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Luis Javier Alonso Ledesma

PASIÓN POR EL TURISMO

Un espacio para repensar los destinos turísticos, definir las estrategias de posicionamiento y potenciar la creatividad y la competitividad.

Luis Javier Alonso Ledesma

En plena celebración del 30 aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, bien está echar atrás la mirada y hacer un orgulloso repaso por los hitos conseguidos, aunque ello suponga constatar en muchos aspectos que, a pesar de los años, esta Comunidad sigue siendo uno de los parientes más pobres de los que conforman el árbol genealógico de la gran familia de las autonomías españolas. Pero como bien dijo Lewis Carroll, padre literario de Alicia en el País de las Maravillas,  ¡qué pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás!, por lo que conviene proyectar la mirada  hacia el futuro y aprender a nadar en este “mar de lágrimas” para no morir ahogados en la travesía.  

Castilla y León tiene por delante un futuro con importantes retos a conseguir y metas que, con urgencia, debe traspasar. Con este planteamiento como marco de referencia, bajo el título “Estatuto: 30 años, 9 retos”, la agencia de noticias ICAL ha reunido a un grupo de 26 expertos para reflexionar sobre los diferentes ámbitos que incluyen estos desafíos. Desde la sociología y la demografía, al relevante sector agrario y medioambiental, pasando por la ciencia o la educación, sin dejar a un lado los objetivos del Estado de Bienestar, que afronta el envejecimiento de la población y, por supuesto el TURISMO.

bandera

En lo que tiene que ver con el sector turístico, uno de los motores tractores de la economía de esta comunidad, Castilla y León necesita crear estrategias inteligentes para posicionar una marca turística potente, diferenciada y altamente competitiva  en el mercado internacional. Para ello habrá que tener en cuenta que muchos de los diseños tradicionales de productos turísticos hoy no aportan valor añadido a la Marca, lo que la hace menos interesantes para los operadores y por consiguiente mucho menos permeable en el catálogo turístico global.

El cambio de mentalidad del mercado tradicional, basado en un turismo de oferta, al actual más proyectado a la demanda, hace necesaria la configuración de nuevos productos turísticos y reinventar aquellos que, a pesar de su consolidación, han perdido fuelle en el mercado competitivo. Castilla y León es una comunidad verdaderamente rica en recursos culturales y patrimoniales. En los últimos años se ha hecho un verdadero esfuerzo por la rehabilitación y el mantenimiento de los mismos.  Pero desde el punto de vista del interés turístico es imprescindible, además, una interpretación contemporánea de la cultura y del patrimonio para presentar un escenario generador de sensaciones ya que los turistas hoy buscan, además de viajar, vivir experiencias únicas.

Un importante reto del sector turístico de esta Comunidad en los próximos años será presentar una oferta diversificada y muy segmentada, para dirigirla a nuevos mercados y potenciales nichos de oportunidad. Ello exige, urgentemente, adaptar las estrategias de promoción y comercialización a los nuevos canales, así como una apuesta decidida por las tecnologías de la información y la comunicación, no como un fin en sí mismo, sino como soporte para la configuración de modelos cooperativos sectoriales e intersectoriales. Todo ello repercutirá claramente en el fortalecimiento de los eslabones de la cadena de valor turístico, que sostiene, en gran medida, el peso de la balanza de la economía de Castilla León.   

Tags: Castilla y León, Estatuto de Castilla y León, Estatuto de Autonomía, ICAL, Turismo de Castilla y León, Luis Javier Alonso, Pasión por el Turismo
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Añadir comentario 6 comentarios
LUIS FERNANDO HERRERO DIAZ
#1 luisherrero dice:

Un artículo muy acertado Luis Javier.

Escrito el 24 de Febrero de 2013, hace 7 meses
Chema Herrero Hernandez
#2 CHEMA dice:

Castilla y León necesita tomar decisiones de lo mas importante dentro de su promoción como destino de interior. Pese a contar con un patrimonio que ya quisieran otras comunidades,sistemáticamente se ha pensado que la promoción va por un lado y las demandas o necesidades de los hoteles,casas rurales, empresas de actividad en materia de comercialización por otro.
En estos tiempos mas que conejos en la chistera, las comunidades deben valorar quien le pone el cascabel al gato

Escrito el 25 de Febrero de 2013, hace 7 meses
Luis  Blazquez Chamorro

Buenas tardes,amigos ¡
Por la parte que me toca y dando mi punto de vista,el mayor problema que veo es : la 'falta de comunicación'
La parte pública,que en muchos de los casos,es la que cuenta con los recursos ... no tiene comunicación/cooperación con la parte privada,que en muchos de los casos es la que tiene la información que nos facilitan los 'clientes' ... sus necesidades,sus demandas,etc.

Escrito el 25 de Febrero de 2013, hace 7 meses
Miguel Angel Campo Seoane

Luis Javier, hay un párrafo que no acabo de entender, y me preocupa por lo que puede conducir a una mala interpretación de lo que es necesario.
El párrafo en cuestión es el penúltimo, cuando escribe en su inicio, “El cambio de mentalidad del mercado tradicional, basado en un turismo de oferta, al actual más proyectado a la demanda, hace necesaria la configuración de nuevos productos turísticos y reinventar aquellos que, a pesar de su consolidación, han perdido fuelle en el mercado competitivo.”
Para no llevar a malas interpretaciones, creo que debemos distinguir lo que al efecto de este comentario, entiendo por turismo, ya que tendríamos que diferenciar entre dos percepciones del turismo, la que realmente corresponde a la realidad turística que englobaría la totalidad del país y actividades relacionadas con el mismo, y un nivel de turismo más restringido, correspondiente al turismo del exterior y los tour operadores tradicionales, por definirlo de otra manera, el turismo que nos saco del subdesarrollo de los años cincuenta a los setenta, y que para bien o para mal, es el que ha condicionado el devenir del turismo hasta nuestros días.
Cuando en el post se define como un mercado tradicional de turismo de oferta, choca con mi concepción de que nuestro mercado turístico tradicional, ha sido y sigue siendo un turismo de demanda, adaptado de forma total a lo que requerían los tour operadores, que dada la escasez de oferta inicial en todos los destinos turísticos, durante un par de décadas estuvieron financiando la construcción de hoteles, cuyos servicios quedaban condicionados por el tour operador que había contribuido a financiar la construcción.
Esa situación ha condicionado posteriormente el turismo español, que en gran número de casos sigue mediatizado por aquellos tour operadores, mejor debiéramos decir, los tour operadores, dado que la mayoría de aquellos han desaparecido del mercado, victimas de su falta de visión de lo que realmente busca el cliente, al que han querido convencer siempre mediante un argumento de precios baratos, que si eran posibles en un país subdesarrollado, e incluso cuando empezó a situarse en las vías del desarrollo, no ha sido posible a lo largo de los últimos veinte o treinta años.
Desde su nacimiento a mediados del pasado siglo, nuestro turismo siempre fue de demanda, lo que ha permitido a muchos empresarios, durante muchos años, trabajar con un práctico desprecio a lo que opinasen sus clientes, situación que si ya era muy grave hace cuarenta o cincuenta años, cuando la opinión de los clientes solo se transmitía, “boca a oído”, ahora es absolutamente aberrante, cuando además de aquel “boca a oído”, las opiniones de los clientes se "twettean" y se encuentran en multitud de portales de reservas y redes sociales, a disposición de cualquiera, en cualquier lugar del mundo, sin que por otra parte eso sea lo más grave, porque lo más grave es que por más que se hable de ello, parece que muy pocos se dan cuenta de que no puede gestionarse en una economía de oferta, sin adecuar los servicios al cliente objetivo adecuado a la estrategia de cada empresa, teniendo en consideración la potencial demanda que pueda derivarse de cada “target” al que se pueda enfocar la estrategia, para poder garantizar los objetivos de la empresa, y no lo han sabido hacer cuando el mercado era de demanda, ni lo saben hacer ahora que es de oferta.

Escrito el 25 de Febrero de 2013, hace 7 meses
LUIS FERNANDO HERRERO DIAZ
#5 luisherrero dice:

Interesante, esta última reflexión de Campo Seoane. Desde mi humilde punto de vista, y de acuerdo con el planteamiento de Luis Javier, creo que el modelo turístico español ha sido más, hasta hace relativamente poco tiempo (finales del pasado siglo XX), un modelo de oferta que de demanda.
De oferta, por, como bien ha señalado Campo Seoane, en los comienzos del desarrollismo turístico, en este país no había más que recursos; o más bien hay que decir, "el recurso", sol&playa; y era necesario alojar y dar de comer a los turistas que nos visitaban para disfrutar del clima, la playa, la tranquilidad, "el flamenco", "los toros", etc. (las comillas no significan que menosprecie estos recursos culturales, sino más bien, que destaque los que han configurado dos de los estereotipos que aún definen la identidad de un país tan diverso como el nuestro). En este modelo de desarrollo, el énfasis se sitúa en la oferta turística, y especialmente en la oferta hotelera; y en las infraestructuras y equipamientos asociados a la misma. Esto no quiere decir que la demanda no tenga algún poder de decisión; pero aquí lo importante es disponer de los recursos y de los elementos necesarios para acoger a cuantos más turistas mejor.
El modelo de demanda, por el contrario, se desarrolla desde el momento en que la aparición de destinos turísticos con los mismos recursos y, también, con elementos que permiten acoger a los turistas, comienzan a irrumpir en el universo turístico. El énfasis en este modelo de desarrollo está en todo aquello que favorece la máxima satisfacción de la demanda, es decir del turista, ya que su poder de decisión puede hundir un destino en beneficio de otros.
No obstante, sin querer entrar en polémicas que, sin dejar de ser interesantes e importantes para entender la historia del turismo, creo que hay que destacar dos aspectos que, creo, son claves en el artículo de Luis Javier:
1º. Es preciso no perder de vista las condiciones de la oferta turística de un destino, pero sobre todo es preciso estar pendiente de las tendencias de la demanda. De tal forma, que no es la demanda quien ha de adaptarse a la oferta, sino al contrario.
2º. En relación con el punto anterior, y en relación con la promoción del turismo, los agentes públicos, y también los privados, han de ser conscientes de:
a) las tendencias en relación con la información y la comunicación cambian a una velocidad de vértigo.
b) las tendencias de la demanda en relación con el disfrute del tiempo de ocio también cambian, no a la misma velocidad, pero sin duda impulsadas por las transformaciones en el ámbito de la información y la comunicación.
c) Cada vez más, especialmente en un contexto con recursos cada vez más limitados, es preciso medir la rentabilidad de las acciones (¡SI SE PUEDE!).
d) Es preciso unir la acción del sector público y el privado en aras de la optimización de recursos y de la eficacia en los resultados.

Escrito el 26 de Febrero de 2013, hace 7 meses
Miguel Angel Campo Seoane

Para general comprensión de mi planteamiento, y con el fin de que no fuese necesario entrar en estériles polémicas, distinguía en mi comentario anterior sobre diferentes niveles de turismo, y lo que entendía por mercado de oferta y mercado de demanda, de acuerdo con el actor que condicionaba el mercado.
Para mi análisis, considero mercado de demanda aquel en el que la demanda es muy superior a la oferta, mientras que al contrario considero mercado de oferta, aquel en el que ésta última es muy superior a la potencial demanda.
Así escribía: “Cuando en el post se define como un mercado tradicional de turismo de oferta, choca con mi concepción de que nuestro mercado turístico tradicional, ha sido y sigue siendo un turismo de demanda”, al ser la demanda muy superior a la oferta existente a lo largo de dos o tres décadas, desde los inicios del desarrollo turístico español.
Sin embargo, pasa a convertirse en un mercado de oferta a lo largo de las dos últimas décadas como consecuencia del gran incremento de ésta, con especial incidencia durante la primera década de este siglo.
En el mercado de demanda que considero propio de la primera etapa de nuestro turismo, las leyes de la oferta y la demanda, propiciaba la posibilidad de una comercialización con precios altos, que generaron abusos, aún mayores de los que hoy en día propicia una equivocada aplicación del Revenue Management, que fueron drásticamente cortados con una política de precios intervenidos, que unida a la financiación de muchos de los primeros hoteles turísticos por parte de los tour operadores, impidió la posibilidad de gestar un turismo de calidad, tal y como trato de explicar en el post Los pecados originales del turismo español y sus consecuencias. http://comunidad.hosteltur.com/post/2009-05-04-...
La situación anterior, al dar paso a un mercado de oferta, en el que ésta supera en mucho a la demanda, en cumplimiento de esas leyes de la oferta y la demanda, unidas a la falta de objetivos y adecuada formación comercial de la mayor parte de empresas, conduce a una guerra de precios en la que todos pierden: empresas, empleados de éstas y sus clientes, que admiten los bajos servicios en base a todavía más bajos precios, sin que como consecuencia de “herradas” Leyes de Defensa de la Competencia, se permita castigar, ni impedir un dumping, que unido a la incompetencia de muchos políticos, empresarios y alta dirección de sus empresas, ha dado paso al mayor número de quiebras y suspensiones de pagos de la historia moderna.
Si bien es cierto, que si se quiere triunfar en el mercado actual, hay que crear productos que se adapten de forma rentable para la empresa que los oferta, a lo que cada nicho de mercado demanda, eso no convierte al mercado en que actúa en un mercado de demanda, aunque como siempre, la última palabra en la aceptación o no, de un producto sea el que sea, esté en manos del cliente.

Escrito el 27 de Febrero de 2013, hace 7 meses