por la cabeza, sólo en ocasiones. Concretamente, cuando desconectamos por unos segundos de todo y nos relajamos realmente. Cuando dejamos entrar el aire en nuestros pulmones, y somos conscientes del recorrido que realiza.
Ese tipo de pensamiento nos deja sonrisa de bobos, y caminamos así por la calle, pensando que la gente a nuestro alrededor nos mira, preguntándose de qué se ríe este o esta.
Sin embargo, dejamos el gesto dibujado en nuestra cara. Incluso nos sentimos orgullosos de lucirlo...
Pero, el resto del mundo anda demasiado ocupado para percatarse de él. O quizá ¿no? Pues, no lo sé. Pero por si acaso, hoy me permito compartirlo.

A veces, cuando camino por alguna de las maravillosas calles de esta ciudad, me recuerda la suerte que tengo: Casi siempre he conseguido alcanzar aquello que he deseado.Edificio Metropolis
¡Cuidado!, no se trata de que, “como a una niña caprichosa, mis papás hayan comprado la piruleta del sabor y en el preciso instante, en que la nena lo deseaba”.
Me refiero más bien a esos deseos grandes o pequeños, que logras con el tiempo.Algunos, requieren de enormes esfuerzos, de los que eres absolutamente consciente. Otros, supongo que se te pegan a la piel y a tu forma de ser, mientras vas caminando, sin ser consciente del todo, hacia su consecución.

Cuando era pequeña siempre dije que un día viviría en Madrid. Aún cuando no conocía esta ciudad. Me excitaba la idea de una extensión tan inmensa y vibrante, tan llena de gente y de vida. La cantidad de cosas que debían (que ocurren) en ese lugar.

Hoy, cuando camino por Madrid, y me relajo, disfrutando de las vistas, o cuando simplemente un pequeño detalle me saca de mi ensimismamiento matutino, me doy cuenta de que el deseo de esa niñita se cumplió. Entonces sonrío, como he dicho: como si fuera boba (quién dice que no lo sea :). Me encanta esta ciudad, su ruido, su vida, sus calles, la gente corriendo de un lado para otro, la cantidad de idiomas que se pueden escuchar en cada una de sus esquinas, con solo prestar atención; Las vistas desde algunas de sus terrazas más altas y populares; La imagen de la castellana desierta (sí, a veces lo está. Sobre todo los fines de semana por la mañana o a mediodía),...

Inmediatamente después, como si una parte de mi subconsciente celoso, y enamorado de otros lugares en los que he vivido, y en los cuales también he tenido esa sensación de satisfacción al pasear y empaparme de cada detalle... Otra imagen me ha venido a la mente. El tiempo que pasé en Alemania. Entonces, me doy cuenta de que puedo ser (soy) tremendamente testaruda.
Postdamer PlatzCuando pisé Alemania por primera vez, de la mano de una amiga de toda la vida, para estudiar juntas un curso alemán durante el verano, mi corazón melancólico se enamoró del olor a lluvia, del color gris de las mañanas, de la paz que se respira después de la lluvia, de la posibilidad de conocer otras concepciones culturales y estilos de vida ajenos a los míos... Supe que quería regresar al año siguiente y estudiar allí.
Sin embargo, no hablaba ni una palabra de alemán, tendría que “ponerme las pilas” o sería imposible.
Sólo un curso después, cuando viajé de vuelta a Alemania, ya era capaz de desenvolverme en la facultad, con los compañeros, en el supermercado, y donde fuese: “Yo solita” (sin ayuda del Sr. Inglés, tan útil en determinadas ocasiones). Y lo mejor, todo ello: sin haber renunciado durante el curso anterior a realizar prácticas en la facultad, sacar adelante mis asignaturas , asistir a clases extra de alemán... Y por supuesto, sin renunciar a la magnífica vida social universitaria. Especialmente, a mi grupo de intercambio de inglés y al de alemán, a los que debo tanto, y con los que me he reído tanto, y lo he pasado tan bien cada vez que salíamos todos juntos.
Al regresar de Alemania, sólo dos años después de haber comenzado desde cero, llevaba bajo el brazo un certificado que me situaba en un nivel C1! (Nada mal!)

NO! No pretendo presumir de “mis batallitas ganadas”. Se trata simplemente de que:
Esta mañana me he dado cuenta de algo, al pensar en todas esas pequeñas cosas, que me hacen sonreir.
Tras los “logros de mi vida” (más grandes o más pequeños), hay decisiones muy concretas, dirigidas hacia unos objetivos firmes y claros...
Siempre que he sido capaz de identificar una meta y fijarme en ella, da igual el esfuerzo (porque detrás de todo ello, sin duda hay esfuerzos), he logrado antes o después alcanzarlo.

No tires la toalla (by Isicia Espín)

Considero que, este hecho no es algo que me ocurra a mí personalmente (nada más lejos de la realidad). El hecho es que, me he dado cuenta de que soy de esas personas que, siempre ha creído que la suerte no lo es. Que la suerte hay que buscarla, esforzarse por perseguirla. A pesar de que ella a veces, intente correr más rápido que nosotros. Es más, precisamente, con mayor motivo, cuando ella parece decidida a mirarnos tranquilamente desde el espejo retrovisor.

Creo que, cuando tenemos clara la meta, el 50% del camino está andado.


¿Cuáles son los objetivos que perseguis vosotros?
¿Cuál es el objetivo que persigo ahora? Bueno, esperad un poco... Seguro que vamos viéndolo juntos más cerca poco a poco.

Inma Quirante 

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Añadir comentario 3 comentarios
Anna Tari
#1 Anna_Tari dice:

Inma te deseo lo mejor en el camino que has escogido. Me encanta tu filosofía de vida, estoy de acuerdo en que el tener clara la meta supone un 50% del camino, y el otro 50% lo recorrerás dada tu determinación y buena actitud. Además, seguro que la suerte también va contigo, ya que el estar predispuesta a vivir experiencias positivas, hace que las atraigas. ¡Encantada de conocer a personas como tú! Un saludo :)

Escrito el 18 de Octubre de 2012, hace 7 meses
Miguel Angel Campo Seoane

Inma, nunca está fuera de lugar ayudar a que todos nos paremos un momento a recordar que ningún objetivo que pueda valer la pena se alcanza sin esfuerzo.
Me ha encantado la frase casi al final del post "cuando tenemos clara la meta, el 50% del camino está andado", y me pregunto cuando tendrán clara la meta muchos de nuestros directivos y empresarios, cuando se darán cuenta de que en un mercado con exceso de oferta, su meta no puede ser llenar el hotel, y que van a tener que aprender a marcar sus objetivos en términos económicos y no de ocupación de plazas.
Cuando sepan lo que necesitan ganar para sacar su empresa adelante, tendrán recorrido el 50% del camino, mientras piensen solamente en como llenar el hotel, posiblemente estarán haciendo más profundo el hoyo en el que se encuentran metidos por falta de una meta clara.

Escrito el 18 de Octubre de 2012, hace 7 meses
Inma Quirante

Muchas gracias a los dos!! Ana, igualmente, espero que tengas mucha "suerte"!

Miguel Ángel, amén a eso de que la meta no puede ser llenar el hotel a costa de lo que sea (que suele ser a costa del precio... con las consiguientes repercusiones en personal y servicio...).

Por ahora, estoy concentrada en ese "mantra" visualizar la meta, y andar el 50% del camino que me resta! ;)

Saludos,

Inma.

Escrito el 20 de Octubre de 2012, hace 7 meses