Citius, Altius, Fortius. Esta famosa frase fue pronunciada por el barón Pierre de Coubertin en la inauguración de los primeros Juegos de la Edad Moderna, en 1896. Todo deportista olÃmpico que llega a lo alto de un podium para recibir su medalla, lleva detrás un inmenso esfuerzo de trabajo y dedicación, un entrenamiento y una experiencia adquiridas durante años y años de preparación. Sus objetivos son claros, tanto individuales como colectivos: llegar mas lejos, llegar mas alto y ser mas fuerte; no sólo pretende conseguir su medalla, sino otorgar prestigio para su paÃs. Son estas las razones en las que pensaba Pierre de Coubertin cuando inició su movimiento olÃmpico; pretendÃa inculcar el desarrollo personal, el impulso de las cualidades personales, y la expansión de valores como el esfuerzo para alcanzar nuevos retos personales y profesionales.
Cuando un profesional del sector turÃstico comienza su devenir en la industria tras terminar su época de formación en universidades u otras instituciones académicas se encuentra ante el reto de querer llegar más lejos, más alto y ser mas profesional o estancarse como un profesional más; tiene la opción de convertirse en un profesional que al igual que los mejores deportistas, tengan más posibilidades de conseguir sus metas: CITIUS Al igual que un gran atleta olÃmpico, todo buen profesional turÃstico quiere "llegar mas lejos", comprender mejor el sector por grande que sea; un buen profesional turÃstico quiere desarrollar su conocimiento y capacidad profesional. Si se quiere conseguir este desarrollo se debe comenzar a través de la acción: acumular una amplia experiencia al igual que un gran atleta. Esta acción implica entrenar en tu sector: conociendo culturas y formas de turismo, empresas turÃsticas, conocer las tendencias, dominar el know-how, comprender las realidades del negocio turÃstico, implementar un benchmarking personal, crear una red de contactos profesionales; implica tener interés y querer participar más allá de sus competencias: conocer lo que ocurre en diferentes ámbitos turÃsticos, no necesariamente aumentando el tiempo que dedicamos a conocer nuestro sector, sino cómo lo estamos aprovechando.Â
Al igual que un gran atleta que practica continuamente, un buen profesional del turismo convierte toda esta acción de "llegar mas lejos" en una experiencia acumulada. Esta experiencia adquirida distinguirá al buen profesional turÃstico ya que podrá aportar un valor añadido sin mayores metas que la satisfacción profesional de ampliar su conocimiento. Al igual que un atleta, el profesional turÃstico también dispone de un tiempo limitado para conseguir resultados. Por ello, este profesional deberá ser constante: amplificar los sentidos para descubrir clientes u oportunidades de negocio, desarrollar su inteligencia de mercado para comprender lo que nos rodea, conocer qué situación le condiciona en cada momento, en definitiva acumular experiencia mas allá de lo que aportan los tÃtulos, un cargo o el simple conformismo; sólo asà nuestro "profesional del turismo" tendrá las primeras opciones de colgarse una medalla. Querer llegar más lejos, "Citius", es la primera caracterÃstica que distingue a los buenos profesionales del turismo. Â
ALTIUSÂ Â
Un buen profesional del turismo también quiere llegar más alto. Al igual que un atleta con la vista puesta en esa barra de altura que le separa de su objetivo, el buen profesional deberÃa superar con creces las particularidades implÃcitas del turismo para desarrollarse en este sector, y que se representan a través de la actitud frente a horarios indefinidos, calidad de servicio y atención al cliente, empatÃa, predisposición, resolución, actitud, etc. Lo que permite a un buen profesional llegar más alto parte en gran medida de su propia voluntad, sentir que es útil para solventar retos más complejos, mejorar su empresa, ayudar a sus compañeros, etc; al igual que un gran atleta olÃmpico, llegar mas alto consiste en poder encontrar más recursos que los que uno cree que posee. Si anteriormente a través de la acción hemos adquirido una experiencia y nos ha servido para conseguir un desarrollo, un buen profesional del turismo debe intentar seguir evolucionando.
Poder evolucionar es por tanto una oportunidad. Al igual que un aspirante a medalla olÃmpica, un buen profesional turÃstico también entrena y mejora en su dÃa a dÃa en busca de un objetivo final: dirigir un hotel, tener su propio negocio, gestionar un equipo de profesionales, etc; son oportunidades porque le permite ir alcanzando objetivos que demuestran que es la persona idónea para conseguir esa "medalla olÃmpica". Citius nos permitió saber lo necesario del sector para ser un buen profesional, ahora podemos desarrollar Altius a través de las oportunidades: una buena comercialización, unos buenos productos, calidad y diferenciación, etc, pero todo eso es y será simple teorÃa si no hay detrás un gran atleta que quiera conseguir llegar mas alto y que quiera incluso mejorar esos objetivos mediante su voluntad personal y profesional.
FORTIUS
Nuestro atleta se presenta ante su objetivo, a pocos dÃas de las olimpiadas, con una sana y sólida confianza que como hemos visto, ha conseguido tras un larga pero enriquecedora evolución acumulando experiencia: conociendo las técnicas necesarias para desenvolverse en el sector a nivel nacional e internacional, descubriendo las últimas tendencias y necesidades, aprendiendo a manejar las situaciones complejas que se pueden presentar y como superarlas; adquiriendo habilidades de gestión y dirección y otras competencias adicionales: idiomas, aptitudes aplicadas, conocimiento comercial, etc, y habiendo aprovechado todas y cada una de las oportunidades de las que ha dispuesto para ir pasando rondas clasificatorias hasta estar clasificado "para las olimpiadas".
Todo esto se ha convertido en seguridad, en conocimiento; en disponer de todo lo necesario para poder lograr una victoria, ha llegado su oportunidad convertido en un firme candidato a lograrla.Â
A lo largo de todo este proceso y de forma paralela, este atleta ha entrenado periódicamente, ha comprendido que necesita ser percibido por sus patrocinadores, entrenadores, e incluso a por si mismo como alguien absolutamente preparado para conseguir sus retos, alguien que no ha dejado nada al azar y ha mejorado sus capacidades, alguien que toda la experiencia y conocimiento que ha adquirido también le permitirá transmitir un legado para que lo utilicen otros profesionales, en definitiva alguien fortius. Pero el dÃa antes de viajar a los juegos olÃmpicos, el atleta recibe esta carta mientras hace su equipaje: